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Normativa

Es hora de pedir la PAC

Ya se pueden solicitar las ayudas de la Política Agraria Común. No hay grandes novedades respecto a años anteriores, pero sí modificaciones que no hay que perder de vista para que los pagos lleguen sin recortes.

Chus García Actualizada 11/02/2019 a las 17:32
Una de las herramientas imprescindibles para la solicitud de las ayudas son las imágenes de las parcelas recogidas por el Sigpac.Ministerio de Agricultura

Con los primeros días de febrero, cerca de 745.000 agricultores y ganaderos españoles -unos 45.000 en Aragón- comienzan a enfrascarse en los trámites necesarios para solicitar las ayudas europeas que les corresponden por cumplir los requisitos que establece la Política Agraria Comunitaria (PAC).

No es una tarea fácil porque a pesar de que el proceso se repite anualmente, cada año es diferente. Y hay que conocer bien la cambiante normativa porque cualquier error u omisión puede convertirse después en un quebradero de cabeza que se traduce en un descenso (e incluso la pérdida total) del dinero que llega desde la arcas europeas a los bolsillos de los perceptores de la PAC.

Es cierto que los cambios no suponen una verdadera revolución sino que con ellos se van afinando las exigencias y controles para garantizar que quienes reciben las ayudas son realmente quienes desarrollan una actividad agraria y ganadera. Pero también se introducen mejoras (como en este año) para facilitar el relevo generacional, al introducir medidas que favorecen a los jóvenes en general y a la incorporación de nuevos ganaderos en particular.

La normativa establece nuevas condiciones para las ayudas acopladas en la ganadería y recoge diferentes exigencias en el régimen de ayudas que tienen como objetivo el llamado ‘greening’ (que muchos traducen como reverdecimiento) y que están destinadas a prácticas agrarias ligadas a cuidado medioambiental.

Y esta PAC, que desde hace años solo puede presentarse por vía telématica, llega en este ejercicio más tecnológica que nunca. De hecho, las comunidades autónomas pondrán en práctica una nueva técnica con la que se sustituyen los controles en campo por la monitorización de la superficie mediante imágenes obtenidas por satélite. De esta manera, España se convierte en uno de los Estados miembros pioneros en la utilización de las nuevas tecnologías al servicio de las ayudas de la PAC. Eso sí, de momento no se realizará de forma generalizada, ni hay imposiciones. Cada región ha decidido como ponerlo en práctica este año y Aragón ha optado por comenzar por la superficie declarada por aquellos perceptores que están acogidos al sistema de pequeños agricultores, es decir, sus ayudas individuales no superan los 1.250 euros anuales.

Es el primer paso de una práctica que se irá extendiendo por toda la Comunidad y a la que se sumará el uso de las más innovadoras técnicas, desde la utilización de drones a la aplicación de la inteligencia artificial.

Pero, eso es futuro. Ahora de lo que hay que estar pendiente es de las nuevas obligaciones que exige el cobro de las ayudas europeas.

Las novedades de la PAC ya fueron publicadas por el Ministerio de Agricultura el pasado mes de noviembre. Pero es ahora cuando hay que ponerlas por escrito en todas y cada una de las solicitudes en las que los agricultores y ganaderos detallan cómo cumplen con los requisitos obligatorios para disponer de los más de 4.000 millones que llegan a España desde las arcas comunitarias. La nueva normativa no es una revolución que altere de forma sustancial el régimen de pagos, pero introduce cambios que conviene no perder de vista.

La PAC de 2019 llega con una nuevo actor: el jefe de explotación, que la norma define como "la persona física responsable de las operaciones financieras y de producción habituales y diarias de la explotación agrícola". Una novedad que no ha sido especialmente bien recibida por el sector porque aunque el Ministerio asegura que únicamente tiene efectos estadísticos, lo cierto es que la nuevas solicitudes le dedican un espacio destacado en el que hay que introducir obligatoriamente la identificación de dicho jefe de explotación e incluso, entre otros requisitos, el número de jornadas anuales que dedica a la explotación.

Y no es la única información adicional que habrá que detallar en las actuales solicitudes, en las que se piden datos sobre las variedades de los cultivos, si se utiliza semilla certificada o de reempleo, si el maíz cultivado está modificado genéticamente, cuáles son las características de las plantaciones en el caso de frutales o de hortícolas y cuál es el destino que se da a la producción de cultivos proteicos. La norma insiste en que esta información se recaba solo con fines estadísticos, a lo que el sector responde que si es así no hacía falta complicar los trámites porque está información puede obtenerse de la encuesta de explotaciones agrarias, que se realiza "de forma anónima y voluntaria". Donde no hay cambios es en la consideración de agricultor activo. En todo caso, y con tono positivo, se ha introducido un guiño al rejuvenecimiento del sector, porque ahora se admiten como tal a aquellos que estén dados de alta antes de que acabe el plazo de modificación de la solicitud de la PAC, es decir, el 31 de mayo. Y eso significa un mes más de plazo, porque hasta este año era requisito obligado que el alta fuera efectiva antes de finalizar el periodo de solicitud de las ayudas: el 30 de abril. Este cambio de fechas, y el tiempo que añaden a los beneficiarios de las ayudas, no solo afecta a los requisitos de agricultor activo, sino que se aplica a todas las exigencias que hasta ahora debían de cumplirse antes de que se agotara el plazo de la solicitud.

En los pastos

El nuevo texto de la PAC deja clara la intención de las administraciones de reforzar los controles que se realizan sobre la actividad agraria, con el claro objetivo de que quienes reciben la ayuda son realmente quienes la ejercen.

Así se evidencia en el caso de los pastos, más concretamente en los comunales, que no podrán declararse cuando sobre ellos no haya una actividad ganadera real. Hasta ahora los pastos permanentes que se utilizan en común no se distinguían (en cuanto a exigencias) del resto de pastos mientras en ellos se realizasen labores de mantenimiento de la superficie (estercolado, fertilización, desbroce...). A partir de ahora ese uso ya no vale y solo se admitirá su declaración cuando se utilicen para el pastoreo o la siega. Tampoco se considerarán como admisibles aquellas tierras en las que no se haya declarado una labor de mantenimiento durante más de cinco años consecutivos, ya que se entiende que constituyen "una situación de elevado riesgo de abandono".

La nueva PAC de 2019 incluye modificaciones destacas en cuanto a las ayudas asociadas (vinculadas con la producción) a los cultivos proteicos. Unos cambios que no se deben pasar por alto porque, como recuerdan las organizaciones agrarias, pueden provocar la salida del sistema de algunos productores y, por el contrario, que otros que hasta ahora no cobraban estas subvenciones tengan acceso a las mismas.

Y es que la normativa se ha flexibilizado y ya no se exige que el perceptor tenga que presentar una prueba que demuestre la venta o suministro a terceros de su producción y, en el caso de que la cosecha tenga como destino el autoconcumo de la propia explotación, tampoco es exigible un código del registro general de explotaciones ganaderas (REGA) en el que figure como titular de la explotación con especies ganaderas y con la dimensión adecuada para absorber lo que produce. Porque esta ayuda está pensada para contribuir a la autonomía alimentaria del sector ganadero basada en los cultivos de alto contenido de proteína y utilizados en la alimentación animal. En el lado contrario se encuentran ahora aquellos agricultores o ganaderos que utilizan estos cultivos como abonado en verde (salvo causas de fuerza mayor debidamente justificadas) o que los destinan para la producción de semillas cultivadas con fines comerciales. Este año, estas superficies no tienen derecho a ayudas.

‘Greening’

Una de las novedades destacadas de esta nueva PAC tiene que ver con la exigencias que tienen que cumplir los agricultores para acceder a las ayudas al pago verde, llamado ‘greening’, y con el que se pretende incentivar las buenas prácticas medioambientales en los cultivos, así como el mantenimiento de superficies que sean beneficiosas para el clima y el medio ambiente. Y se trata de un nueva especie. Se llama crotalaria juncea, y desde ahora forma parte de la lista de cultivos fijadores de nitrógeno que los agricultores pueden utilizar para cumplir con los requisitos del pago verde. La crotalaria juncea es un nuevo cultivo introducido en España por la empresa Efecto Soluciones con el propósito de generar alternativas a los agricultores españoles. Entre sus aptitudes destaca la incorporación de altos volúmenes de materia orgánica por hectárea aumentando la porosidad y aireación del suelo, así como su capacidad de retención de agua y fertilidad.

Además se consideran como superficies de interés ecológico los cultivos de miscanthus (una herbácea de la familia de las gramíneas)y silphium perfoliatum (herbácea con flores), eso sí, siempre que no se usen ni fertilizantes minerales ni fitosanitarios.

Muy relacionado con el cuidado medioambiental es la decisión del Ministerio de ser más riguroso con la prohibición de aplicar purines mediante plato, abanico o cañones. Es cierto que cada comunidad autónoma podrá seguir aplicando excepciones, pero con caracter general no se podrá permitir cuando la superficie media es superior al 20%. Solo en aquellas zonas con orografía muy complicada y donde estas pendientes son muy habituales estarán permitidas las agrupaciones locales de parcelas en las que sea posible la excepción.

Para jóvenes ganaderos

La PAC de 2019 ha puesto el foco en el sector ganadero. Mejor dicho en aquellos que se inician en la actividad. Y lo ha hecho introduciendo algunas novedades con las que se pretende facilitar el cobro de ayudas a los nuevos profesionales y facilitar de este modo el rejuvenecimiento del sector. Incluso distingue (y define) dos categorías: el joven ganadero -aquel que cumple las condiciones para el cobro del pago a jóvenes agricultores, aunque no soliciten o no tengan derecho al pago básico- y ganadero que comienza la actividad -aquel que cumplen las condiciones de comienzo de actividad agrícola para recibir derechos de la reserva nacional, tanto si se solicitan como si no se hace-.

Para ambos casos cambian las condiciones de mantenimiento de la titularidad de las explotaciones para poder cobrar las ayudas asociadas, para que sea el nuevo titula el que disponga de la subvención por todos los animales presentes en la explotación, independientemente de quién fuese el titular en las fechas de determinación de la elegibilidad de los animales. Dicho de otro modo, para las ayudas asociada a vacas nodrizas y vacuno de leche, si la incorporación se ha realizado después del 1 de enero se considerarán con derecho a cobro los animales que estaban en la explotación a 30 de abril. En las explotaciones de ovino y caprino, para conceder las ayudas a los jóvenes se tendrán en cuenta los animales que estén en la última declaración censal a fecha final del plazo de modificación de las solicitudes.

Existen otro muchos matices, aunque no suponen grandes modificaciones, que caracterizan a esta nueva campaña de la PAC, en la que está previsto que se presenten en Aragón alrededor de 45.000 solicitudes de ayudas, según los datos del Gobierno regional, que recuerda que los trámites se tramitan electrónicamente a traves de una aplicación digital. La confección de la solicitud se puede realizar a través de las entidades colaboradoras habilitadas a tal efecto o individualmente, pero en este caso es necesario disponer de certificación digital.

Y, salvo que la Comunidad, que este año monitorizará por satélite los controles en aquellas explotaciones cuyos titulares están incluidos en el régimen de pequeños agricultores, decida prorrogarlo, el plazo de presentación de las solicitudes finaliza el 30 de abril. Pero, eso no es una novedad.

Un listado de "condiciones artificiales" que pueden hacer perder las ayudas

Una de las principales novedades de la PAC de 2019 es que introduce una lista "no exhaustiva" -como así la califica la propia norma- de "condiciones artificiales" (algo así como un falseo de datos), con las que se refuerza el control sobre el actividad agraria con el objetivo evidente de evitar fraudes y, por lo tanto, garantizar que las ayudas llegan a quienes tienen que cobrarlas. Una lista, detallan desde el Ministerio, que quiere ser útil en dos direcciones. Por un lado, se pretende informar a los solicitantes sobre las operaciones de riesgo, pero también, y sobre todo, lo que se intenta es facilitar la detección de estas actitudes a las autoridades competentes. Y sepa que si la administración descubre que ha creado condiciones artificiales para cobrar las ayudas, olvídese del pago. Algunas de estas situaciones estaban previstas con carácter general en el Real Decreto de pagos directos pero ahora se especifican otras nuevas que serán investigadas y controladas.

Porque aunque suene extraño que haya que avisar de qué es lo que no puede hacerse, el Real Decreto advierte que se investigará y controlará el falseo u ocultación de datos o documentación, pero también a aquellos que impidan los controles sobre el terreno o retiren la solicitud cuando se sepa que se va a hacer dicho control.

Se estará además vigilante ante cualquier indicio de fraude en las pruebas de realización de actividad agraria en pastos, en las declaraciones de actividades que no están relacionadas con la producción de la explotación, en aquellas en las que aparece más superficie de la debida dos campañas consecutivas, o en aquellas en las que se han declarado intencionadamente superficies en las que no se ejerce actividad agraria acogiéndose a excepciones de situación de riesgo.

Es también una conducta artificial darse de alta en la Seguridad Social para cobrar el complemento de joven y pedir la baja acto seguido, pero también cuando se recoge la titularidad de una explotación y después de recibir los derechos de su reserva se devuelvan a su titular inicial. Y, por supuesto, peligrarán las ayudas cuando los ganaderos se intercambien animales para tener más cabezas elegibles o cuando se descubran variaciones desproporcionadas en el censo de la explotación coincidiendo con las fechas en las que se realizan los recuentos de animales elegibles.





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