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Las mujeres aragonesas disfrutan de una hora y 14 minutos menos de tiempo de ocio que los hombres

Practican menos deporte, tienen menos aficiones y dedican menos tiempo a su vida social. La doble jornada laboral explica esta nueva brecha, con importantes efectos económicos y en el bienestar y la salud

La doble jornada laboral impide a las mujeres disfrutar de mayor tiempo libre.
La doble jornada laboral impide a las mujeres disfrutar de mayor tiempo libre.
Pixabay

La brecha de género también alcanza al ocio. El tiempo libre de mujeres y hombres es diferente y no solo por cómo lo emplean, sino por el dinero que gastan. En Aragón, las mujeres disponen de una hora y catorce minutos menos diarios que los hombres para su tiempo libre y su vida social. Un dato que, quizás, sorprenda poco a las protagonistas, pero que tiene importantes efectos en el bienestar y la salud de las mujeres, y también en la economía.

Las aragonesas practican menos aficiones, hacen menos deporte y actividades al aire libre y pueden dedicar menos tiempo a su vida social y a la diversión fuera del hogar. En definitiva, las mujeres disponen de menos tiempo para el ocio y de menos espacios “libres sin hijos” que los hombres.

Así lo revela el informe 'El coste de oportunidad de la brecha de género en España', realizado por el clúster ClosinGap, y que está basado en la última encuesta de Empleo del Tiempo del INE, con datos por Comunidades Autónomas.

En Aragón, las mayores diferencias se dan en cuanto a las aficiones y actividades relacionadas con la informática. En este caso, los aragoneses dedican 46 minutos más de media que sus compañeras. Las mujeres también pueden practicar menos deporte y actividades al aire libre. Aquí, la diferencia es de 24 minutos diarios, lo que genera un mayor sedentarismo y puede acabar afectando de forma directa a su salud, tal y como advierte el informe.

La diferencia solo se estrecha en el apartado dedicado a la vida social y a la diversión. Aquí, hombres y mujeres disfrutan casi por igual, con un margen de cuatro minutos a favor de los primeros y que se ha venido recortando paulatinamente en los últimos años. El estudio aporta otro dato revelador. El número de mujeres que aseguran no disponer de nada de tiempo libre es un 20% superior al de los hombres.

Y ¿de dónde surge esta desigualdad?. ¿Por qué las aragonesas disfrutan menos del ocio? El informe apunta a los roles de género que aún persisten en nuestra sociedad. La corresponsabilidad es todavía un mito, como demuestra el hecho de que las mujeres dedican un promedio de dos horas más que los hombres al hogar y la familia. De hecho, el 70% de las horas dedicadas al trabajo doméstico no remunerado recae en las mujeres.

Y en este contexto, las peor paradas son las madres. La falta de políticas de conciliación junto con la ausencia de tiempo sin hijos en comparación con los padres hace que no tengan tiempo para ellas o que este sea de peor calidad, lo que a la larga tiene efectos sobre la salud y limita el potencial de crecimiento personal.

Del ángel del hogar a las Superwoman

Para Natalia Salvo, directora del Instituto Aragonés de la Mujer, este es un nuevo ejemplo de cómo queda mucho aún por avanzar y combatir los roles de género. Recuerda cómo, con la masiva incorporación de las mujeres en los 90 al trabajo remunerado, la mujer pasó “del rol de ángel del hogar, al de la Superwoman que tiene que llegar a todo”. Y así se establecieron las dobles jornadas.

“Esta sobrecarga de trabajo hace saltar por los aires la premisa de los tres ochos: ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de ocio”, constata.

En su opinión, la clave está en avanzar hacia la corresponsabilidad y la igualdad, que “no pasa por cobrar lo mismo, sino porque las mujeres cuiden lo mismo”. Y aboga por analizar de forma seria desde la Administración el reparto de los usos del tiempo para poder establecer medidas correctoras, al uso de las que ya se aplican en otros países europeos, como el hecho de que las jornadas laborales concluyan a las cinco de la tarde.

Trabajar, conciliar, poder atender a los niños y buscar un rato para ellas mismas es la misión imposible a la que se enfrentan a diario miles de mujeres. La zaragozana María Alastruey es una de ellas.”¿Ocio, qué ocio?, pregunta irónica esta mujer de 41 años, que compatibiliza su trabajo al frente de una peluquería con el cuidado de un hijo de cinco años. “Bastante tenemos con hacer malabares para llegar a todo. A las mujeres se nos exige hacer bien nuestro trabajo, organizar la casa, recoger a los niños del colegio, así que poco a poco e inconscientemente vas dejando todo lo demás”, explica.

Buscar una hora a la semana para ir al gimnasio o un rato para tomar algo sin niños es “complicadísimo”. “Ni me acuerdo de la última vez que pudimos quedar simplemente a charlar con mi grupo de amigas”, afirma. Cree, además, que las mujeres se cuidan menos en este sentido que los hombres. “Ellos desconectan más fácil de las cargas familiares, por ejemplo, y buscan sus espacios, mientras nosotras tendemos a sentirnos culpables y no nos dedicamos nuestro tiempo”, insiste.

Para ella, la solución pasa inexorablemente por avanzar en el reparto de cargas con una mayor implicación de los hombres, algo que, sin embargo y pese a los pasos que se van dando en ese sentido, “ve aún lejano”.

Además del coste social, la desigualdad de género en el ocio tiene también efectos económicos. Con menos tiempo para salir, el consumo, por ejemplo, en hostelería se resiente. Tanto que llegan a darse diferencias de hasta 330 euros al año en gasto en restauración entre los hogares encabezados por hombres y mujeres. Datos que se replican muy similares en actividades deportivas, culturales y asistencia a eventos.

A este respecto, el informe del clúster ClosinGap ha calculado en España el coste de oportunidad de la brecha de género en el ocio. Teniendo en cuenta que cada día las mujeres españolas dejan de disponer de más de 11 millones de horas de ocio, la cifra es de 100.000 millones de euros, el 8,9% del Producto Interior Bruto.

Y es que “lo personal es político”, como recuerda la presidenta de la Asociación Aragonesa de Mujeres Empresarias. María Jesús Lorente destaca que todo parte de un “tema cultural” y señala que los “estereotipos y roles impiden que el país sea más próspero”. “La incorporación laboral de la mujer es fundamental para la economía, pero mientras no hay reparto a partes iguales en las tareas del hogar y de cuidados, no podremos seguir avanzando”. 

En su opinión, mientras las mujeres “sigan cargando con una doble jornada”, el ocio les estará vetado. En el ámbito empresarial -cuenta- la brecha de género en el ocio se ve a diario. “En las cenas y en las cervezas con compañeros, ¿cuántas mujeres hay?; ¿y en las jornadas de ocio planteadas en algunas compañías en fines de semana?”, se pregunta. “El que sale, generalmente, es el hombre”, reitera. “Por no hablar de las vacaciones,” insiste, “donde la mujer sigue encargándose y cargando con todo”.

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