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Aragón

Covid-19

Avalancha de solicitudes para trabajar en el campo, de las que el 90% están presentadas por inmigrantes sin papeles

Estos demandantes no podrán emplearse en la recolección de la fruta porque el Gobierno no permite contratar a aquellos extranjeros que no disponían de permiso antes del estado de alarma.

Foto de archivo de temporeros recogiendo fruta.
Foto de archivo de temporeros recogiendo fruta.
Pedro Etura

Cientos de solicitudes de trabajo llegan casi a diario a las organizaciones agrarias aragonesas desde que el sector advirtió que el estado de alarma y el cierre de fronteras decretado para frenar la expansión del coronavirus ha dejado sin mano de obra al campo y amenaza la recogida de la fruta dulce. Los teléfonos UAGA, Asaja, Araga y UPA echan humo y todos los días y desde los más variados puntos de España llegan peticiones de aquellos que quieren formar parte de las bolsas de trabajo abiertas por estas organizaciones para cubrir el empleo que hasta ahora ocupaban contingentes de temporeros llegados, sobre todo, del este de Europa y del norte de África y a los que el confinamiento les ha pillado en sus países y sin posibilidad de salir de él o de entrar en España.

En UAGA ya cuentan por miles las solicitudes. Han recibido unas 3.500 y esperan que este número aumente durante los próximos días. La cifra se repite también en la iniciativa puesta en marcha de forma conjunta por Asaja-Huesca y su homóloga en Lérida, donde los interesados en trabajar en la campaña frutícola de estas dos zonas supera ya, según la organización aragonesa, los 7.000 inscritos.

Y aunque los datos podrían dar motivos para la esperanza –Aragón empleará en los próximos meses una media de 15.000 temporeros–, las perspectivas no son precisamente buenas. Todo lo contrario. La inmensa mayoría de estas solicitudes han sido cursadas por inmigrantes. "Casi un 95% son de trabajadores extranjeros y del total de estos, casi un 93% no tienen permiso de trabajo", explican desde UAGA. Su técnica en Fraga, Beatriz Espuña, detalla que esta organización agraria puso en marcha su bolsa de trabajo hace ya varias semanas, cuando los fruticultores comenzaron a temer las dificultades con las que se iban a encontrar cuando se iniciara la recolección. Confiaban entonces que el Gobierno escuchara las propuestas del sector, entre las que se encontraba la posibilidad de que se regularizara la situación de los inmigrantes que no tienen permiso de trabajo.

Pero el decreto aprobado el Consejo de Ministros del pasado martes no ha incluido esta petición. El Gobierno permite ocupar a los desempleados –del término municipal o colindantes–, que pueden compatibilizar el trabajo con el cobro de la prestaciones. También pueden trabajar inmigrantes cuyos permisos de trabajo han caducado durante el estado de alarma o bien si son jóvenes extranjeros, entre los 18 y los 21 años. Y con estas características no son muchos los interesados en la recolección.

Entre las solicitudes también hay demandantes españoles. "Nos ha llamado la atención la cantidad de nacionales que nos cuentan situaciones muy desesperadas", asegura el secretario general de Asaja, Ángel Samper, que reconoce, sin embargo, que de todas las solicitudes recibidas "apenas nos servirán un 10%". Las llamadas a la sede de Araga (unas 200) son también de trabajadores del país, "preocupados por su futuro, que han perdido el empleo y no tienen otra opción", asegura Jorge Valero, presidente de Araga.

El interés por estos puestos de trabajo llega de distintos puntos de España. "Tenemos solicitudes que han llegado desde Zaragoza, pero también desde Madrid o Barcelona", coinciden en destacar desde UAGA y Asaja. Ambas organizaciones señalan además que el perfil de los demandantes es muy variado. Hay carpinteros o fontaneros que se han quedado sin trabajo e incluso trabajadores de la construcción búlgaros o rumanos que en otros tiempos ejercieron como temporeros. Se han interesado desempleados con formación universitaria e incluso ha habido numerosas llamadas de educadores sociales para saber cómo se puede articular la contratación de los jóvenes inmigrantes.

Avión o corredores sanitarios

Pero el problema es la movilidad, señalan desde las organizaciones agrarias. Muchos de los solicitantes se encuentran en otras comunidades autónomas y el decreto del Gobierno impide que se trasladen hasta las zonas donde se oferta el trabajo. Mucho más si son extranjeros que se encuentran en su país de origen. "El estado de alarma coincidió con un momento en el que no hay mucha faena en este sector y los temporeros aprovechan para volver a sus casas", señala Espuña, que reconoce que muchas trabajadores de otras campaña han mostrado su deseo de volver a España pero si podrán hacerlo y cómo.

Así lo destaca también José Manuel Roche, secretario general de UPA en Aragón, que asegura que las organizaciones agrarias han planteado incluso al Ministerio la posibilidad de que puedan fletarse vuelos para traer a dichos contingentes. "Lo de las bolsas de trabajo está muy bien, pero si no se flexibilizamos la movilidad a los inmigrantes no vamos a poder disponer de la mano de obra que necesitamos. Y será la puntilla para el sector", advierte Roche.

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