Aragón

El Pirineo aprovecha el tirón del 15 de agosto y roza el lleno en un verano irregular

Los alojamientos rurales disparan sus reservas y afrontan "con optimismo" la recta final del mes.

Los alrededores de la catedral de Jaca, ayer repletos de turistas.
R. Grasa

El turismo rural coge fuerza y roza el lleno en un verano "irregular". El 15 de agosto, fecha clave para la hostelería, ha disparado las reservas y ya se habla de un fin de semana "de plena ocupación". Los porcentajes más altos se concentran en el Pirineo, donde hoteles y casas rurales reciben a cientos de turistas del extranjero y de comunidades vecinas. Aunque Zaragoza capital también prevé un cambio de quincena "de gran actividad", los mejores datos se registrarán en la provincia, ya que las fiestas de los pueblos, explican desde la Federación de Empresarios de Hoteles y Restaurantes de Zaragoza (Horeca), "actúan como polo de atracción de turistas, amigos y familiares".

Jesús Marco, presidente de la Asociación Aragonesa de Turismo Rural, confirma que muchos establecimientos estarán al 100% "por primera vez este verano" gracias al efecto del 15 de agosto. "El mes no está siendo tan bueno como otros años, pero estamos contentos. Muchas personas han cogido fiesta y enlazarán cuatro o cinco días", asegura.

En el valle de Benasque, el cambio de quincena va a ser clave para reactivar el turismo. "Agosto empezó muy fuerte. Hubo un descenso el pasado fin de semana y ahora se vuelve a llenar", afirma el presidente de la asociación de empresarios turísticos, José María Ciria. El sector necesita el balón de oxígeno del verano, ya que la primavera, marcada por las lluvias, ha sido "la peor en muchos años".

La última semana de agosto, apunta Ciria, será "clave" para determinar si este ha sido o no un buen mes. Por el momento está siendo "un poco más flojo que el año pasado", aunque, ocurra lo que ocurra, no se podrá comparar con el de 2017, que fue "histórico".

La comarca de Sobrarbe recibe estos días a turistas de Francia, Holanda, Bélgica, Alemania y Reino Unido. "Se junta el turismo puntual con las segundas residencias, las visitas de amigos y las fiestas de los pueblos. Es el punto álgido del verano", recalca la presidenta de la asociación de empresarios turísticos, Paz Agraz, que asegura estar "satisfecha" por cómo están yendo las cosas.

Las tormentas de la primavera, explica, "han hecho que el turismo no haya venido tan pronto como otros años". "La afluencia, en nuestro caso, ha ido creciendo paulatinamente", expone.

En el valle del Aragón cifran la caída de julio en un 5%. Sin embargo, Ángel Bandrés, gerente de la asociación de turismo, espera "registros al alza" de cara a septiembre. Para estos días, la ocupación podría rondar el 95%. "La estancia es de unos tres días y medio. La oferta es amplia, por lo que hay diferentes perfiles de turista. Buscan, sobre todo, eventos, contacto con la naturaleza y lugares con encanto", comenta.

Reservas de última hora

En la provincia de Teruel, municipios como Torre de Arcas multiplican "por tres" su población estos días. "Las casas rurales están llenas. La mayoría vienen de Cataluña y buscan tranquilidad", señala José Luis Carceller, concejal del municipio.

En la Sierra de Albarracín, la ocupación roza el 90% para esta semana, porcentaje al que habrá que sumar las reservas de ultimísima hora, sujetas a las previsiones meteorológicas. "Suele ser uno de los puentes más fuertes, aunque este año no deja de ser una semana extraña al caer en miércoles", explican desde Turismo. Allí, no obstante, la temporada alta empieza ahora y se prolonga más allá de octubre. "Mucha gente viene atraída por la micología o la berrea", añaden.

Entre las comunidades de procedencia destacan Aragón y País Vasco. También Cataluña, Murcia o Andalucía. "En días como el 15 agosto hay más variedad que en un fin de semana al uso", dicen.

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