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Aragón

especial san jorge: 23 de abril

“Me tocó estar al frente de algo que no existía y ponerlo en marcha. Es de justicia que los gobiernos protejan a los animales"

Manuela García Villamayor, funcionaria jubilada, ha pilotado con dos gobiernos distintos la Oficina Municipal de Protección animal. Reconoce que han conseguido "grandes logros", aunque confiesa que todavía queda "mucho" por hacer contra el maltrato y el abandono. 

Manuela García Villamayor, que se jubiló este 2019, ha sido durante siete años la directora del Centro Municipal de Protección Animal
Manuela García Villamayor, que se jubiló este 2019, ha sido durante siete años la directora del Centro Municipal de Protección Animal
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Después de toda una vida dedicada a ellos, a Manuela García Villamayor, la exdirectora del Centro Municipal de Protección Animal, le resulta muy difícil no seguir involucrada en la lucha contra el maltrato y el abandono animal. "Ya no soy funcionaria -confiesa-, pero sigo implicada desde otros ámbitos. Ahora tengo dos perros, y alimento, cuido y esterilizo gatitos ferales de mi pueblo... Eso no se puede evitar", confiesa con una sonrisa Manuela.  

Hoy puede presumir de haber pilotado con dos gobiernos distintos el CMPA (con la corporación anterior, encabezada por Juan Alberto Belloch, y la actual de Santisteve). Recién jubilada este mes de enero, le apena no ver terminado como directora el nuevo centro, pero también sabe que durante su mandato se han conseguido grandes cosas. "Me tocó ponerme al frente de algo que no existía y ponerlo en marcha. Fue un orgullo, pero también hemos tenido muchas dificultades", señala. 

A pesar de que el abandono animal sigue siendo "muy alto" (en esta ciudad se recogen entre dos y tres perros al día), Manuela puntualiza que se ha dado un salto muy grande en toda España; y en concreto, en Zaragoza, ha sido "enorme" en solo seis años.  

Desde octubre de 2011 estuvo pilotando un cambio que supone un claro "orgullo" para ella, como ha sido la transformación de la perrera y de las políticas de protección animal, que ni siquiera existían antes. "Hasta ese momento -confiesa- se hacía ni más ni menos que lo que se hace en casi toda España, que es lo que la ley obliga: recoger a los perros de la calle -porque los gatos ni existen- y llevarlos a centros donde si no salen en adopción, como las leyes lo permiten, se sacrifican pasados normalmente los diez días".

A Manuela, que siempre ha sido una defensora de los animales, esta carencia normativa le horrorizaba en su día y todavía le preocupa. Pero entonces, en 2011, le dieron la posibilidad de cambiar las cosas. "Fue un honor pilotar esa transformación en octubre de ese año", reconoce. Desde entonces y hasta diciembre de 2018, en el Centro Municipal de Protección Animal de Zaragoza han recogido alrededor de 8.500 animales (cerca de 6.000 perros y más de 2.000 gatos). Manuela tiene muchas historias para contar por estas fechas. Recuerda, por ejemplo, cuando se pusieron de moda los cerdos vietnaminas para luego abandonarlos, critica. "Nosotros no teníamos medios. Se apostó por el sacrificio cero y tuvimos mucha dificultades, como la falta de partidas presupuestarias, de recursos humanos e infraestructuras... Pero también hubo fortalezas y supimos tirar de ellas", confiesa. 

Manuela, junto a un bombero, tras el rescate de un animal atrapado en una vivienda a causa de un incendio.
Manuela García Villamayor, junto a un bombero, tras el rescate de un animal que quedó atrapado en una vivienda a causa de un incendio.
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El acuerdo alcanzado por la corporación municipal en 2012 fue el principio del cambio de todas estas políticas que buena parte de la sociedad llevaba pidiendo para ser capaces de decir que Zaragoza abolía el sacrificio indiscriminado por el paso del tiempo en la perrera. A partir de ahí, añade Manuela, se pusieron en marcha una serie de propuestas. "La experiencia me ha demostrado que si haces una ley de este tipo y no la acompañas de medidas (incentivadoras, cohercitivas, de medios, de personal...) va a ser un fracaso. En Madrid están muy preocupados porque sacaron la ley de sacrificio cero pero no ha habido desarrollo ni medios, con lo cual es complicado. Hacen falta leyes que te amparen, para que la policía pueda denunciar y el que maltrate o abandone lo pueda pagar", defiende la exdirectora del Centro Municipal. 

El apoyo de la ciudadanía

"La ciudadanía ha sido el éxito de todo esto que hemos hecho"

Un pilar importante en la lucha contra el maltrato y el abandono animal lo ha ejercido precisamente la ciudadanía. Para Manuela, ellos (protectoras, voluntarios y cualquier persona sensibilizada con el tema) han sido "el éxito de todo esto que hemos logrado".

"Tuvimos esa fortaleza y empezamos a ir a los colegios gracias a protectoras que nos ayudaron y a voluntarios. Las charlas de concienciación fueron un éxito desde el primer momento. De tal forma, que ahora están consolidadas en todos los colegios de Zaragoza", cuenta. "El origen de todo está en la educación, y te sorprendería ver las preguntas que nos hacen los niños. Ellos son el futuro, pero lo inmediato para nosotros es la realidad que tenemos. Recogiendo más de 1.000 animales al año todavía (aunque han descendido las cifras) sigue habiendo mucho abandono. Es lógico que nos planteáramos que hubiera un centro público y moderno que abarcara la situación de perros, gatos y otros animales abandonados", subraya Manuela, quien critica que a su juicio la Administración ha ido demasiado "lenta" en este aspecto. "Estamos en 2019 y aún no nos hemos trasladado con la primera fase, que es para 100 animales", lamenta. 

"Estoy orgullosa del cambio de mentalidad que ha habido en esta ciudad, pero decepcionada por lo lenta que ha sido la Administración"

Manuela no oculta su decepción por algunos proyectos que o han llegado tarde o todavía se encuentran en fase de desarrollo, mientras siguen sacando animales a diario de las calles. "Estoy orgullosa del cambio de mentalidad que ha habido en esta ciudad, pero decepcionada por lo lentas que han ido determinadas actuaciones administrativas", añade.

Entre otros logros, menciona la abolición de los circos con animales en Zaragoza (primero la prohibición solo afectaba a los salvajes, aunque después se hizo extensible a todos). También el control de los perros con chip, que permite que la empresa pública de limpieza de la ciudad pueda avisarles cuando se encuentran a un perro atropellado. "Ha ayudado mucho a paliar el dolor de esos dueños que antes no sabían si se había perdido el animal. Ahora nos llaman y avisamos a sus propietarios", explica Manuela, quien cita, entre otras mejoras para la ciudad, la abolición del toro embolado o la ordenanza que permitió hace unos años subir animales al transporte público. "La gente sube al transporte con mascotas cuando tiene que ir al veterinario o a casa de alguien y no tiene medios. Si no, no subes con ellos. Recuerdo que se puso la medida en experimentación durante seis meses y no hubo ninguna incidencia", recalca esta funcionaria jubilada, que destaca también la importancia del proyecto CES, una iniciativa municipal de colaboración ciudadana que permite al ayuntamiento sanear y esterilizar para su control a las colonias de gatos urbanos. Según cuenta, en la actualidad, hay ya más de 80 colonias controladas y en torno a 2.000 gatos esterilizados.

Aun con todo, Manuela reconoce que todavía hay "muchas cosas" por hacer en este ámbito. Le gustaría que se creara una concejalía de bienestar animal, algo para lo que hay "enjundia suficiente", señala. También reclama una patrulla policial especializada y dedicada exclusivamente a temas de bienestar animal, subvenciones municipales para esterilizar a los animales -lo que descendería el número de abandonos- y medidas específicas para favorecer la adopción responsable. "Más del 50% de los perros que se recogen actualmente son catalogados por ley como potencialmente peligrosos. Es necesario y urgente que la administración controle estas licencias. Se tiene que esterilizar y controlar qué hacen con estos animales porque son buenos o malos según se les educa, no por raza", aclara. 

Concienciar a la ciudadanía de la responsabilidad que entraña tener a una mascota es otra de sus luchas. "Hace falta que la administración ponga en marcha campañas permanentemente porque hay épocas muy malas... El otro día oí a un político que aspira a gobernar prometerle a sus niños que si gana el 'concurso' les comprará un perro. Y me produjo tanto dolor oír eso", confiesa. 

Manuela García Villamayor, acompañada por voluntarios del CMPA, con animales en la Ofrenda.
Manuela García Villamayor, acompañada por voluntarios del CMPA, en una manifestación contra el maltrato animal en las calles de Zaragoza.
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Ahora que se ha jubilado, Manuela se ha ido a vivir a su pueblo, donde sigue rodeada de animales y comprometida con sus ideales. "Siempre he tenido perro y gato y siempre he pensado que con eso ya era ser animalista, y hay que hacer tantísimo... Esto no lo hemos podido aprender en la Universidad. Nos lo ha dado la experiencia denunciando los problemas que había. Por eso, seguramente habré metido también la pata, pero hemos intentando ayudar siempre todo lo que se ha podido", declara. De vez en cuando sigue viniendo a Zaragoza. Siente frustración una vez jubilada por no haber podido hacer más cosas. Pero sigue defendiendo que es una cuestión de "justicia" que las administraciones los protegan; y, por lo pronto, y siempre para concienciar, ella piensa seguir saliendo con ellos y su chaleco de adopción en la Ofrenda. "Para nosotros son parte de nuestra familia y los hemos llevado a lo cotidiano. El primer año que salimos en la Ofrenda tuvimos miedo, porque hubo perros que no se conocían entre ellos, y resultó tal éxito que al siguiente nos alargaron el recorrido y cada año salimos desde más arriba", concluye convencida de poder cambiar las cosas. "Mi ideal es que algún día, mas pronto que tarde, una ley prohíba vender animales. Adoptar es un gran gesto de amor, y así se salvan dos vidas. La del que adoptas y la del que ocupa la jaula vacía en el refugio", defiende García.

Manuela García Villamayor, exdirectora del Centro Municipal de Protección Animal, pasea a sus dos perros en el pueblo, donde vive ahora tras jubilarse en enero.
Manuela García Villamayor, exdirectora del Centro Municipal de Protección Animal, pasea a sus dos perros en el pueblo, donde vive ahora tras jubilarse en enero.
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