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Aragón

Una empresa tecnológica israelí estudia instalarse en Andorra y crear hasta 200 empleos

Egte negocia ayudas y la cesión de suelo por parte de la DGA para fabricar equipos de ultrasonidos contra roedores.

Andorra
Andorra: historia y arte en estado puro
Archivo Municipal de Andorra.

Una empresa tecnológica israelí, Egte, estudia levantar una planta de fabricación de equipos de ultrasonidos contra roedores en Andorra, un ambicioso proyecto industrial que generaría 50 empleos nada más iniciar su actividad con el objetivo de llegar a los 200 cuando esté a pleno rendimiento. La compañía, filial de G. A. Electro Sonic LTD, lleva varios meses negociando con el Gobierno de Aragón, que le garantizaría ayudas, instalaciones y las máximas facilidades administrativas para su implantación.

No obstante, esta inversión –con la que se pretende paliar el cierre de la central térmica a mediados de 2020– depende ahora del éxito de los contactos con potenciales clientes, como son las compañías eléctricas y el Ministerio de Fomento, que requieren proteger sus infraestructuras de los roedores. La empresa quiere sondear el mercado potencial para decidir el alcance del proyecto, según aseguraron a este diario varias fuentes conocedoras de las negociaciones. "Están muy bien encaminadas y los directivos tienen un verdadero interés en venir aquí, pero quieren evaluar posibles clientes antes de tomar una decisión. Y tienen prisa en cerrarlo", añadieron.

El equipo de la consejera de Industria, Marta Gastón, lleva con máxima discreción los contactos con la firma tecnológica, que pretende fabricar en Andorra equipos de ultrasonidos que eviten la intrusión de animales, fundamentalmente roedores, a instalaciones públicas y privadas como subestaciones eléctricas, líneas de ferrocarril u hospitales.

G. A. Electro Sonic LTD es líder en Israel en la prevención de daños ocasionados por roedores en instalaciones críticas y cuenta con más de 35 años de trayectoria, según explica la web de su filial española. Su pretensión es extender su sistema, "de probada eficacia e implantado en todos los grandes proyectos e infraestructuras de su país".

La DGA ha facilitado los contactos con las grandes compañías eléctricas, que ya han mostrado su interés por los equipos si se demuestra su fiabilidad, al igual que el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF). De hecho, en el mercado español no existe ahora ningún sistema que garantice la protección al 100% para los equipos electrónicos y cableados que están en medio del monte, como son las subestaciones. En este sentido, apuntaron que estos centros son "muy accesibles para los roedores", que dañan cables y componentes, provocando cortocircuitos y la desconexión de subestaciones y líneas. Las eléctricas sufren incidencias con cierta periodicidad en Aragón provocadas por ratas y jinetas.

La tecnológica israelí ha instalado unidades en plantas eléctricas, túneles y carreteras, líneas ferroviaria, fábricas y todos tipo de edificaciones públicas y privadas. En la lista figuran los túneles y edificios técnicos del AVE Tel Aviv-Jerusalén y de la autopista 6 Norte, la bolsa de Tel Aviv o el estadio Sammy Ofer, en Haifa.

La compañía indica que un 25% de las roturas de cables eléctricos y un 15% de los daños en cables de comunicaciones en España son causadas por roedores. Esto da una idea del potencial comercial que podría tener la producción de la fábrica de Andorra, una de las principales apuesta por la DGA para diversificar el empleo ante el cierre de la térmica. Hace solo dos semanas, el presidente aragonés, Javier Lambán, indicó que se mantenían contactos "avanzados" para asentar cinco empresas en Andorra, aunque no quiso precisar ni la inversión ni el empleo.

Lucha contra los conejos

Los roedores no son el único problema al que se enfrentan las administraciones. El ADIF prevé adjudicar este mes un contrato para proteger las líneas de alta velocidad ante la proliferación de madrigueras de conejos de monte. El importe de la licitación asciende a 3,6 millones y supondrá la instalación de refuerzos del vallado perimetral a lo largo de 450 kilómetros repartidos en ocho líneas afectadas por este problema. La contratista tendrá año y medio para acometer los trabajos.

Solo en el tramo aragonés de la línea Madrid-Barcelona se actuará en los términos municipales de Ricla, Épila, Bardallur, Zaragoza, La Almolda y Peñalba. La actuación principal consistirá en colocar una malla de triple torsión de un metro de altura, solapada con la existente para lograr una barrera más tupida. Además, se hundirá hasta 40 centímetros en el suelo en determinados puntos y se intervendrá en las puertas de cerramiento con losas de hormigón.

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