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Los mejores rincones para las fotos de boda en Aragón

Los reportajes 'preboda' y 'postboda' permiten a las parejas desplazarse hasta espacios únicos de la Comunidad para lograr las imágenes más originales.

Si algo va unido a la primavera, además del buen tiempo y de los campos en flor, es la temporada de BBC: bodas, bautizos y comuniones. Especialmente en el caso de los enlaces, la organización comienza varios meses antes -incluso años-, pero como todo lo bueno, cuando por fin llega el momento, se pasa volando. El reportaje fotográfico se convierte entonces en un elemento muy especial que permite a la pareja revivir ese día una y mil veces, y recordar cada momento con detalle.

En Aragón son numerosos los estudios profesionales especializados en fotografía de bodas, un campo que ha cambiado mucho en los últimos años y que se ha vuelto más creativo. Los fotógrafos tratan de personalizar cada vez más sus trabajos para lograr que cada pareja consiga una creación diferente que cuente su propia historia. El escenario -aunque nunca puede llegar a eclipsar a los novios- desempeña un papel nada desdeñable, pues ayuda a construir una escena única.

En Zaragoza el emblema es la basílica del Pilar y, como tal, se trata del monumento de la capital aragonesa que más veces aparece en este tipo de reportajes. “No hay un sitio superfavorito, pero lo más frecuente es los alrededores del Pilar, la típica foto desde el otro lado del río -junto al puente de Piedra- o las calles con rincones chulos entre La Seo y el Pilar”, comenta Manuel Medrano, del estudio Fotocracia (Madre Vedruna, 1, 1º 1ª). Con él coincide plenamente Manuel Joven, de Foto Estudio Ramón (Alfonso Zapater Cerdán, 3): “La ribera se sigue solicitando mucho, hay gente que tiene un cierto romanticismo con el Pilar. Algunas parejas más tradicionales y con mucho apego a Zaragoza siempre te piden hacer fotos por esa zona”.

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La Basílica del Pilar es el escenario más emblemático en Zaragoza.
Manuel Joven - Foto Estudio Ramón

Los cientos de rincones mágicos y la naturaleza del parque Grande, la riqueza arquitectónica de la zona Expo, la histórica plaza de Los Sitios o el imponente Palacio de la Aljafería son otros de los puntos clásicos para capturar escenas de recién casados.

No obstante, los fotógrafos reconocen que cada vez son más las parejas que tratan de escapar de los lugares “cliché” y buscar espacios más distintivos. “Hay gente que no quiere ni oír hablar del Pilar o del parque Grande porque están muy vistos y prefieren algo que no tenga nada que ver”, señala Medrano. Algo con lo que Joven vuelve a estar de acuerdo: “Muchos me dicen: ‘ni se te ocurra llevarme a la Expo’. La gente está un poco saturada de estos sitios, a lo mejor porque otros amigos ya se han hecho allí el reportaje”.

‘Preboda’ y ‘postboda’

Pero el tiempo es un elemento muy limitante el día de la boda y no permite alejarse mucho del lugar en el que se celebra la ceremonia o el convite, de hecho, en muchos enlaces celebrados en fincas se aprovecha ese entorno natural para hacer de “telón de fondo” del reportaje. Además, por esa cuestión del tiempo, también son cada vez más comunes los reportajes ‘preboda’ y ‘postboda’, tendencias muy en boga desde hace unos 5 años. Estas sesiones se realizan días antes o después del enlace y dan pie a un ambiente más distendido para los novios en un entorno especial para ellos.

“Las parejas quieren disfrutar del día de la boda con su familia y no cargarse con nada, olvidarse de que se tienen que hacer las fotos. La ‘preboda’ supone un primer contacto entre el fotógrafo y la pareja que hace que se cree cierta confianza y se establezca una relación mucho más agradable. Y en la ‘postboda’ hay mucho más tiempo y se puede hacer un reportaje mucho más completo y personalizado”, apunta Manuel Joven, de Foto Estudio Ramón.

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Reportaje 'postboda' en el Pirineo.
Manuel Medrano Coll - Fotocracia

Sea antes o después del gran día, estos reportajes suelen realizarse en lugares más alejados y con un encanto particular para los novios. “Gusta mucho el Pirineo, los valles silvestres completamente o pueblos que tienen algo que ver con ellos. Hemos hecho reportajes en sitios espectaculares y que no se repiten tanto como en la ciudad, como el Valle de Hecho, Canfranc, Ordesa, Bujaruelo o Panticosa”, detalla Manuel Medrano, de Fotocracia.

La magia de Huesca

La catedral de Huesca es el lugar más solicitado para los reportajes de boda en la capital oscense, seguida de otros lugares destacados como la iglesia de Santo Domingo y San Martín, el centro de la ciudad o la fachada del Consistorio. “Tenemos la suerte de tener una catedral muy espectacular y una fachada muy bonita en el ayuntamiento”, comenta Mamen Sanromán, de Indiana Fotografía.

La posición privilegiada de la provincia de Huesca la convierte en un escenario con infinitas posibilidades para las sesiones ‘preboda’ y ‘postboda’. El castillo de Loarre, la ciudadela de Jaca o los numerosos espacios naturales del Pirineo son algunos de los rincones más deseados, a los que también acuden muchas parejas para celebrar su enlace.

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La provincia de Huesca es un escenario muy demandado para los reportajes 'postboda'.
Indiana

“Huesca es un referente como destino de bodas. Muchas parejas vienen de toda España y del extranjero a casarse o a hacerse los reportajes al Pirineo, en plena naturaleza, en medio de un viñedo, frente a un pantano, junto a los Mallos de Riglos, en castillos o incluso en alguna pequeña ermita rodeada de montañas. Hay miles de posibilidades, es un entorno espectacular y tenemos mucha suerte de tenerlo aquí al lado”, añade la fotógrafa.

Los rincones de Teruel

En Teruel la Escalinata del paseo del Óvalo es la gran triunfadora en los reportajes de bodas, así como el espacio ajardinado que se sitúa a sus pies. La zona de la iglesia de San Pedro, los jardines del parque de los Fueros, los alrededores de la estación o la ribera del río Turia son otros de los puntos más apreciados por las parejas.

“Normalmente, la gente que se casa en Teruel demanda los rincones más típicos de la ciudad. Alguno se atreve con el viaducto y allí salen unas fotos muy chulas. También en el puente de hierro frente a los Franciscanos o en lo alto de la logia del Museo Provincial, desde donde se ve la plaza de la Catedral”, explica Salva Antón, de Solmenorphoto (Av. Sagunto 116). La plaza del Torico, otro de los rincones más emblemáticos de Teruel, también es frecuente para las fotografías de bodas, aunque menos que los anteriores.

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Los jardines de la iglesia de San Pedro son un lugar idílico para las fotos de boda en Teruel.
Solmenorphoto

En los alrededores de la capital turolense destaca el castillo de Mora de Rubielos, una zona elegida por muchas parejas para darse el sí quiero, aunque las opciones son muy variadas. “Una pareja me pidió hacer la ‘preboda’ en La Puebla de Valverde -recuerda el fotógrafo- y la ‘postboda’ en el balneario de Manzanera. Salieron unas fotos diferentes y muy bonitas”.

“La creatividad ha entrado por la puerta grande”

Precisamente la tendencia de los reportajes de ‘preboda’ y ‘postboda’ ha supuesto un gran cambio en el estilo y la filosofía de este tipo de fotografía. “Ha cambiado muchísimo en los últimos años, muy influida por los americanos. Ha dado un viraje tremendo. Si antes los reportajes eran sobre todo fotos posadas, ahora son masivamente de momentos y solo alguna posada. Se ha enriquecido muchísimo, antes era sota, caballo y rey, ahora la creatividad ha entrado por la puerta grande”, resalta Manuel Medrano, del estudio Fotocracia.

Ese estilo, que antes se basaba mucho en el retrato, ahora se ha vuelto “mucho más descriptivo”, añade Medrano, y ha incorporado “técnicas fotoperiodísticas” con el objetivo de crear un relato de la velada: “Antes eran muchas fotos de gente mirando a cámara, en la iglesia, en casa… pero ahora se añade todo lo que sucede a lo largo del día. Lo que quieres entregar a tus clientes es una historia que les haga revivir lo que sucede, es una narración y contar la historia del modo más fiel pero también más bonito posible”.

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La creatividad es un ingrediente esencial en los reportajes de boda.
Manuel Joven - Foto Estudio Ramón

“La foto de boda es una combinación de lo artístico y lo emocional. Se trata de conseguir captar momentos irrepetibles, que se vean sentimientos que cuenten la historia de su gran día, siempre intentando que sea natural y espontánea”, coincide Mamen Sanromán, de Indiana Fotografía.

En este proceso de transformación, la técnica también ha cambiado y ahora los fotógrafos de bodas juegan más con los encuadres, las luces o los contrastes para captar la emoción en estado puro, salirse de “lo convencional” y crear composiciones únicas. “Antes se trataba de encuadrar muy bien la imagen y cubrir un evento -destaca Manuel Joven, de Foto Estudio Ramón-, ahora es mucho más emocional. Si hace un tiempo, cuando llegaba en coche la novia, esperabas a que bajara para hacerle la foto, hoy ya le has hecho muchas fotos antes de que salga. Ahora tienes que anticiparte a lo que va a pasar para captar los momentos y la emoción”.

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