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Aragón

Roda de Isábena prepara la celebración de la festividad de San Valero

Cripta de roda que guarda los restos de San Valero.
Cripta de roda que guarda los restos de San Valero.
HA

Manteniendo una conmemoración con una larga tradición en esta localidad ribagorzana, este lunes Roda de Isábenacelebrará solemnemente la festividad de San Valero, el patrón de Zaragoza cuyos restos reposaron durante varios siglos en la antigua sede episcopal ribagorzana y donde todavía se conservan varias reliquias del santo obispo cesaraugustano.

Los restos de San Valero llegaron a Roda en el siglo XI, cuando tocaba a su fin la dominación musulmana sobre la zona cercana. El obispo rotense encontró en la localidad de Estada los que reconoció como los huesos del santo y los trasladó a su catedral, donde se veneraron desde entonces hasta que, tras la reconquista de Zaragoza, parte de ellos fueron trasladados a la capital aragonesa.

Todavía hoy, en Roda una hornacina construida en la cripta catedralicia acoge las reliquias que se preservan aquí del santo, objeto de una intensa veneración en la zona que se ha incrementado, si cabe, desde que en la década de los ochenta del pasado siglo un grupo de fieles zaragozanos provenientes de la parroquia de Santa Ana empezaron a compartir con los –ahora escasos- vecinos rotenses esta jornada festiva en un clima de ecumenismo y encuentro a la sombra de la figura del antiguo obispo cesaraugustano.

Este año, no es seguro que la expedición zaragozana pueda estar presente en el que fuera el primer templo catedralicio aragonés tras la dominación musulmana –y si lo hace estará sensiblemente mermada- por los achaques que arrastra su promotor, el canónigo pilarista, escritor y habitual colaborador de Heraldo de Aragón Juan Antonio Gracia.

No obstante esta ausencia, el programa festivo vuelve a tener como eje la celebración de la eucaristía en honor del santo, a partir de la una de la tarde, que será concelebrada por varios párrocos ribagorzanos y tras la que se iniciará una solemne procesión por el claustro catedralicio en la que los asistentes sacarán en andas la arqueta que contiene los restos del santo. Una posterior comida de hermandad en el refectorio catedralicio servirá para mantener los vínculos de amistad y cercanía entre los presentes. Habrá reparto de los clásicos roscones en esta jornada en el corazón de Ribagorza en la que el excelente ambiente está garantizado.

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