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Aragón

Aragón, un país de montañas

Los pasadizos de Alcañiz vuelven a abrirse al público

Este recorrido por el subsuelo es una sorprendente forma de conocer esta localidad turolense. Y en su entorno, una ruta circular por las lagunas saladas nos permitirá observar especies de aves tanto acuáticas como estepáreas.

Los pasadizos de Alcañiz.
Los pasadizos de Alcañiz.
Javier Zardoya

Tras las obras de reforma de la Oficina de Turismo que obligaron a su cierre, los pasadizos de Alcañiz vuelven a estar abiertos al público. El acceso a estos curiosos subterráneos se realiza desde las dependencias turísticas, por una estrecha escalera totalmente excavada en la roca. Desde esta bodega de planta rectangular parten dos estrechos pasadizos, uno en dirección Calle Mayor y otro en dirección a la nevera medieval que está situada en los bajos de la Plaza de España; esta impresionante sala subterránea se ha relacionado con una antigua nevera medieval (20m de longitud, por 4 m de altura y 4 m. de ancho), en la que se debía guardarse durante todo el año la nieve y el hielo del invierno para la conservación de alimentos o con fines sanitarios.

Este recorrido es solo una parte de la amplia red de recorridos subterráneos que llenan el subsuelo de Alcañiz. La visita libre a los pasadizo tiene un coste de 2,5 euros (1,5 para jubilados y otros colectivos) y permite un recorrido corto, hasta la nevera y vuelta de nuevo a la Oficina de Turismo. También existe la posibilidad de realizar una visita guiada (4 euros) que realiza un itinerario más largo, por varios de los ramales subterráneos y que finaliza con una salida por el otro extremo de la ciudad.

Ruta circular por las saladas

La ruta por los pasadizos es sin duda un elemento sorprendente del patrimonio de Alcañiz que cuenta con otros monumentos importartes que no deben faltar en nuestra visita a la ciudad, como su castillo calatravo, o la plaza del Ayuntamiento. 

Pero también el entorno natural merece una escapada, que nos puede servir para completar una jornada de turismo. Proponemos una ruta por las lagunas saladas, que nos lleva también por la estanca, y en la que podremos disfrutar del paisaje y de la avifauna acuática que albergan estos humedales, junto a las especies estepáreas: las coloridas ganga ibérica y ganga ortega y los miméticos alcaraván o la alondra ricotí. 

Se trata de un complejo formado por varias lagunas endorreicas de las que podremos acceder y ver desde la ruta las siguientes: la salada Grande, la salada Pequeña, la Jabonera y la Panolla.

Iniciamos la ruta entorno a la carretera nacional 232 en su desvío hacia las Saladas de Alcañiz, que se encuentra enfrente al desvío hacia la Estanca de Alcañiz. Seguimos desde allí por una pista de tierra según nos indica un panel que encontraremos a los pocos metros.

La pista de tierra se bifurca y seguiremos dirección suroeste por el vial de nuestra izquierda, por el vial de la derecha retornaremos a la vuelta. Nos encontramos con una nueva bifurcación de rutas. La de la izquierda nos permite acceder al entorno de la Salada de la Jabonera y otra salada secundaria. Podemos acceder a las mismas y luego retornar a la ruta que sigue por el ramal de la derecha y que avanza al este de la Salada Grande.

Accedemos a un observatorio de aves, desde donde hay una amplia panorámica de la Salada de la Jabonera. Retornamos a la ruta principal. Tras volver a la ruta principal de nuevo seguimos con dirección sur al este de la Salada Grande. Tras recorrer unos metros surge la posibilidad de desviarse a nuestra izquierda y ascender a un pequeño promontorio para lograr una vista más panorámica de dicha Salada. Retornamos luego a la ruta principal.

En el extremo sur de la Salada Grande, dejaremos la pista principal para tomar otra pista secundaria que sale a la derecha. Esta se bifurca apenas 50 metros después cogiendo el ramal a la izquierda. La pista se aleja de la Salada Grande hasta bordear un pequeño promontorio rocoso. Después coge dirección norte la pista y posteriormente este para aproximarnos de nuevo al entorno de la Salada Grande. A continuación toma dirección noroeste para aproximarnos a la Salada pequeña que dejaremos a nuestra izquierda.

La ruta tras dejar a su izquierda un masico abandonado converge con una pista principal. Tenemos aquí dos opciones: cerrar ya la ruta para lo que seguiremos la pista hacia el este, a nuestra derecha. O podemos aproximarnos a los restos que quedan de la ermita de San Miguel. El regreso se realiza por la misma pista hasta el punto anterior.

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