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La potabilizadora de Calatorao, lista tras más de un año sin poder beber agua del grifo

Las pruebas se iniciarán este lunes, por lo que la nueva planta podría entrar en servicio en un plazo máximo de un mes

La empleada de un supermercado de Calatorao repone botellas y garrafas.
La potabilizadora de Calatorao, lista tras más de un año sin poder beber agua del grifo
Macipe

Los vecinos de Calatorao llevan más de un año sin poder beber agua del grifo, después de que el Ayuntamiento recomendara a la población evitar su consumo al detectar problemas de turbidez. La única solución para mejorar el abastecimiento y garantizar un servicio de calidad pasaba por construir una planta potabilizadora, un proyecto que ha sufrido una demora en su tramitación. El alcalde, David Felipe, ha anunciado que las obras de la instalación "ya han terminado y a partir del próximo lunes se iniciarán las pruebas para comprobar que todo funciona correctamente en la instalación". El objetivo, según adelantó, es que la nueva infraestructura se pueda poner en marcha en un plazo máximo de un mes, después de que Sanidad dé el visto bueno definitivo.

La restricción se impuso en diciembre de 2016, cuando el Ayuntamiento informó de que el agua no era apta para el consumo de boca. Esa recomendación se mantiene desde entonces y, tal y como adelantó Felipe, "continuará hasta que comience a funcionar la potabilizadora".

Hace 13 meses se avisó a los vecinos de que no bebieran agua del grifo, al detectar que los niveles de turbidez superaban el límite recomendado. El problema con el agua de boca en Calatorao, sin embargo, se repite desde hace años, por lo que la construcción de la planta potabilizadora que elimine los residuos sólidos era una vieja reivindicación. El Ayuntamiento informó a través de las redes sociales y de la app municipal. El municipio recibe el suministro de Yesa, un sistema que funciona desde 2014.

La planta potabilizadora, que funcionará con unos filtros de arena, se está construyendo en unos terrenos situados cerca del depósito, junto a la ermita del Calvario. El Ejecutivo autonómico obligó a realizar una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana, lo que, según apuntó el alcalde, motivó retrasos en el proyecto. La DGA concedió la autorización definitiva para su construcción, que tuvo que requerir también del visto bueno del Consejo Provincial de Urbanismo. La infraestructura ha tenido un coste de 270.000 euros, "que se ha financiado con recursos propios", añadió el responsable local. La tramitación para que este equipamiento se convierta en realidad "se ha prolongado durante casi un año", recordó. Tuvieron que añadir al proyecto inicial una conexión al desagüe y un sistema para medir la turbidez.

El Consistorio decidió rebajar un 15% la factura del agua desde principios de este año, para tratar de minimizar el impacto que provoca esta situación en los hogares. Los vecinos han tenido que estar durante todo este tiempo comprando botellas y garrafas para agua de boca o también para cocinar. En algún bar de la localidad también tienen que emplear agua embotellada para los cafés. "La gente está a la expectativa" hasta que se mejore el abastecimiento, subrayó.

El Ayuntamiento baraja también la idea de seguir trabajando en una segunda fase para construir otra potabilizadora, en este caso con filtros de carbono, con la que se podría limpiar el agua de los pozos contaminados de plaguicidas. "Así no nos quedaríamos solo con el suministro de Yesa", avanzó el alcalde.

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