Aragón

Aragón se sitúa a la cola en el consumo de productos ecológicos

El precio y la falta de oferta sigue siendo un impedimento en un tipo de cultivo por el que apuestan ya muchos agricultores por su rentabilidad.

Mercado de productos ecológicos en la Plaza del Pilar
José Miguel Marco

La agricultura ecológica se ha hecho con un hueco estable entre las opciones de consumo de todos los ciudadanos. Sus productos, más allá de tiendas especializadas y mercados específicos, son ya comunes en la mayoría de los supermercados, en un intento por satisfacer a ese consumidor que se siente más cómodo tomando alimentos que no han sido tratado con fertilizantes químicos y han sido cultivados de forma más artesanal. Y el auge de este tipo de consumo también ha beneficiado a muchos agricultores, especialmente de pequeña escala, que ven cómo sus productos se revalorizan al comprometerse con estas técnicas.

Sin embargo, parece que en Aragón el consumo de estos productos no acaba de calar, al menos del todo. Según un informe elaborado por la empresa Ecological, pionera en nuestro país en la consultaría de proyectos bio a gran escala, Aragón está en el vagón de cola de las autonomías donde menos productos ecológicos se consumen. En concreto a Aragón solo se le adjudica un 1% del consumo nacional, cuando por población y producción debería ser cuatro veces más.

En el otro extremo, como autonomías con mayor consumo aparecen Cataluña (con un 26%), Madrid (15%) y Valencia (13%), que juntas suman más de la mitad de todo lo que se produce bajo la etiqueta ecológica en España. Junto Aragón aparecen también Asturias y Extremadura en las posiciones finales.

Antonio Artal, representante de Uaga en el sector ecológico, es socio fundador también de Ecolécera, una de las mayores productoras y distribuidoras de estos productos en Aragón. Y refrenda los datos de este estudio. “Pese a estar localizados en Aragón y tener acuerdos de distribución con tiendas de aquí y supermercados que tienen una gran presencia en la Comunidad, como Simply, un 95% de lo que producimos se va fuera de Aragón. En concreto nuestros mejores clientes están en la cordillera cantábrica hasta Galicia”, señala.

Su empresa, que produce conservas, legumbres, pastas y vino ecológico, ha encontrado fuera de Aragón buena parte de su nicho de mercado, y parte de la explicación está, según señala, “en que si bien en los últimos años se ha dado un repunte importante del consumo en Aragón, en ciudades como Zaragoza aún se cuenta con una escasa oferta para una población tan grande”.

En la actualidad, en Zaragoza se pueden encontrar una decena de tiendas especializadas en productos 'Bio', además del mercado que cada fin de semana tiene lugar en la Plaza del Pilar. “El mercado está siendo cada fin de semana un éxito rotundo, por lo que es perceptible que el comercio crece. Pero es verdad que Aragón no está bien posicionada, y más si lo comparamos con todo el litoral mediterráneo, donde el hábito de consumir ecológico está mucho más asentado después de años de promoción que aquí no se han dado hasta ahora”, señala por su parte José Miguel Sanz, presidente del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica, el organismo público dedicado a certificar producciones de este tipo en Aragón.

La agricultura ecológica en Aragón, fundamentalmente cerealista

Ambos agricultores coinciden en el que apuestas como la del Ayuntamiento de Zaragoza en el programa Life Km. 0 o la de los huertos urbanos privados que cada vez son más habituales, si bien pueden presentar el problema de que se vea la agricultura ecológica como algo a pequeña escala, también crea educación alimentaria. “Las personas que tienen un pequeño huerto y aprecian lo que produce es un consumidor potencial de agricultura ecológica”, sostiene Artal.

Sin embargo, el problema del bajo consumo sigue ahí. Según el informe de Ecological, el precio sigue siendo un gran impedimento a la hora de mejorar las ventas, además de tener menos presencia en zonas rurales. “En Aragón lo que ocurre también es que tenemos mucha zona rural, donde quien más quien menos todo el mundo tiene un pequeño huerto, o el vecino le da unos tomates a otro. Y eso no es malo, porque como decimos se crean unos circuitos de alimentos de proximidad y tratados mínimamente que al final crean concienciación”, explica el presidente del CAAE.

Por último, el último factor que destacan es la todavía tibia presencia de productos ecológicos en Aragón que no sean cerealistas. Si bien la plantación de frutales y hortalizas ha crecido en los últimos años, en la actualidad los cereales siguen siendo mayoritarios en Aragón. Según los últimos datos, en la Comunidad hay 51.830 hectáreas de cultivos ecológicos. Unas 10.000 menos que hace solo cinco años, aunque esta tendencia a la baja ya se ha revertido.

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