Aragón

Una gran calabaza viaja del huerto a las aulas en vísperas de Halloween

Benito Lacámara, vecino de Magallón, ha regalado al CEIP Zalfonada de Zaragoza un ejemplar de 75 kilos de peso y más de dos metros de circunferencia.

Los alumnos de 1º A de Primaria y su profesor se mostraron encantados con la calabaza.
José Miguel Marco

Las calabazas, independientemente de su color o forma, siempre han guardado una estrecha relación con las malas notas. Por eso, nunca han sido bien recibidas por los alumnos de ningún colegio o instituto, pero esta semana en el CEIP Zalfonada de Zaragoza han hecho una gran excepción y no han podido resistirse a los encantos de una enorme calabaza de 75 kilos de peso y 2,20 metros de circunferencia que Benito Lacámara, vecino de Magallón (Zaragoza), ha querido regalar al centro donde estudian sus nietos, Leyre y Carlos.

Un detalle que estos días ha causado admiración entre toda la comunidad educativa, que nunca había visto nada parecido y eso que en el colegio hay un huerto que es la envidia del barrio.

El primer sorprendido por el tamaño de la calabaza fue el propio Benito. "Nunca me hubiera podido imaginar que la calabaza iba a ser tan grande. Me regaló las semillas un amigo de Borja y la verdad es que después de plantarlas en mayo no les hice mucho caso, pero poco a poco se ha convertido en la gran sorpresa del huerto", afirma.

Sus nietos han sido testigos de la evolución de la calabaza y siempre que podían iban a "visitarla" cuando subían al pueblo. "Es alucinante de grande, el abuelo nunca había tenido una como esta en casa. Es tan gigante que la tuvieron que bajar del pueblo en una furgoneta", apunta Carlos bajo la atenta mirada de su hermana Leyre, quien espera ansiosa la llegada de Halloween para disfrazarse de bruja, aunque tendrá que llevar otra calabaza más ligera que la que ha regalado el abuelo al colegio.

Estos días, los alumnos del centro no dejan de hacer comentarios sobre esta enorme pieza y algunos, incluso, al ver lo grande que es, han llegado a pensar en la posibilidad de meter "una piscina dentro, kilos y kilos de ‘chuches’ y chocolate o montones de billetes de euros", señalaban los niños de 1º de A de Primaria cuando posaron para la foto, mientras su profesor Ángel, jugaba con la parte de arriba de la calabaza, que convirtió en un improvisado gorro.

Otros chavales, como los hermanos Alejandro y Víctor la comparaban con las calabazas que su abuelo Antonio cultiva en su huerto de Ibdes y que "no eran tan gigantes como la de Benito, aunque también son muy ricas cuando la abuela Pili las hace en puré".

Trabajo en equipo

Todos ellos han colaborado limpiando la carne de su interior, tarea en la que han empleado más de 6 horas y también han diseñado ideas para decorarla, tarea de la que se encargarán Javier y Manolo, oficiales de mantenimiento del centro.

Un trabajo en equipo como el que diariamente hacen en el huerto escolar, donde, además de cultivar borrajas, acelgas, cardos o pimientos, fomentan otros muchos valores. "Toda la comunidad educativa está muy implicada en el huerto, alumnos, padres, profesores y el resto de personal, porque hemos visto que es una magnífica herramienta para trabajar determinadas asignaturas, como ciencias naturales o conocimiento del medio. Y también porque es la mejor manera de transmitir valores tan importantes como el esfuerzo, el trabajo o el compañerismo entre los alumnos que bajan al huerto para ayudar a quitar hierbas, plantar semillas o recoger los frutos", señala Santiago Vicente, el director del centro, quien señala que este huerto, además, cuenta con la particularidad de que emplea elementos reciclados como recipiente para plantar.

Un huerto que este año ha dado muchos frutos, entre ellos media docena de calabazas que estos días también servirán para decorar el centro con motivo de la celebración de Halloween.

- Más información en el Suplemento Heraldo del Campo.

Etiquetas
Comentarios