Aragón

Botorrita: goles, celtíberos y cimientos de futuro

Botorrita confía en la preservación y adecuada explotación turística de este yacimiento celtibérico para atraer visitantes al pueblo, que tiene en el futbolista Virgilio Hernández a un vecino ilustre.

El alcalde de Botorrita, José Ignacio Hernández, junto al yacimiento de Contrebia Belaisca.
Laura Uranga

José Ignacio Hernández accedió a la alcaldía de Botorrita hace tres años. El principal empeño heredado de sus antecesores tiene nombre y apellido celtíberos: Contrebia Belaisca, en el Cabezo de las Minas. El deseo de cuidar los hallazgos (siempre amenazados por temas estructurales y coyunturas meteorológicas) choca con la lentitud de los trabajos por la falta de fondos. "Hacemos lo que podemos, lo que nos permiten y lo que soporta el presupuesto municipal, ya que nos dicen que no hay fondos en Patrimonio. La importancia de Contrebia Belaisca está clara: se dice que fue una de las cunas de Europa. Vienen arqueólogos de todo el continente y salen fascinados. El pueblo ha gastado 6.000 euros de los fondos del plan Plus de la DPZ en acondicionar el camino al yacimiento desde el pueblo y poner la valla protectora. El reto es reparar la cubierta y proteger los muros de adobe. Hemos buscado una empresa de trabajos en altura, que ya ha hecho una primera exploración".

Al analizar el presente y el futuro inmediato de su pueblo, José Ignacio tiene una cifra en la cabeza que le gustaría dejar atrás. "Siempre andamos rondando los 500 habitantes, y con esa cifra el pueblo se acabará muriendo. En el colegio hay 10 niños: a muchos los empadronan en Zaragoza o María por el tema escolar. Acabamos siendo un pueblo dormitorio. Apenas tenemos una panadería, Aliaga, con mantecados y magdalenas buenísimos; no hay tienda, quedan un par de bares, la casa rural El Molino de los Yayos y poco más. En industria está Aragonesa de Hormigones Proyectados, en la zona del yacimiento. Hubo una ocasión de cambiar el panorama de golpe cuando las empresas empezaron a huir de Cataluña hace unos meses: nos preguntaron por la situación de nuestra área de polígono, que está en desuso; venían 200 trabajadores, pero por problemas con la luz no pudo concretarse la operación".

El alcalde se ha puesto una meta para crecer: 10 nuevas viviendas al año en la próxima década. "Tendríamos 300 habitantes más y abrirían nuevos servicios, habría comedor y guardería en el colegio… creo que es viable. Estamos valorando alternativas con la gente de Aupro, una empresa constructora zaragozana que ya ha hecho alguna obra aquí".

El toque de Virgilio Hernández

A la hora de hablar de botorritanos ilustres, José Ignacio se acuerda de un primo segundo que tocaba el balón como los ángeles. "Virgilio Hernández jugó en todas las selecciones españolas de edades y debutó en el Real Zaragoza. Luego estuvo en Primera varios años con otros equipos, triunfó sobre todo en el Lérida, también en el Compostela. Cuando iba a la selección de juveniles, Chus Pereda decía que iban a jugar “el maño y diez más".

Virgilio ha echado raíces en su pueblo, mueve temas inmobiliarios y recuerda con cariño sus inicios. "A los nueve años jugábamos siempre en la era; un buen día apareció Jerónimo Álvarez, me vio jugar y me ofreció una prueba en la Ciudad Deportiva. Era grande para mi edad, medía casi 1.60, y los padres de los convocados no querían que fuera jugador de campo, así que me pusieron de portero. Al descanso perdíamos 6-0 y mi padre pidió que me dejaran jugar de campo en la segunda, que es a lo que había venido. Como el resultado era tan claro, me dejaron salir. Metí doce goles seguidos y ahí cambió mi vida".

Debutó en Primera en 1988, aunque ya había jugado en el primer equipo en varias eliminatorias en la Copa del Rey de 1986, que se ganó en el Calderón con un gol de Rubén Sosa. En el Zaragoza no fueron bien las cosas, había gente que no quería que progresara. También jugué en la primera portuguesa, en el Campomaiorense, y me retiré como profesional hace diez años en el Hannover alemán". Aún mata el gusanillo en Segunda Regional a sus 49 años, y el Oropesa le ha tentado para jugar el año que viene.

Virgilio habla claro. "Dicen que podía haber llegado más lejos, pero vivo del presente y no me arrepiento de nada, ni siquiera de los errores. Tengo buenos recuerdos: al Madrid le he ganado tres veces y le he metido cuatro goles; al Barça de Cruyff, Romario y Stoichkov le gané en el Camp Nou. Eso sí, nunca pude batir al Athletic de Bilbao, la espinita tras siete años en Primera".

La importancia de los cuatro bronces de Botorrita

Los Bronces de Botorrita son una colección de cuatro inscripciones grabadas en placas de bronce halladas en el yacimiento de Cabezo de las Minas. Su cronología se sitúa en torno al siglo I a.C. Tres de ellos están escritos en lengua celtibérica y el cuarto, en latín. Hay vestigios de la ciudad originaria del siglo V a.C., arrasada por los romanos medio siglo antes del inicio oficial del calendario cristiano. Las investigaciones sucesivas de María Antonia Díaz, Manuel Medrano, Antonio Beltrán y José Antonio Hernández, que siguieron diferentes lineas interpretativas en las cuatro últimas décadas, confluyen en un punto compartido por el primer edil actual: hay que preservar, catalogar, proteger y, con las medidas de seguridad adecuadas, mostrar ese tesoro al público.

Los bronces, que se conservan en el Museo Provincial de Zaragoza, tienen en común el tratarse de escritos jurídicos o litigios entre ciudades. No obstante, los expertos han mantenido serias discusiones sobre la interpretación de algunas palabras.

LOS IMPRESCINDIBLES

El Molino de los Yayos

La idea de esta hermosa casa rural parte de la reconversión de un antiguo molino harinero. Tiene ocho habitaciones, se alquila completa (para grupos grandes y familias) y se llena todo el año los fines de semana. Tiene piscina.

Biohuerta.com

Este negocio familiar comenzó su andadura en 1997. Tienen huerta ecológica en Botorrita, organizan visitas previa petición, sirven cestas a particulares y nutren a varios comercios en Zaragoza. Contacto: 609 043 595.

Iglesia de San Agustín

Es una construcción barroca del siglo XVIII que se levanta sobre un pequeño montículo.

Inicialmente fue la capilla del Palacio del Conde de Ballobar, edificio desaparecido en el siglo XX del que solo se conservan dos muros.

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