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coronavirus

"Las familias numerosas jugamos con ventaja porque ya estamos entrenadas"

Tres hogares aragoneses, dos de ellos con 7 hijos y uno con 5 niñas, cuentan cómo viven esta cuarentena con horarios que se adaptan a los contratiempos que surgen, tareas de limpieza compartidas y hasta discotecas vespertinas en el comedor.

Familia numerosa de Jasnagora de Benito
Los siete hijos de Víctor Pérez y Jasnagora de Benito fotografiados por su madre        
Jasnagora de Benito                                                           

Para que el hogar de una familia numerosa funcione normalmente es clave la organización. Por eso "juegan con ventaja", dicen, cuando tienen que exprimirla todavía un poco más durante una cuarentena por el coronavirus como la actual y convivir en un espacio que acaba quedándose pequeño si lo comparten nueve personas de distintas edades y necesidades. En Aragón hay más de 17.000 hogares con más de tres hijos, que representan el 10% de la población.

Es una cuarentena "milimétrica", en la que intentan que se cumpla, sobre todo entre semana, un horario que a la vez también tiene que ser flexible para adaptarse a los contratiempos o conflictos que siempre surgen. Lo de aburrirse no entra en sus planes, porque entre hermanos inventan cada día un juego y los padres tiran de imaginación para montar discotecas en el salón y convertir el lavabo en el mayor de los ríos para que navegue un barco de papel fruto de la última manualidad de los medianos. Lo que sí han aprendido los niños es a echar la dos manos a la hora de hacer las tareas domésticas. El secreto es que se diviertan con la faena que se les encomienda.

Más allá de este día a día, el colectivo de familias numerosas también tiene sus reivindicaciones en esta pandemia. La asociación aragonesa 3ymas critica que en la aprobación del nuevo fondo extraordinario para reforzar las políticas sociales de 300 millones no se las tenga en cuenta. 

Su presidente, Alejandro López-Blanco, recuerda que en la iniciativa para acogerse a la moratoria para el pago de la hipoteca no se ha tenido ningún criterio específico para ellas. “Una familia monoparental con 2 hijos y una renta per cápita de 591,50 euros al mes puede acogerse a la moratoria y una familia numerosa con 4 hijos con una renta per cápita de 305 euros al mes no puede. Nos parece discriminatorio”, critica.

Famila numerosa de Andrés Abellanas
Andrés Abellanas, con el más pequeño de mes y medio en brazos, y Merche Mora, en el sillón, con sus siete hijos en el comedor.
Familia Abellanas Mora

"Somos con una escuela unitaria de un pequeño pueblo"

Lázaro, de 7 años, toca la flauta travesera y pone la banda sonora a primera hora de la mañana a las faenas de la casa que se reparten entre sus padres y sus hermanos más mayores: Jesús (11 años)  pasa el aspirador, Julián (7) limpia los cristales, Javier (5) saca la basura y los más pequeños, Teresa e Ignacio (de 3 y 2 años) recogen sus juguetes y libros que pueden estar desperdigados por los rincones. Andrés, de solo mes y medio,  se sumerge desde la cuna o el cuco en el zafarrancho de limpieza de un piso de unos 115 metros cuadrados que les toca cada día antes de enfrascarse en las tareas escolares. 

"Están acostumbrados a un orden y una disciplina, pero tampoco funciona con el silbato como en la película 'Sonrisas y lagrimas'. El horario es flexible y lo vamos adaptando a las necesidades de cada momento, siempre surgen imprevistos, nos levantamos más tarde, una videoconferencia de un profesor...", cuenta con humor su padre Andrés Abellanas, ingeniero. En estos momentos está de baja tras sufrir hace 8 meses una parada cardiorespiratoria de la que le salvaron sus compañeros de trabajo que sabían utilizar el desfibrilador que había en la empresa. Su mujer, Merche Mora, profesora, disfruta de la baja maternal. 

Durante las dos horas o dos horas y media de tareas escolares se convierten "en una escuela unitaria de un pequeño pueblo". Toca esperar turno para poder utilizar alguno de los dos ordenadores que hay en la casa, además de los móviles que les permiten ver vídeos. "Duermen por parejas y están en sus dormitorios estudiando mientras nosotros nos encargamos de los pequeños y vamos circulando por las habitaciones. Lo que sí les hemos pedido es que no griten para llamarnos si necesitan algo, que se levanten. Mientras hacen turno para utilizar el ordenador intentamos que aprovechen para practicar música", cuenta Andrés. 

En cuanto a la intendencia, ya no ponen dos lavadoras diarias y tiran de ropa cómoda, fácil de secar y que no necesita plancha, como equipaciones de fútbol y hasta disfraces "que les encantan a los más pequeños". La comida también se ha simplificado con un plato único compensado que intentan que se pueda preparar de una vez y Andrés baja a por el pan cada tres días. Jesús y Lázaro cuentan que por la tarde se inventan juegos "para entretener a los pequeños", como  una búsqueda del tesoro que era "una piñata llena de chuches" y van disfrazados con trajes que han sacado de un armario y ya no han vuelto a él con los que disputan batallas con las pistolas Nerf. Echan de menos estar en la calle, no pueden salir al jardín comunitario y no tienen terraza. Cuando antes de cenar montan la discoteca piden sus canciones favoritas: 'Quien te quiere como yo' de Carlos Baute y el himno de la selección española de fúbtol 'Furia rojo'. En la rutina de esta familia la oración también tiene su lugar, rezan para que consiga frenar al coronavirus y por aquellos que conocen que están enfermos y pasándolo mal. 

Familia numerosa de Jasnogora de Benito
Jasnagora de Benito fotografía a sus siete hijos durante el desayuno
Jasnogora de Benito

"Mi marido se lleva el libro de familia numerosa cuando va a comprar"

"El primer fin de semana que mi marido bajó a hacer la compra se llevó el libro de familia numerosa por si a alguien le llamaba la atención que llenara tres carritos, aunque hasta ahora nadie le ha dicho nada". Es una de las anécdotas que ha dejado este confinamiento en el hogar zaragozano de Jasnagora de Benito, trabajadora del servicio social del Ayuntamiento de Zaragoza, terapeuta de familia y abogada que en su Instagram y su web mamitherapy se define como una "malabarista en prácticas". Y acrobacias muy bien sincronizadas hace con su pareja, Víctor Pérez, director del área de sistemas y servicio de informática de la Universidad de Zaragoza para conciliar el teletrabajo de ambos con la atención a sus siete hijos:  Rodrigo (12 años), Inés (10), Marcos (8), Candela (6), Vera (4) y los mellizos Lorenzo y Lucía de 2 años.

"Una ventaja que tenemos las familias numerosas es que ya estamos entrenadas en la organización. Pero sí que hemos tenido que reorganizarnos algo y establecer un orden en la casa, para que los niños no pensaran que esto era un sábado continuo. Otra ventaja del confinamiento es que vamos con mucho menos estrés", comenta. La empleada de hogar que trabajaba en su vivienda por las mañanas ya no acude, por lo que las faenas domésticas se las reparten. "El secreto para que todo vaya bien es que cada uno haga algo que le gusta. A Rodrigo, el mayor, le gusta cocinar, ha asistido a algún curso y disfruta cuando prepara platos para todos. Menos planchar, que me parece que entraña más riesgo, se encargan de muchas cosas, limpiar los baños, doblar la ropa... Vi que se tenían que implicar y ha sido un descubrimiento lo bien que han respondido y lo que son capaces de hacer", describe sobre un dispositivo que se pone en marcha cada mediodía.

Una suerte es que los cuatro mayores son ya bastante "independientes" a la hora de estudiar y que tenían cinco ordenadores que estos días echan humo. Normalmente en esta casa no ven la televisión tradicional, pero sí dedican hora y media a visionar "contenidos a demanda, como documentales que les pueden entretener y enseñar al mismo tiempo y programación en inglés", detalla de Benito, que dedica casi todas las mañanas a estar con ellos. La hora de la comida la aprovechan para realizar una asamblea en la que "se felicitan unos a otros y hablan de lo que se puede mejorar". Ante los conflictos que saltan, ella intenta que "cada uno tenga sus momentos propios para estar solo y pensar".

A nivel práctico también ha aprovechado este encierro para quitar el pañal a los mellizos. Por las tardes triunfan los juegos de mesa y los libros. "Tenemos una wii porque pensamos que era menos sendentario y lo aprovecharían todos, pero no ha triunfado nada, prefieren jugar entre ellos y se buscan unos a otros. Los fines de semana sí que juegan con el ordenador y lo viven como alto especial", comenta de Benito. En medio de lo que para algunos sería una locura, asegura que también hay que intentar encontrar tiempo para la relación de pareja. "Al menos un día a la semana intentamos comer solos juntos, cocinar algo especial y tener tiempo para nosotros".                                                                                          

                                                                                                                                                                           

Familia numerosa Vanesa Plou de Épila
Vanesa Plo y Diego Hernando con sus cinco hijas 
Familia Hernando Plo

"Estamos los dos en casa y eso permite que todo funcione bien"

Con cinco niñas de corta edad en casa de Vanesa Plo y Diego Hernando, una familia de Épila, casi toda gira alrededor de ellas estos días. Y más cuando la empresa familiar de construcción que llevan entre ambos bajó la persiana desde el primer momento. "La primera semana estuvimos de vacaciones pero luego ya hicimos un ERTE. Estamos los dos en casa y eso permite que todo funcione bien, si solo estuviéramos uno está claro que las cosas no irían tan rodadas", dice esta madre que lleva las labores de gestoría de la empresa. 

Andrea y Sara, de 7 y 4 años respectivamente, ocupan gran parte de la mañana en las labores escolares mientras las trillizas, Candela, María y Valentina de dos y medio están en el cuarto de juegos. Tras la comida llega la película en familia, aunque las trillizas suelen acabar echando la siesta, y tienen la suerte de tener un jardín para merendar y poder correr al aire libre. "Estos días de mal tiempo no pueden salir y lo echan de menos. Allí tenemos una colchoneta en la que pueden salir y se lo pasan genial. Es un gran desahogo en estas circunstancias", asegura. 

Las pequeñas, dice, están disfrutando "porque tienen cerca a sus padres todo el tiempo", aunque la mayor ya empieza a preguntar si el "bicho" del que le han hablado mata a las personas y cuántos enfermos hay. "Me dice que esto tiene que ser serio si no la dejo que me acomañe a buscar el pan". La dura situación que atraviesa la residencia de mayores de Épila la tiene muy presente. "Creo que todos estamos un poco asustados y muy sensibilizados. No es que el coronavirus esté en Madrid, sino aquí, muy cerca de nosotros, y eso hace que lo veamos todo de otra manera. Como autónomos estamos preocupados por el revés económico que va a venir después, pero "lo importante ahora es frenar el contagio y salir todos de esta pesadilla", concluye.

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