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Fabara: depurando responsabilidades

Fabara se levantó tras la desaparición de las fábricas de balones de fútbol que habían puesto al municipio en el mapa europeo; la fruta de mercado y la depuradora ecológica sostienen sus números.

Paco Doménech, alcalde de Fabara y presidente de la comarca Bajo Aragón-Caspe.
Paco Doménech, alcalde de Fabara y presidente de la comarca Bajo Aragón-Caspe.
Laura Uranga

Fabara es el pueblo de Virgilio Albiac, uno de los mejores pintores impresionistas del pasado siglo, un artista que se hizo casi centenario (1912-2011) y que tiene desde finales de los ochenta un museo dedicado en el pueblo, con 38 obras selectas. Fabara es el asiento del mausoleo romano de Aemilio Lupo (siglo II de nuestra era); ojo, que es el mejor conservado de Europa. Fabara fue el productor de millones de balones de fútbol durante décadas, hasta que el ‘dumping’ de los productos traídos por los gigantes del gremio desde el lejano oriente acabo con el negocio fabarol, puntero en todo el país. Fabara es, también, el pueblo señalado como modélico por su depuradora ecológica de aguas residuales, construida hace una década con criterios ecológicos. Son muchas cosas en esta localidad que tiene como alcalde a Paco Doménech desde 1999. Paco, Francisco Javier en el DNI y Paco en el bar Sport a la hora de la partida de cartas, es de los que dicen y hacen las cosas sin preocuparse demasiado por el qué dirán. Toda persona que adopta esa actitud vital pisa algunos callos, pero... como diría Lope, halló consonante; armó su soneto hace tiempo. Sobre todo con la depuradora, que costó 200.000 euros.

Paco estuvo hace veinte días en la sede de la Fundación Botín en Madrid, como ponente en el Seminario sobre Depuración de Aguas Residuales Urbanas organizado por la institución. Allí también estuvo Beatriz Setuáin, profesora titular en la Universidad de Zaragoza e investigadora en el Grupo Agua, Derecho y Medio Ambiente (Agudema). "La experiencia que ha sacado adelante Fabara en este terreno –comenta Paco– nos ha llevado a muchos sitios. En Madrid me tocó compartirla e intercambiar impresiones con direcciones generales autonómicas y representantes de confederaciones hidrográficas de toda España. Nos citaron como referente, y la verdad es que fue un orgullo. Simplemente buscamos una solución que constitucionalmente es correcta ante un problema serio. Fuimos a buscar el apoyo de la ciencia para desarrollar un proyecto sostenible, y en la Politécnica de Madrid encontramos eco: llevaban un cuarto de siglo de experiencia en la materia. Nos hicieron un proyecto muy completo, se lo pagamos, construimos nuestra depuradora y la mantenemos sin problemas".

Fabara: depurando responsabilidades

Motores del municipio

La agroindustria mueve a Fabara en la actualidad; la ganadería es intensiva y se centra en el porcino. "La nuestra –puntualiza Paco– no es extensiva, atiende mucho a las demandas del mercado, sobre todo en fruta, almendra y aceituna de mesa. Recibimos en su día un gran impulso con las ‘pebeas’, las obras del Plan Estratégico de Riegos en el Bajo Aragón; son más de 1.000 hectáreas de regadío que nos dan la vida actualmente".

En cuanto a los activos patrimoniales, el protagonismo indudable recae en el citado mausoleo romano. "Vienen mucho a verlo y no me extraña, porque es una maravilla y está perfectamente conservado, pero tampoco lo veo como un fundamento turístico para el pueblo, porque el volumen de turistas no es significativo en nuestra economía. Se mantuvo así de bien porque este pueblo –se le escapa una sonrisa, pero lo dice en serio– siempre ha estado poblado por gente muy civilizada. Aquí no se estiló nunca lo de robar las piedras para el jardín del señor cacique. ¿Te vale como explicación? A mí sí –ríe– pero sorprende, ¿no?".

En Fabara hay otras notables huellas artísticas, realidad a la que viene aportando lo suyo el zaragozano Jesús Guallar, casado con una fabarola y, como dice Paco, fabarol oficial desde hace tiempo. Por supuesto, no se puede soslayar la estatua de ‘El pensador’, que se inauguró un día marcado a fuego en la historia de Estados Unidos y, sobre todo, Nueva York: el 11 de septiembre de 2001. Ese día, el ayuntamiento sustituyó el monumento franquista que había junto a la iglesia de San Juan Bautista por esta obra en bronce, del escultor bilbilitano Luis Moreno Cutando.

"No es como el de Rodin: nuestro pensador –concluye Paco– mira al horizonte y se sienta sobre una piedra. Está pensando en otras cosas". La obra se dedica a todos los fabaroles que, palabras literales, "han sufrido la innecesaria crueldad de la guerra civil iniciada el 18 de julio del año 1936". El poso es obvio: la apuesta por la reflexión siempre es la correcta.

Balones de fútbol a tutiplén en los años dorados

En la década de los ochenta cerraron las cuatro fábricas de balones de fútbol que habían marcado durante décadas la economía local. "También hacían de balonmano –recuerda Paco Doménech– y la verdad es que Fabara fue número uno del sector en España, además de referencia europea. Estaba Meseguer, Legar Millán, Sentís, Baldomero… entre todas se acercaban al millón de balones anuales". Paco recuerda que hubo gente de Fabara que fue a Estrasburgo a finales de los 50 a impartir talleres de curtido de cuero específico para balones, técnicas de fabricación de piezas y cosido a mano… de todo. "Cuando Adidas vino a España, vino aquí, y puso a gente de aquí en cargos directivos. Cada empresa tenía su sistema de reparto de piezas por los pueblos, con sus responsables; en cada sitio se entregaban a vecinos, llegaron hasta Fraga, Alcañiz, Valderrobres, Caspe, Gandesa, Batea… cosían y cobraban su trabajo, un apoyo a las economías familiares. En Fabara también fue complemento a los ingresos del campo; la gente llegaba a casa en la tarde y agarraba esta tarea hasta la noche. Aquello se acabó con la llegada masiva de balones de Pakistán, seis veces más baratos de la producción de fábrica aquí. Tumbaron el negocio a nuestras fábricas. La gente se buscó la vida, y de dos granjas que había entonces pasó a haber unas ochenta. Muchos emigraron a zonas de playa y montaña a trabajar en la construcción: ahorraban, volvían y ponían su granja".

Los imprescindibles

Roquissal del Rullo

Este yacimiento íbero, datado en el siglo VII a. C., fue excavado por Pérez Temprado y estudiado por el arqueólogo de Calaceite Juan Cabré. Se obtuvieron cerámicas hallstátticas, metales y un importante lote de moldes de fundición.

San Juan Bautista

Del siglo XV, está dentro del recinto amurallado situado en la parte más alta de la población. Todo el conjunto está construido en sillar de buena factura, rematado por almenas y merlones, que le confieren un aspecto compacto.

Cine y radio

Fabara mantiene operativo su cine. El séptimo arte pide turno los sábados; también se abre los domingos cuando hay sesión infantil. La emisora local, activa desde 2001, es La Voz del Bajo Matarraña/Veu del Baix Matarraña.

-Ir al especial de 'Aragón, pueblo a pueblo'.

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