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Bajo cero y en la gloria: el día a día en uno de los pueblos más fríos de España

Los vecinos de la localidad turolense de Bello encienden la calefacción en septiembre y no la apagan hasta mayo. Desafían las temperaturas bajo cero con sistemas novedosos o tradicionales, como las glorias.

Jaime Barrado, alcalde de Bello, muestra una gloria.
Jaime Barrado, alcalde de Bello, muestra una gloria.
Javier Escriche

Bello es considerado uno de los pueblos más fríos de España. Además, esta localidad turolense registró hace pocos días una de las temperaturas más bajas del país: -7ºC. A pesar de tener fama de ser gélida y de que una fina lámina de hielo custodie el arcén de entrada, la sensación térmica no es extrema. Capa sobre capa de abrigo se puede soportar. Por el día parece superior a lo que marcan en la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), siendo más frías las noches.

Cierto es que por la calle no se ven muchos vecinos, un hecho que se puede atribuir al frío o a que resida un centenar de personas. El bar es un buen punto de encuentro para los atrevidos que deciden salir de casa. El reloj señala las 10.00 y una docena de cafés descansan sobre la barra. Cuando los parroquianos cruzan el umbral de la cantina les espera el calor del sistema de calefacción.

No hay casa habitada sin estufa de pellets, instalación de gasoil o chimenea, en algunas ocasionas más de una. Algunos domicilios guardan un secreto, un tradicional sistema oculto que tal vez a simple vista no se perciba, pero se siente. Se trata de la gloria, tal y como la nombran en el bar, en la panadería o en la farmacia.

Los vecinos de Bello, uno de los pueblos más fríos de Aragón, encienden la calefacción en septiembre y no la apagan hasta mayo. Desafían las temperaturas bajo cero con sistemas novedosos y tradicionales, como las glorias.
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"Los chiquillos dormían en el suelo porque gracias a la gloria estaban más calientes"

Consiste en un doble suelo que conservan las casas antiguas y que recorre varios metros bajo algunas estancias, habitualmente en las que más vida se hacía, como la cocina o el comedor. Más de uno lo bautiza como el "padre" del suelo radiante. "Se encendía el fuego a la entrada con leña de carrasca y calentaba el suelo de todas las habitaciones por las que pasaba, normalmente la cocina y el comedor", explica Jaime Barrado, alcalde de Bello. "Los chiquillos dormían en el suelo porque gracias a la gloria estaban más caliente", recuerda Barrado. Un conducto que desembocaba en la chimenea.

Cuando se abre la puerta metálica de una gloria, el hollín que mancha las paredes delata el frío que hace en el pueblo. "Cuando salgo de casa, a las 8.30… ¡ojo! El resto del día se está bien, pero a las 18.30 o 19.00 Bello se convierte en un desierto por el frío. Todos en casa", apunta Miguel Bellón, que regenta el bar Casa del Cura.

Miguel Bellón, natural de Molinos, trabaja en el Bar Casa del Cura de Bello.
Miguel Bellón, natural de Molinos, trabaja en el bar Casa del Cura de Bello.
Javier Escriche
"Para las fiestas, que son en el mes de agosto, hemos estado a 3ºC"

"Recuerdo haber estado incluso a -17º C", relata el edil. Eso en invierno, pero en verano también se nota el fresco: en junio del año pasado, cuando Aragón se sofocaba a 40º C, el termómetro bellano no llegaba a los 10. Lo asegura Jaime: "Para las fiestas, que son en agosto, hemos estado a 3º C".

Las conversaciones sobre el tiempo acaparan la atención y son tendencia en cualquier corrillo de bellanos y foranos. Ángel Resa llegó hace 29 años a Bello y está al día de los enfriamientos de sus vecinos porque es el farmacéutico. "No se notan más catarros, la gente está acostumbrada”, da fe de que “no hay epidemia" mientras atiende a Danae Bazán. Esta chica reside con su pareja e hija de 14 meses en la localidad desde hace un año, aunque ya tenía allí sus raíces. Es clara: "Vinimos de Zaragoza y no echo de menos ni el cierzo ni la niebla".

En la farmacia de Ángel Resa, en Bello, no falta la estufa.
En la farmacia de Ángel Resa, en Bello, no falta la estufa.
Javier Escriche
"Vinimos de Zaragoza y no echo de menos ni el cierzo ni la niebla"

Ese último fenómeno está relacionado con el descenso de las horas de luz, un aspecto que puede repercutir negativamente en el ser humano. Según un estudio de Sanitas, "la reducción del tiempo de exposición a la luz natural puede afectar al ritmo del sueño, favorecer a la manifestación de síntomas de ansiedad, o de síntomas depresivos, e incluso alterar el apetito". En Bello, según alegan sus vecinos, no entienden de esto porque de momento "no falta el sol".

También tienen nieve. "Este año no ha nevado mucho, el día de las últimas elecciones (11 de noviembre) cayeron algunos copos", recuerda Bazán. Las nevadas es el principal problema al que se enfrenta Ángel, el farmacéutico, ya que da servicio en otras localidades como Tornos, Odón o Torralba de los Sisones. "Si nieva un poco y pasa un tractor o un par de coches que chafan la nieve se puede crear una capa de hielo que aguanta entre 15 y 20 días", sostiene. Un itinerario similar recorren los panaderos, en su caso son siete pueblos. "Estamos en la calle vendiendo, así que el frío lo notamos, en algunos estamos hasta media hora de parón atendiendo", narra Asun Hernando, mientras dispensa una barra de pan desde el otro lado del mostrador. Allí la temperatura es ideal y el comentario al entrar siempre el mismo: "¡Qué bien se está aquí!". Claro, es lo que tiene el horno de la panadería.

Asun Herrando es la panadera de Bello y de otros seis pueblos.
Asun Herrando es la panadera de Bello y de otros seis pueblos.
Javier Escriche

El alcalde, la panadera y otros vecinos comparten la misma reflexión. "Antes los hijos venían a ver a los padres al pueblo. Ahora es al revés: los padres se van a vivir con los hijos a las ciudades. En nuestro caso la mayoría se traslada a Zaragoza, aunque también a Valencia", lamentan. En invierno reside alrededor de un centenar de personas, aunque según el último censo hay 225. Muy por debajo de los 1.475 vecinos que se contaban en 1950.

"Encendemos la calefacción en septiembre y no la apagamos hasta mayo. Supone un gasto de unos 3.000 euros"

Uno de los motivos al que achacan este descenso, que evidencian los datos de población, es al frío. "En Bello encendemos la calefacción en septiembre y no la apagamos hasta mayo. Esto supone un gasto de unos 3.000 euros en total. En este pueblo hay habitantes que han trabajado en el campo durante toda la vida y que tienen una pensión baja", expone Jaime Barrado. El alcalde propone una posible solución: "No estaría mal que se dieran ayudas para la calefacción en el mundo rural porque el frío está vaciando los pueblos. Se gastan 600 u 800 euros al mes en calentar cada casa porque a las bajas temperaturas hay que sumar que son unas construcciones que se enfrían con facilidad porque son antiguas y de paredes anchas".

El Gobierno de Aragón puso en marcha ayudas destinadas a una nueva línea 'planes renove' para equipos productores de calor, frío y agua caliente. En este programa se incluyen calderas de condensación de gas natural o GLP's con potencia máxima inferior a 70kW y de baja emisión Nox (clase 5). También calderas de biomasa con potencia máxima inferior a 70 kW que transfieren energía térmica generada en la cámara y en circuito de humos para calefacción o suministro de agua caliente. Estas ayudas se agotaron en poco tiempo.

"No estaría mal que se dieran ayudas para la calefacción en el mundo rural porque el frío está vaciando los pueblos"

Este pensamiento que relaciona el frío con la despoblación recorre el pueblo y sus vecinos arrastran el miedo de que se incremente. "De todos los pueblos en los que trabajamos, en Bello es donde más se ha notado este descenso de población, que a la larga puede terminar con servicios como la panadería. No sé si me podré jubilar aquí", concluye Asun.

Estación meteorológica bellana

A las afueras del pueblo, entre campos y al final de un camino, se encuentra la estación meteorológica de Bello. "En la actualidad la recogida de datos está automatizada, directamente se trasladan a Zaragoza. Hasta hace un tiempo había una persona que también los obtenía manualmente para contrastarlos, sin embargo, ahora se ha jubilado", explica Jaime Barrado. Esta vecina de la localidad era la encargada de recopilar los valores de temperatura, lluvia, viento y otras informaciones. Las comunicaba en la sucursal de Ibercaja y desde allí se transmitían a Aemet, a la capital aragonesa.

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