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Mismo trabajo, distinto sueldo: la injusticia de la doble (e incluso triple) escala salarial

La firma de convenios en los últimos años ha propiciado la entrada de trabajadores en unas condiciones inferiores, de partida, a las de sus compañeros veteranos, más allá de los complementos por antigüedad.

Los empleados Aragón, entre los que más poder adquisitivo han perdido desde 2008
Las diferencias salariales entre noveles y veteranos son comunes en el tejido industrial.

Pongamos que dos aragonesas de la misma edad trabajan codo con codo en una fábrica. Las dos obtuvieron en su día el mismo título de FP, sus experiencias laborales previas son gemelas y presentan unas condiciones físicas similares. Ambas son aptas para realizar labores igual de duras y tienen comparten una disposición plena ante las labores que les encomienda su responsable más inmediato. Por si fuera poco, a ninguna de las dos se les caen los anillos cuando toca hacer horas extra.

Pero resulta que una cobra más que la otra por el mero hecho de rubricar su contrato un año o, simplemente, unos meses antes, de forma previa a la firma del nuevo convenio sectorial o de la empresa. ¿Por qué? La situación, aunque hipotética, es fiel reflejo de un fenómeno que sucede en muchas empresas, sobre todo a partir de cierto tamaño: la doble escala salarial, o lo que es lo mismo, "permitir por convenio que dos personas que realizan una misma labor tengan un sueldo distinto, independientemente de la antigüedad que hayan acumulado", explica Jorge Ruiz de Lazcano, responsable de Industria y Derivados del sindicato OSTA.

Las distancias en las nóminas no se circunscriben solo a trienios y quinquenios. "A raíz de la crisis, y ante la acelerada destrucción del empleo, muchas empresas enfrentaron la posibilidad de concretar despidos con el mantenimiento del empleo. Ese fue el planteamiento que se puso sobre la mesa para firmar nuevos convenios que mantuviesen las condiciones de los 'veteranos' y se precarizasen las condiciones de entrada de los nuevos. Es injusto, obviamente, sobre todo porque son los veteranos, que salen beneficiados, quienes eligieron condicionar de forma negativa a los nuevos", concreta Ruiz de Lezcano.

Las dos vías principales para favorecer las pagas a dos velocidades han sido "la creación de una categoría o grupo nuevos con una remuneración más baja y la rebaja de un porcentaje en el salario base unido a una compensación a los veteranos mediante un complemento 'ad personam', de modo que estos no notan un mordisco al sueldo que en el caso de las nuevas contrataciones sí se concreta". Pero existen más tretas: "Hemos visto casos de empresas que han congelado la antigüedad, por lo que los nuevos no cobran ese complemento y sus compañeros, sí; o la aplicación de pluses de esfuerzo o de otro tipo sólo para parte de la plantilla", indica Ruiz de Lezcano, quien asegura que en una empresa aragonesa ha llegado a haber 400 trabajadores con condiciones notablemente mejores que las de los 600 restantes.

No resulta sencillo determinar el alcance de la doble escala, un fenómeno conocido por sindicatos y comités, pero en el que hasta el momento se ha profundizado poco. Uno de los escasos estudios que lo abordan, realizado por Adecco en 2016, cifraba en un 34,7% las nuevas contrataciones que se realizan en un marco económico inferior al de compañeros que llevan cinco o más años en el mismo centro de trabajo. El portavoz de OSTA va más allá: "Entre el 50% y el 60% de las empresas en la industria han propiciado la formación de dos bloques diferenciados de trabajadores".

El sindicalista cita el caso de una gran industria aragonesa "en la que se ha creado una triple escala, aplicando el convenio provincial, muy por debajo, en las nuevas contrataciones, una coyuntura que se está replicando en sus empresas auxiliares". De hecho, el propio convenio del sector de la siderometalúrgica de la provincia de Zaragoza 2017-2019 "confirma la doble escala para todos los trabajadores de nueva incorporación o que cambien de empresa, así como a los que asciendan, que tendrán un salario menor que en 2016 debido a que una parte de ese sueldo lo han derivado a un plus llamado 'Ex categoría', que será personal y solo lo cobraran aquellos que en 2016 estaban contratados en su respectiva categoría".

Una bomba de relojería

Desde el punto de vista de la gestión de una plantilla profesional, la doble escala se acerca más al concepto de bomba de relojería que a una buena idea. "En todas las negociaciones en que se empieza a favorecer la condición de los actuales trabajadores frente la de los futuros digo lo mismo. Es una práctica muy peligrosa que, a medio plazo, genera descontento entre los 'nuevos'. Esto acaba derivando en conflictos".

"Pero además pone en peligro a los veteranos. A largo plazo, si se suceden recortes de plantilla, los despidos van a ir a por el trabajador más caro", concluye Ruiz de Lazcano.

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