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Aragón

Educación

Las vacaciones de primavera podrían adelantarse a marzo si la Semana Santa cae a finales de abril

Una propuesta presentada en el Consejo Escolar de Aragón plantea cambiar estos descansos para equilibrar los últimos trimestres.

Alumnos de 2º de bachillerato del instituto Miguel Servet reciben las notas finales.
Alumnos de 2º de bachillerato del instituto Miguel Servet reciben las notas finales.
Oliver Duch

El próximo calendario escolar de Aragón podría modificar las actuales vacaciones de Semana Santa cuando esta caiga en la segunda o tercera semana de abril. El grupo de trabajo creado en el Consejo Escolar de Aragón, encargado de analizar los calendarios actuales y presentar un informe que valore la idoneidad de ir a una organización de estos descansos más pedadógica y equilibrada, celebró el martes una reunión en la que debatieron sobre las diferentes propuestas planteadas.

Según fuentes de CC. OO., los participantes en este grupo de trabajo han preferido centrarse en proponer cambios puntuales en el actual calendario para conseguir que el segundo y el tercer trimestre escolar sean más equilibrados. Tradicionalmente, es en esta parte del curso cuando, en función de la fecha en la que cae la Semana Santa, más desequilibrios se dan entre días lectivos y descansos. Han optado por aparcar la pretensión inicial de elaborar un calendario pedagógico, similar al que rige en otros países europeos o tiene implantado Cantabria, para plantear modificaciones que mejoren el reparto de clases y vacaciones en esa parte concreta del curso.

En este sentido, apuntaron desde CC. OO., todos los miembros del grupo de trabajo que analizan el calendario escolar están de acuerdo en no proponer modificaciones a lo que ahora hay cuando la Semana Santa cae en marzo o en la primera semana de abril. En estos casos, las vacaciones escolares seguirían disfrutándose en la Semana de Pascua (desde el Jueves Santo al domingo siguiente) o en la Semana Santa (desde el lunes de esa semana al Lunes de Pascua), respectivamente. Es decir, se organizarían los días de descanso en torno al Jueves y Viernes Santo, disfrutándolos en las jornadas anteriores o posteriores a esas fechas.

Discrepancias

El debate ha surgido en las propuestas planteadas cuando la Semana Santa cae muy tarde, como ha ocurrido este año, en la segunda o tercera semana de abril. En este supuesto, se están barajando dos posibilidades: una defiende implantar cinco días de vacaciones en marzo, en periodo lectivo (se propone la tercera o cuarta semana) y mantener en abril solo las vacaciones correspondientes a los festivos de Jueves y Viernes Santo.

La segunda propuesta plantea mantener las vacaciones en Semana Santa como están ahora (del lunes de esa semana al Lunes de Pascua), pero incorporar al calendario escolar unos días (el número estaría por determinar) de vacaciones en el mes de febrero. En este caso, para cumplir con los días lectivos fijados para el curso, habría que comenzar las clases antes y finalizarlas más tarde.

En la reunión del martes, los miembros del grupo de trabajo no lograron ponerse de acuerdo con las modificaciones planteadas para el supuesto de una Semana Santa tardía, por lo que pospusieron la adopción de cualquier acuerdo para la reunión fijada el próximo 4 de junio.

A priori, los representantes sindicales estarían de acuerdo con cambiar las vacaciones de Semana Santa trasladando los días de descanso a marzo, aunque cada formación introdujo sus matices. Los representantes de las familias se mostraron más reacios a estas modificaciones. De hecho, Fapar se mostró en contra y defendió dejar las vacaciones de Semana Santa como están, independientemente de cuándo caiga. Fecapa Aragón se mostró dispuesta a valorar el cambio solo cuando la Semana Santa cayera en la tercera semana de abril.

En cualquier caso, el llamado calendario pedagógico ha quedado para mejor ocasión. Esta propuesta, que cambiaría radicalmente los conocidos hasta ahora, es una vieja aspiración que los sindicatos educativos han llevado reiteradamente a la Administración en los últimos años. Básicamente, consiste en distribuir los periodos de clases y de vacaciones escolares en cinco bloques bimestrales: los tres tradicionales y dos más intermedios con una semana de descanso entre ellos. El objetivo de este drástico cambio sería evitar periodos lectivos descompensados como ocurre en la actualidad cuando la Semana Santa cae muy tarde.

Además de la modificación como tal del calendario escolar, el informe que se presente en el plenario del Consejo Escolar la semana próxima incluirá también una propuesta para adelantar la fecha de los exámenes de la Evau y pasar la convocatoria extraordinaria de septiembre a julio.

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