Aragón

Bon Àrea estrenará su centro logístico de Épila a finales de 2020 con el área destinada a pedidos

El enorme movimiento de tierras, de 450.000 metros cúbicos, generará 32.000 viajes de camión durante 9 meses. Se compatibilizará con la obra de la macronave, tan grande como la de Inditex, a partir del otoño.

Maquinaria pesada trabajando en el movimiento de tierras, este martes.
Maquinaria pesada trabajando en el movimiento de tierras, este martes.
Rquel Labodía

La macroplataforma agroalimentaria que la Corporación Alimentaria Guissona acaba de comenzar a construir en Épila, junto a la autovía de Madrid (A-2), estará ya operativa a finales de 2020. Su actividad comenzará con su centro logístico, el corazón del complejo y que con sus 115.900 metros cuadrados casi igualará en superficie al almacén de Inditex en Plaza. Eso sí, su puesta en servicio será gradual y se estrenará con una de las tareas más importantes para la compañía catalana, la centralización de los pedidos para su red de tiendas de Bon Àrea y sus clientes mayoristas sin necesidad de almacenamiento (el denominado ‘cross docking’).

La maquinaria pesada de la empresa especializada Ferpi comenzó hace un mes las labores de desbroce de tierras de la futura plataforma, que ocupará una vasta extensión de campos de secano de 169 hectáreas enclavada entre la autovía de Madrid (A-2) y el principal acceso a Épila (la carretera autonómica A-1305), frente al polígono industrial El Sabinar.

El presidente de la cooperativa ilerdense, Jaume Alsina, ha ejercido este martes de anfitrión en la visita de obras que organizó al presidente aragonés y candidato a revalidar el cargo, Javier Lambán, que acudió acompañado por su consejera de Industria, Marta Gastón, el alcalde de Épila, Jesús Bazán, y el vicepresidente de la Diputación de Zaragoza y edil epilense, Martín Llanas. Alsina ha señalado que la primera construcción acabada será el área de talleres, en un plazo de seis meses, con el objetivo de servir provisionalmente como zona de servicios para los operarios. Y no será precisamente pequeño: 14.000 metros cuadrados.

El responsable de las obras, Alfonso Forcén, ha explicado que las máquinas han desbrozado 35 hectáreas y están acopiando la capa de tierra vegetal, de unos 30 centímetros de profundidad, para trasladarla a la finca que Bon Àrea tiene entre los términos de Épila y Salillas de Jalón, situada a unos once kilómetros de distancia.

De allí se extraerán 450.000 metros cúbicos de grava de mejor calidad que sustituirán a las que saldrán de los terrenos de la plataforma. Este movimiento de tierras requerirá 32.000 viajes de camión, para lo que se han diseñado hasta tres rutas alternativas con el fin de que este trasiego no afecte al casco urbano de Épila durante los nueves meses que se prolongará.

Las máquinas deberán suavizar el desnivel existente entre una punta y otra del futuro complejo, cuya cota actual tiene una diferencia de hasta 38 metros a lo largo de sus más de 3 kilómetros de longitud y sus 450 metros de anchura media. Alfonso Forcén detalló a este diario que los desmontes llegarán a alcanzar los 17 metros y los rellenos, a unos 8, para suavizar las diferencias de cota.

Jaume Alsina indicó que, al mismo tiempo que las labores de desbroce, se están haciendo ensayos del terraplén estructural sobre el que se cimentarán la treintena de edificaciones previstas en Épila a lo largo de la próxima década. De este modo, se ha comprobado el nivel de agua así como el número de pasadas de rodillo que serán necesarias para compactar el terreno. Y, de forma paralela, ha empezado el movimiento de tierras en una zona de 60 hectáreas.

Contratación de personal

El máximo responsable de la empresa no se ha aventurado a concretar cuándo se harán las labores de selección de la plantilla, constituida por unas 4.000 personas cuando esté a pleno rendimiento. "Cuando dentro de un año y medio empiece el trabajo del centro logístico necesitaremos gente de aquí, ingenieros, electromecánicos, informáticos y peones", ha dicho antes de apostillar que primero tendrán que ir a Guissona para "aprender" en el centro que tienen en esta localidad de Lérida.

El centro logístico, que se ha rediseñado recientemente, tendrá finalmente una única nave de 115.900 m2, con unos 400 metros de longitud y 300 de anchura y otros 16 de altura. Su interior estará compartimentado y entre sus nueve líneas de pilares se acondicionarán los almacenes de productos congelados, refrigerados y secos que darán cobertura a la expansión de la red de tiendas de Bon Àrea por el centro, norte y este del país.

Por su parte, el presidente aragonés ha recordado que la empresa pública autonómica Suelo y Vivienda ha licitado la primera fase de las obras de urbanización, por un importe de 22,9 millones, que garantizarán todos los servicios y que los accesos estén en marcha a la vuelta del verano con el fin de acabarlas en dos años. "Todo va de acuerdo con los plazos previstos y sin ningún tipo de demora", ha concluido.

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