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El 25% de las cigüeñas de Aragón ya no migran, invernan en el valle del Ebro

El cambio climático, el cangrejo rojo americano y los vertederos están detrás, según SEO/BirdLife, de que las cigüeñas, sobre todo las adultas, decidan no migrar a África.

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El 25% de las cigüeñas de Aragón ya no migran, invernan en el valle del Ebro

El 25% de las cigüeñas blancas de Aragón se podrían considerar sedentarias. “Siguen haciendo una especie de migración, pero no salen del valle del Ebro. Lo mismo ocurre con las de La Rioja, Navarra y Lérida”, detalla Luis Tirado, biólogo y delegado en Aragón de SEO/BirdLife. Otro 25% de la población de cigüeñas migran al sur de España, “pero no pasan de Andalucía”, indica el mismo. Mientras que el resto, el otro 50% “continúan migrando a África cada final de agosto”. Eso sí cabe señalar que de las que deciden cruzar el estrecho de Gibraltar, como cuenta Tirado, “alrededor de un 90% son ejemplares jóvenes, mientras que de las que deciden quedarse o migrar dentro de la península son casi todas adultas”.

En España la situación es parecida, tal y como se recoge en la publicación ‘Migración y ecología espacial de la cigüeña blanca en España’, quinta monografía del programa Migra, desarrollada por SEO/BirdLife en colaboración con la Fundación Iberdrola España, que recoge siete años de trabajo y que desvela los movimientos de la cigüeña blanca. Y es que el cambio climático junto con una modificación de los comportamientos alimenticios de la cigüeña blanca han derivado en un cambio en los patrones migratorios de esta ave.

“Hay tres razones por las que las cigüeñas han cambiado su migración”, explica Tirado. “La primera, el cambio climático. Las temperaturas son más suaves en invierno, que hace 30 años. Además, el valle del Ebro es una zona termófila, donde el termómetro se encuentra en contadas ocasiones por debajo de 0 grados, es decir, no llega a helar. De ahí, que aquí, en la Comunidad aragonesa, sí que se fije una población que no se fija, por ejemplo, en Castilla y León, donde las temperaturas son más bajas. Allí se van”, sentencia. “Además, a pesar de que la sensación térmica en esta zona del Ebro pueda ser de estar a menor temperatura, por ejemplo, por efecto del cierzo, en el caso de las cigüeñas eso lo tienen solucionado, con la grasa y con las plumas”.

“La segunda cuestión –continúa– es la instalación de más regadíos en esta zona. Pero no es en sí el regadío lo que provoca que la cigüeña se quede, porque es carnívora, come ratones, ranas, culebras, etc. Es por el cangrejo rojo americano. Hemos detectado, al analizar su dieta, que es una devoradora de esta especie exótica invasora”.  

“El tercer factor, que los estudios consideran clave y no solo en Aragón sino en el resto de España, son los vertederos”, asegura el delegado en Aragón de SEO/BirdLife. “En estos momentos, no se segrega la parte orgánica y aunque está previsto hacerlo para, por ejemplo, reconvertirla en abono, hasta ahora no se ha hecho. Lo que ha provocado que tanto la cigüeña como otras especies se pasen el día en los vertederos porque tienen comida. Eso sí, una comida trampa porque se han detectado, en distintas ocasiones, ahogamientos, por ejemplo porque el ave confunde algún residuo con un animal”.

Asimismo, el mismo señala que esto no solo ha creado “una alarma social en algunos vertederos aragoneses, sino que además a esto se une el hecho de que en algunos municipios no quedan hábitats naturales para las cigüeñas, como pueden ser las choperas, lo que hace que instalen sus nidos en los tejados de las casas”.

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Y es que la cigüeña ha pasado de que se estimase que quedaban entre 50 y 100 parejas en la Comunidad a haber, a falta de censos cerrados, entre 1.800 o 2.000. “No hay censos ni estimaciones concretas”, indica Tirado, “pero sí que es cierto que es un caso de éxito la recuperación de la población de cigüeña blanca”.

“Ahora, en algunas zonas, por ejemplo del centro de España, hay cierta preocupación por empezar a gestionar los residuos orgánicos de los vertederos, por si bajase la población de cigüeñas, pero en Aragón esto no supondría ningún problema para la cigüeña por la población ingente de cangrejo americano. De hecho, incluso bajaría la presión social que sufre esta ave, ya que quizás se desplazarían ligeramente de algunas poblaciones”.

 

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