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Carlota Alonso Benito: "No tuve miedoal caso de Igor el Ruso, salvo por el efecto mediático"

Carlota Alonso, una zaragozana de 26 años, recibió ayer su despacho de juez de manos del Rey al ser la número uno. Irá al Juzgado de La Almunia.

La jueza Carlota Alonso Benito, ayer en Heraldo.
La jueza Carlota Alonso Benito, ayer en Heraldo.
Guillermo Mestre

¿Qué ha sentido al recibir su despacho de juez de manos del Rey al ser la número uno de su promoción?

El acto en la Real Academia ha sido muy emocionante. Aunque todos llevamos desde junio trabajando solos en los juzgados, hoy ha sido la culminación o el último día de todo un proceso de la promoción. Y con la posición que he ocupado y la imposición de la cruz, tengo mucho orgullo de lo que he conseguido después de tanto esfuerzo.

¿Cómo llegó a ese primer lugar?

Lo gané en la Escuela Judicial. La nota total que configura el escalafón con el que hemos recibido los despachos es un 50% de la oposición, un 40% de la Escuela Judicial y un 10% de las prácticas. Cuando entré en la Escuela, la que ahora es la número dos tenía unas décimas más que yo; ahora, al sumar todo, mi nota es más alta. Sobre 100 he alcanzado 94,48.

¿Cuándo empezó a estudiar?

Acabé la carrera en la Facultad de Derecho de Zaragoza en junio de 2014 y empecé a estudiar en septiembre de ese año. Me presenté a los exámenes en 2016. Entonces cambió el proceso de la oposición y ya dura un año natural. Aprobé con 24 años.

Y su formación, ¿dónde le ha llevado a lo largo de los dos años?

El proceso de formación que tenemos es algo complejo porque pasamos un año en la Escuela Judicial, seis meses de prácticas tuteladas en los juzgados con varios jueces y luego tenemos una fase de sustitución y de refuerzo para cubrir una baja o ayudar a un titular por la carga de trabajo. Entonces, ejerces plenamente la jurisdicción pero sin la titularidad que viene ahora con el despacho. Estuve unos meses en el Juzgado de Alcañiz y ahora estoy en el de La Almunia, que es donde voy a quedarme de momento. Allí salió una plaza a la espera de destino.

¿Le tocó el triple crimen de Igor el Ruso en Andorra?

Sí, fui la instructora del caso durante unos meses para desempeñar la labor de sustitución. Pero ya hemos pasado tres jueces por ese caso.

¿Cómo pasó ese caso tan duro?

Soy juez y ese proceso de instrucción fue como cualquier otro, aunque evidentemente es algo distinto porque había víctimas. Pero es la labor de todo juez. En un juzgado mixto, como el de Alcañiz o el de La Almunia de Doña Godina, prestamos funciones en primera instancia, en el ámbito civil, en la instrucción con la investigación de los delitos, llevamos el registro civil, con todo tipo de instrucciones o expedientes y celebramos bodas. Hacemos un poco de todo.

¿No tuvo miedo a Igor el Ruso?

Miedo, no. El único problema fue la exposición mediática, porque nuestra función jurisdiccional no puede verse afectada.

Las mujeres superan a los hombres en las oposiciones de jueces. ¿A qué se debe?

En España hay unos 5.300 jueces, de los que un 57% somos mujeres y un 43%, hombres. En mi promoción es muy claro porque hay 40 mujeres y 23 hombres. No sé a qué se debe. Igual hay más vocación, como en mi caso.

Hay juezas que se quejan de que los hombres se quedan hasta los 72 años y deberían retirarse...

Solo es cuestión de edad. Los jueces pueden trabajar hasta los 72 años y la proporción de hombres frente a las mujeres es mayor desde los 55 años. Si en las generaciones más jóvenes de la carrera judicial somos mujeres, cuando pase el tiempo seremos mayoría.

Su madre trabaja en el Ayuntamiento de Zaragoza...

Sí, es coordinadora de Participación Ciudadana y me ha acompañado siempre en esta oposición.

¿Cómo se afronta la violencia de género en los juzgados?

Es una cuestión que nos preocupa mucho a la carrera judicial cuando hay juzgados especializados. Es una problemática social que tiene su reflejo en los juzgados. La Justicia está reaccionando por este asunto, respetando la presunción de inocencia que consagra la Constitución.

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