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Aragón

Aragón detecta hasta 175 posibles casos de acoso escolar en los dos últimos cursos

Aunque la cifra ha descendido, en el 2017-2018 se notificaron 60 probables situaciones de ‘bullying’. La DGA aprobó ayer un observatorio que tiene como objetivo prevenir la violencia entre escolares.

Vuelta al acoso escolar
Aragón crea un observatorio para prevenir el acoso escolar

Aragón ha detectado en los dos últimos cursos académicos 175 casos probables de acoso escolar. Según los datos actualizados ayer por el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón, desde mayo de 2016, fecha en la que se puso en marcha el I Plan Integral contra el Acoso Escolar, el teléfono gratuito 900 100 456 ha recibido 990 llamadas.

En su mayor parte fueron solicitudes de información y consultas hechas por familias, alumnos o docentes sobre ‘bullying’ o sobre los protocolos que deben ponerse en marcha cuando se sospecha que se está produciendo un caso de hostigamiento escolar.

Pero 175 fueron considerados por los psicólogos que atienden este número como casos probables de acoso escolar, por lo que se remitieron a la Dirección General de Innovación, Equidad y Participación.

Fuentes de Educación aseguraron ayer que tanto el número de llamadas como los casos probables de acoso habían ido descendiendo desde el lanzamiento del plan.

Así, en el curso 2016-2017 se atendieron 578 llamadas, de las que 115 fueron catalogadas por los expertos como probables situaciones de ‘bullying’. Mientras que en 2017-2018 fueron 412 los aragoneses que hicieron uso del teléfono gratuito y 60 los casos probables de hostigamiento.

Sin embargo, tanto las familias que han sufrido algún caso, como la propia Administración consideran que cualquier cifra, por baja que sea, sigue siendo excesiva. Por ello, el decreto aprobado ayer por el Consejo de Gobierno de la DGA que crea el Observatorio Aragonés por la Convivencia y contra el Acoso Escolar fue acogido, a priori, con agrado.

Las asociaciones que apoyan y atienden a las familias de afectados por acoso escolar no se cansan de repetir que las situaciones que salen a la luz y conforman las cifras oficiales no son más que una pequeña muestra, la punta del iceberg de un problema que, a menudo, pasa desapercibido hasta para las propias familias.

"La palabra clave es prevención", recordó ayer Antonio Martínez, director general de Innovación, Equidad y Participación del Gobierno de Aragón. "El observatorio surge con el objetivo de prevenir. Esto es lo fundamental para que no exista acoso escolar y para potenciar la convivencia en las aulas", afirmó.

La puesta en marcha del observatorio viene a complementar la orden de Convivencia e Igualdad publicada a principios de año. Esa norma acoge figuras como los hermanos mayores, los alumnos mediadores o los ciberayudantes, experiencias que tratan, sobre todo, de implicar al máximo a los alumnos en la prevención, detección y erradicación de la violencia entre estudiantes que se produce en los colegios.

También contempla la necesidad de que cada centro escolar cree un observatorio propio para analizar y prevenir estas situaciones.

El observatorio anunciado ayer, que tendrá un carácter consultivo, de asesoramiento y participativo, "será un órgano que regirá al resto de observatorios, con la finalidad –explicó Martínez– de testar cómo va la convivencia en los centros educativos".

La idea es que entre los miembros que lo formen no solo haya personal de Educación sino expertos de la universidad, miembros de los cuerpos de Seguridad del Estado y otros implicados en el buen desarrollo de la convivencia en los centros educativos aragoneses.

¿Cómo actuar en caso de bullying?

"Después de irme del infierno, mis padres y yo solo queríamos pasar página y olvidarlo todo"

"Quiero aconsejar a cualquier niño que crea que está sufriendo ‘bullying’ o que sepa que alguien lo está padeciendo que no se quede callado. Tiene que ser valiente y comunicarlo a sus padres de inmediato porque ellos no van a permitir que siga pasando y lo van a ayudar. Yo, gracias a su apoyo hoy en día soy un niño muy feliz".

Este es el mensaje de Carlos –el nombre es ficticio–, un chaval zaragozano que ahora tiene 13 años y que pasó por el calvario del acoso escolar cuando solo tenía 7.

Carlos recuerda que todos los días salía llorando del colegio, pero se secaba las lágrimas justo antes de ver a sus padres.

"Hacía como si nada pasara –dice– aunque se dieron cuenta porque volvía a casa con arañazos, moratones, gafas rotas y porque los padres de otros alumnos les informaron sobre lo que sus hijos veían. Cosas como atarme a un árbol con cuerdas y tirarme balonazos y obligarme a comer tierra del suelo. Yo no quería decir nada por miedo y por no preocuparles aunque ahora sé que eso es un error".

"Después de irme del infierno, mis padres y yo solo queríamos pasar página y olvidarlo todo, saliendo por la puerta de atrás, sin hacer ruido porque yo no estaba bien y mis padres sufrieron mucho".

En el caso de Carlos, el asunto acabó en los tribunales, con una sentencia favorable para él y su familia. Pese a ello, reconoce que lo vivido marcó su personalidad y necesitó mucha ayuda y apoyo para salir adelante.

Seis años después, y ya adaptado a un nuevo colegio, Carlos anima a las víctima de ‘bullying’ a contarlo y pide a los centros y a los testigos de hostigamientos que no sean pasivos ante estas situaciones.

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