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Aragón

Tercer Milenio

Entrevista

Luis Alcalá: "Es grave pensar que la ciencia no es esencial"

Por primera vez en quince años, el Geolodía se celebró sin salir al campo, desde casa. Luis Alcalá, director gerente de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis, recuerda cómo surgió esta iniciativa. 

Luis Alcalá espera retomar pronto excavaciones y trabajo de laboratorio.
Luis Alcalá espera retomar pronto excavaciones y trabajo de laboratorio.
Jorge Escudero

El sábado pasado se celebró en toda España un Geolodía muy especial. En lugar de salir al campo, de excursión, todo fue virtual, para poder celebrarlo desde casa.

El mayor aliciente del Geolodía consiste en el triángulo formado por la reunión sobre el terreno de geología, investigadores y asistentes. Sin embargo, el formato ha consistido este año en preparar guías y vídeos para su consulta desde los domicilios. En solo tres días ya se superaron las 50.000 visualizaciones de los vídeos. Un resultado formidable para una iniciativa de este tipo.

La propuesta lanzada desde Teruel tuvo unos colaboradores muy especiales: los propios vecinos o con origen en la localidad presentan en el vídeo el yacimiento de megahuellas del Jurásico de Bueña.

A menudo los geólogos tratamos de promocionar entornos geológicos singulares entre la población. Pero cuando a ese patrimonio se le suma el interés de los pobladores más próximos, la repercusión en el aprecio, conservación y difusión de esos lugares es mucho mayor. En julio del año pasado se celebró en Bueña una reunión de Asociaciones del Jiloca y Gallocanta y se demostró que el interés de su yacimiento de fósiles y el de la población merecían la programación de eventos como Geolodía.

Este año se cumplían quince ediciones. Parece que fue ayer cuando todo esto empezó… precisamente en Teruel. ¿Cómo surgió la idea?

La dirección del Instituto de Estudios Turolenses pidió ideas para desarrollar nuevos proyectos y los dos consejeros científicos de geología del instituto –José Luis Simón y yo– diseñamos el formato de la actividad con el propósito de dar a conocer de un modo atractivo la importancia de la geología, de su investigación y de su conservación entre la población local.

¿Cómo fue aquel primer Geolodía, el domingo 5 de junio de 2005, en el Parque Geológico de Aliaga.

Aliaga es uno de esos lugares turolenses donde la población valora sus recursos geológicos. Allí se programan varios tipos de visitas y por ello se eligió para la primera celebración de Geolodía, muy concurrida, que reunió explicaciones de geología y de historia, pues ambas se dan la mano en el entorno del castillo.

¿Qué es eso de observar ‘con ojos geológicos’?

La geología nos rodea por completo pero 'no la vemos'. Está en los paisajes magníficos que deseamos visitar, en los dinosaurios que tanto nos atraen, en los minerales y rocas que sirven para construir nuestras ciudades o nuestros aparatos, en los combustibles y en muchas cosas más. Una montaña o un valle que nos deleitan por su estética se miran de otra manera cuando se conoce su antigüedad, si sus rocas se formaron en el fondo de un mar profundo o fueron el resultado de una fenomenal erupción volcánica, si encierran animales extintos o minerales preciosos. Esa mirada geológica complementa la experiencia de disfrutar de nuestra naturaleza.

El Geolodía es un caso asombroso de saber escalar algo muy pegado al terreno de cada lugar, muy local, hasta convertirlo en el mayor evento de divulgación de la geología. Y, además, sin masificar, sino replicando la iniciativa de las pequeñas excursiones guiadas en otros lugares. ¿Cómo se consiguió ir uniendo a todas las provincias, una tras otra?

Geolodía se celebraba anualmente en Teruel desde 2005 pero en 2008, con motivo de la celebración del Año Internacional del Planeta Tierra, nuestro colega Pedro Alfaro celebró también un Geolodía en Alicante y luego se sumó alguna otra provincia más. En aquellos tiempos yo era miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Geológica de España y propuse que desde allí se coordinase una expansión nacional del evento, que se produjo en 2010 con la celebración en 36 provincias.

Ahora que estamos despertando del confinamiento, los fósiles de los dinosaurios siguen estando ahí. ¿Se han paralizado las excavaciones?

Nuestro trabajo se reparte en tres ámbitos: el trabajo de campo para encontrar fósiles nuevos, el trabajo de laboratorio para conservarlos adecuadamente y analizar sus características, y el trabajo de gabinete para documentarlos, investigarlos y difundirlos. Los dos primeros tipos de trabajo se han tenido que posponer durante casi tres meses. Esperamos poder reanudarlos tan pronto como las circunstancias lo permitan, para poder seguir presentando novedades científicas y expositivas.

Los virus no fosilizan, pero existe la paleovirología. Asombroso.

Cada vez tenemos más instrumentos para descifrar cómo se desarrolló la vida en el pasado. El conocimiento genético de los seres vivos actuales es uno de ellos y permite tanto inferir novedades evolutivas que no se encierran en los restos fósiles, como también cotejarlas con rasgos anatómicos cuando sí se han conservado. Y muchos fósiles, además, poseen evidencias tangibles de enfermedades que se padecieron hace millones de años.

Ahora que se habilita financiación especial para investigar el coronavirus, ¿corremos el riesgo de pensar que hay una ciencia ‘esencial’ y otra no tanto?

Ese no será un riesgo nuevo en absoluto. Pero hay otro más grave, que en realidad no es un riesgo sino una situación real: pensar que la ciencia no es esencial. Todos estaremos de acuerdo en que existen prioridades evidentes, como la salud, la educación o la generación de empleo de calidad, por ejemplo, pero resulta que la salud, la educación y hasta la industria se alimentan en buena medida del conocimiento que suministra la ciencia. A menudo de investigaciones básicas que no necesariamente pretendían una aplicación industrial.

Acaba de publicar el libro ‘Dinosaurios de la península ibérica’. ¿Quién es la estrella de los dinosaurios ibéricos?

Nuestros dinosaurios eran tan feroces, tan grandes y tan espectaculares como los que vemos en las películas más famosas. Por señalar dos de ellos, en extremos opuestos de tamaños, podría citarse a Turiasaurus, un dinosaurio turolense de tamaño gigantesco; y a Iberomesornis de Cuenca, un minúsculo dinosaurio aviano que supuso una sensacional novedad en el panorama de los dinosaurios ibéricos.

Después de la covid-19, ¿cuál es el futuro de los museos de la ciencia interactivos? ¿Ya no vale aquello de ‘Prohibido no tocar’?

Expertos de todo el mundo se están planteando la misma pregunta. También de España, donde tenemos una Asociación de Museos y Centros de Ciencia y Técnica. La curiosidad es una característica muy arraigada en los seres humanos y está en la base del progreso. Y el tacto nos pone en contacto físico con todo lo que nos provoca curiosidad; sentimos la necesidad de tocar aquello que incluso hemos podido ver con todo detalle, aunque el roce nos pueda lastimar. Cualquiera que sea el futuro de los museos interactivos, nunca vamos a dejar de tocar las cosas.

¿Cómo se plantea la desescalada en la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis?

En estos momentos estamos llevando a cabo el proceso de reincorporación presencial de acuerdo con todas las recomendaciones recibidas, a la espera de poder retomar con normalidad las excavaciones y los trabajos de laboratorio. Mientras tanto, seguimos desarrollando trabajos de gabinete (como una investigación ya casi finalizada acerca de fósiles de dos dinosaurios, uno de Teruel y otro de un país extranjero) y hemos intensificado nuestra actividad en las redes sociales -a través de las píldoras paleontológicas llamadas 'Compridinos' o de la celebración del Día Internacional de los Museos, por ejemplo- con objeto de ayudar a sobrellevar estos momentos difíciles y demostrar que la ciencia también es útil incluso para entretenernos.

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