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Aragón

La UZ estudia cómo revertir los efectos nocivos del confinamiento en jóvenes y mayores

Investigadores de las facultades de Ciencias de la Salud de Huesca y Zaragoza, junto a otros científicos de la red Exernet, están desarrollando estudios sobre las pautas de actividad física y otros hábitos desarrollados en estas semanas por los estudiantes universitarios y por las personas de más de 65 años.

Integrantes de la red Exernet -entre los que se encuentran Germán Vicente Rodríguez y José Antonio Casajús, en un encuentro celebrado en Pamplona.
Integrantes de la red Exernet -entre los que se encuentran Germán Vicente Rodríguez y José Antonio Casajús, en un encuentro celebrado en Pamplona.
Universidad de Zaragoza

La Universidad de Zaragoza está estudiando los efectos del confinamiento domiciliario en la salud de jóvenes y mayores. Investigadores de los campus de Huesca y de la capital aragonesa trabajan en dos estudios sobre la modificación de las pautas de actividad física, o de hábitos de alimentación o consumo de tabaco que se han producido en estas semanas.

Diseñar estrategias para retomar prácticas saludables y aportar información para los programas de salud pública son algunos de los objetivos de estas iniciativas –una centrada en los estudiantes universitarios y otra en personas mayores de 65 años– que se desarrollan, junto a especialistas de otras universidades, en el marco de la red científica española sobre ejercicio físico y salud Exernet, que lidera el catedrático de la campus público aragonés, José Antonio Casajús.

El primero de los trabajos está desarrollando su primera fase a través de un cuestionario digital dirigido a 500.000 estudiantes –un 30% de la población universitaria española– que aborda cuestiones sobre los cambios en la actividad física, en el estilo y calidad de vida y en otros parámetros relacionados con la salud que se han dado a partir de la pandemia actual por coronavirus. En este estudio, que contará con otras dos fases para controlar la evolución, al mes y a los seis meses, colaboran dieciséis universidades públicas.

Jon Irazusta, de la Universidad del País Vasco, coordina esta iniciativa en la que, por parte aragonesa, participan los investigadores del grupo Genud (Growth, Exercise, Nutrition and Development) Germán Vicente Rodríguez, Alex González Agüero, Ángel Matute, Alejandro Gómez Bruton y Gabriel Lozano, todos ellos de la Facultad de Ciencias de la Salud y el Deporte de Huesca (la número uno de España en el ranquin de Shangái en investigación en ciencias de la actividad física) y José Antonio Casajús, profesor del máster en entrenamiento físico de este centro y docente de la Facultad de Ciencias de la Salud de Zaragoza.

“Las condiciones de confinamiento en el Estado Español, que han sido más duras, en relación a las posibilidades de hacer actividad física, que en la mayoría de países del mundo”, explica Irazusta, ha sido una de las circunstancias que han motivado este trabajo.

Este estudio –que pretende diseñar estrategias para revertir los efectos de este parón y de otros que puedan darse– cerrará su primera fase, señala Germán Vicente, cuando se inicie la posibilidad de realizar actividad física fuera del hogar, un momento para el que este especialista, que ha publicado diversos artículos con pautas para proteger la salud este periodo de confinamiento, recomienda iniciar el entrenamiento y la práctica deportiva con suavidad para evitar lesiones que ralenticen la recuperación.

Mayores de 65 años y confinamiento

Conocer los cambios de hábitos que se han dado en un grupo especialmente vulnerable, como son las personas mayores de 65 años, con motivo del confinamiento, comprobar si revierten después de un tiempo razonable e identificar los grupos en que esto no pasa y sus causas es el propósito del segundo estudio, cuyas conclusiones pretenden ofrecer información para asentar intervenciones posteriores en el ámbito de la salud pública.

La actividad física, la dieta, el consumo de tabaco o alcohol en relación al periodo anterior y sus consecuencias para la salud, en aspectos como la situación funcional y calidad de vida, dolor o malestar psicológico, son algunos de los aspectos que se van a abordar en la investigación, que revisará los cambios producidos a los tres meses.

El estudio, que se desarrolla en el marco del proyecto Exernet-Elder -iniciativa coordinada por el profesor del Campus oscense Germán Vicente Rodríguez , que viene trabajando desde 2008 en aspectos de actividad física y salud con mayores no institucionalizados de ámbitos urbanos de cinco comunidades autónomas -, está pendiente de confirmar una mayor financiación para ampliar su campo de acción a grupos de mayores de diversos perfiles junto a otros equipos científicos.

“La cuarentena domiciliaria se asocia a una reducción de la actividad física aeróbica, aumento del tiempo sedentario, mayor ingesta calórica con reducción del consumo de frutas y verduras frescas y aumento del de alimentos procesados y alcohol”, explican desde esta iniciativa en la que están implicados investigadores de la universidad pública aragonesa, de la de Castilla-La Mancha, Politécnica de Madrid, Cádiz y Extremadura. Confirmar y cuantificar esas hipótesis y sus efectos, en distintos perfiles de mayores es la labor que pretenden realizar en primer lugar a partir de entrevistas telefónicas.

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