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El Instituto Francés de Zaragoza cumple 100 años como difusor del idioma y de la cultura galas

El historiador Javier Mur Royo destaca en el libro ‘El Instituto Francés de Zaragoza. Un siglo de diplomacia cultural’ el papel que tuvo el empresario mecenas Roger Tur entre 1932 y 1972.

Laure Vázquez, directora del Instituto Francés y el historiador Javier Mur.
Laure Vázquez, directora del Instituto Francés, y el historiador Javier Mur.
Toni Galán

El Instituto Francés de Zaragoza cumple 100 años. Nació en 1919 en un piso del Coso, 17 como un gran difusor del idioma francés y de la diplomacia cultural del vecino país. Hoy tiene su sede en el paseo de Sagasta, 5, a donde se trasladó en 1961 tras pasar por la calle del Temple y el paseo de Independencia. La capital aragonesa ha visto siempre a Francia como un espejo democrático y un lugar de aprendizaje a través de su lengua y de su literatura, del cine o la prensa.

El historiador Javier Mur Royo –autor del libro ‘El Instituto Francés de Zaragoza. Un siglo de diplomacia cultural’ (Prensas de la Universidad de Zaragoza)– detalla que empezaron 300 alumnos aprendiendo francés y destaca que el centro se mantuvo abierto durante la Guerra Civil (lo que no ocurrió en sus sedes de Barcelona, Madrid o Valencia). En 1945 registró una caída de alumnos hasta los 85 estudiantes. Su gran auge coincidió con el Mayo francés de 1968, cuando se matricularon hasta mil aragoneses interesados por la cultura gala.

Para afrontar el crecimiento de la demanda de esos años, el empresario Roger Tur –ligado al Instituto Francés desde 1932 como agente consular– adquirió un segundo piso en el edificio Torresol, en la avenida de Valencia, 51-53, para duplicar el número de aulas y atender la demanda de tantos alumnos.

«Roger Tur (dueño de la empresa Regaliz Tur) tenía mano izquierda esos años, era un buen diplomático con una gran red de contactos y amistades. Tenía un don de gentes y era camaleónico. Fue un mecenas del Instituto Francés de Zaragoza, donde se instaló su capilla ardiente cuando falleció tras un atentado ocurrido en 1972», destaca el historiador. «Sin el talento de Roger Tur el Instituto Francés de Zaragoza no habría aguantado los cien años», apostilla la directora del Instituto Francés, Laure Vázquez.

Leer 'Le Monde' en los años 70

En aquellos años del Mayo francés y los albores de la Transición española los interesados en el Instituto Francés acudían a leer prensa francesa. Uno de ellos era el abogado Paco Polo, uno de los fundadores del Partido de Trabajo de Aragón y concejal en el Ayuntamiento de Zaragoza. «Iba a leer ‘Le Monde’ todas las tardes en esos años 70 porque vivía cerca y acudía a ayudar en las proyecciones de cine», explica Polo.

En esos años, el director del centro, Gerard Prieur, organizó exposiciones consideradas provocativas en una capilla del centro. Aunque tenían que pedir permiso a la Policía Nacional, a veces se saltaban el trámite porque la diplomacia cultural «siempre ha sido un muro contra el ocultismo», detalla Laure Vázquez.

«Ahora tenemos 1.300 inscripciones cada año, entre los 900 alumnos y los que se apuntan a los talleres. Movilizamos 14.000 personas con las 80 actividades culturales que preparamos», apunta la directora del Instituto Francés. Lo singular entre los asistentes en la capital aragonesa es que no solo van niños a aprender francés, como en otras sedes, sino que «regresa la gente más mayor para recordar lo que estudiaron, por placer», precisa Laure Vázquez, nieta de un asturiano que emigró a Francia.

La mediateca del Instituto Francés es el lugar donde se nutren todos los amantes de la cultura francesa. Desde el cine al cómic y desde los cuentos infantiles a la literatura. Este viernes se presentó en la sede el libro del historiador Javier Mur y una exposición.

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