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Una calle sin aceras y un andador sin salida en Casetas

Los vecinos de este barrio rural creen que es necesaria la señalización de más pasos de cebra y el rebaje de los bordillos en un cruce.

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Andador sin salida en la calle de Nuestra Señora del Carmen
L. R.

Caminar tranquilamente por la calle es complicado para quienes viven entre Nuestra Señora del Carmen y el Camino de Garrapinillos, en el barrio rural de Casetas. La falta de aceras en algunos tramos de la vía, la presencia de una acequia abierta en el lado opuesto a las viviendas y la ausencia de pasos de cebra en la zona obligan a los vecinos a extremar las precauciones y agudizar los sentidos para evitar accidentes. Los residentes, cansados de tener que andar y cruzar por la calzada, piden al Ayuntamiento de Zaragoza que se estudien posibles soluciones.

“Es un problema que sufrimos desde hace 38 años. Cuando se tienen niños se es todavía más consciente. Pasar por aquí es jugársela”, comenta Félix García, que reside en Utebo pero conoce de primera mano la situación porque su hija y su yerno viven en Casetas. “Ya ha habido algún accidente, no graves, pero hay que evitarlos en la medida de lo posible”, considera.

La zona más problemática es la confluencia entre las calles Límite, Nuestra Señora del Carmen y Camino de Garrapinillos, por donde discurre un tramo de una acequia al descubierto. “La mitad de esta calle no tiene aceras. Del número 16 hacia abajo no hay, y la que hay no es transitable: es estrecha, no cabe un carrito y cuando dan el turno de riego se sale el agua”, apunta García.

El hecho de que parte de la acequia esté abierta también preocupa a este ciudadano, sobre todo por la cantidad de menores que viven en el barrio, y pide que se preste tanta atención a los canales de riego como la que se ha prestado últimamente a los fosos y las perforaciones. “Aquí tenemos un peligro tan grande como un pozo. Si se cae un niño y se va para la zona en la que está soterrada, ya no lo encontramos hasta que sale de Casetas”, asegura.

Tampoco lo tienen fácil quienes han de desplazarse en silla de ruedas, ya que según denuncia García, en esta zona “fronteriza” no hay bordillos rebajados. Por todo ello, Félix y sus familiares se han puesto en contacto con el consistorio zaragozano para tratar de dar respuesta a sus demandas. No obstante, la solución no se antoja sencilla, ya que en la zona de actuación limitan suelos que corresponden al Ayuntamiento de Utebo y otros que son competencia del Ayuntamiento de Zaragoza.

Con respecto a los pasos de cebra, el consistorio ya comunicó en 2016 a García que la zona en la que se piden “no reúne las características urbanísticas necesarias para su disposición, ya que su instalación conectaría con zonas peatonalmente intransitables”.

En febrero de este mismo año, García volvió a intentar que sus propuestas fueran escuchadas a través del servicio de quejas y sugerencias de la página web del Ayuntamiento. Sin embargo, este alegó que los pasos de peatones no se pueden instalar “sin una previa urbanización viaria del entorno”.

En marzo, el Servicio de Nuevas Actuaciones en Viarios comunicó a estos vecinos que la petición de mejora del cruce se estaba estudiando y que había que tener en cuenta varios obstáculos, como la existencia de una acequia que dificulta la posible redistribución de la calle y el hecho de que las competencias de la parte este sean de Utebo y las de la parte oeste del Ayuntamiento de Zaragoza. La ausencia de partida presupuestaria para ello también es otra de las dificultades que señalaron, aunque aseguraron que “el tema no está parado”.

García advierte de que seguirán insistiendo, pues “es algo que no puede esperar”, a pesar de que las sucesivas corporaciones municipales no hayan querido hacerse cargo del asunto. “Es un problema que ha ido pasando por los distintos Ayuntamientos, una herencia que nadie ha querido coger”, apunta.

Un arreglo para el andador de Nuestra Señora del Carmen

Desde la Asociación de Vecinos de Casetas reconocen que la zona señalada por estos vecinos está “bastante mal”, pero recuerdan que en los últimos meses se ha llevado a cabo el arreglo de muchas aceras y se han rebajado varios bordillos. “Se ha hecho un trabajo importante, aunque pueden quedar cosas pendientes”, considera José Luis Almenara, presidente del colectivo.

“Siempre va a haber quejas porque si no nos quejásemos no se haría nada, pero también hay que tener paciencia”, comenta Almenara, que admite que no están del todo contentos con el resultado de un andador en el final del riego de la calle del Carmen con la calle San Jorge. Aseguran que se trata de un lugar de paseo y que al llegar al final lo han dejado cerrado y solo se puede salir saltando, con el consiguiente riesgo que ello supone para los vecinos más mayores. “No sabemos si lo han dejado cerrado para que nadie baje por ahí o es que no han tenido en cuenta el paso de cebra que hay justo abajo. Ahí hay un escalón natural, con poner cuatro baldosas quedaría practicable para poder pasar a ambos lados de la calle San Jorge”, concluye.

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