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Las mujeres aprueban más que los hombres en todas las etapas educativas en Aragón

Las diferencias son menos significativas en Primaria y se hacen más evidentes en los primeros años de ESO.

Las mujeres aprueban más y sacan mejores notas que los hombres. Esta frase se ha ido repitiendo constantemente debido a la percepción que tienen los docentes del desarrollo educativo de sus estudiantes. Sin embargo, también es una realidad estadística, al menos, en Aragón. Según los datos analizados de los tres últimos cursos académicos de todas las etapas educativas (desde Primaria, que es cuando se empiezan a poner notas numéricas a los alumnos, hasta la Universidad), las aragonesas aprueban más que los aragoneses.

Estas diferencias varían dependiendo de la etapa educativa: mientras que en Primaria son mínimas, durante los primeros cursos de Secundaria se produce la mayor brecha. Esta se va reduciendo según va aumentando el nivel educativo. “Es algo que se ve en el aula de manera bastante clara: las chicas maduran antes que los chicos y esto conlleva que ellas sean más responsables y tengan un mayor índice de aprobados. Sin embargo, como en todos los aspectos, existen casos que no siguen este patrón”, subraya Alfonso Zafra, coordinador de Enseñanza de CSIF Aragón. De hecho, considera que esta es la razón por la que, con el paso de los años (y la llegada a etapas universitarias), las diferencias se van diluyendo.

Durante estas primeras etapas, según especifica Zafra, los chicos se suelen caracterizar por ser más nerviosos e inquietos en el aula. “Quieren ser los protagonistas y se muestran más participativos en clase con el objetivo de llamar la atención”, explica. Por el contrario, las chicas son más introvertidas y tranquilas: “Pese a no demostrar tanto sus conocimientos en el aula, luego son las que mejores notas sacan”. “Unir a personas de perfiles muy heterogéneos es más positivo para el desarrollo de la clase, ya que todos aprenden de todos”, concluye.

Según los datos publicados en el Instituto Aragonés de Estadística (Iaest), en el curso 2015-2016, el 96,80% de las niñas que estaban matriculadas en 1º de Primaria aprobaron todas las asignaturas. En el caso de los chicos esta cifra se quedó en el 95,56%. En los cursos posteriores, esta situación se repite de manera constante hasta la llegada de Secundaria. De hecho, en Primaria, la diferencia del volumen de aprobados entre un sexo y otro es de un punto porcentual; aunque en ocasiones puede ser hasta menor.

Nada más comenzar 1º de ESO, la situación cambia. El porcentaje de alumnos que aprueban desciende en casi 30 puntos porcentuales en las jóvenes aragonesas y en un 40% entre los jóvenes. De este modo, la brecha entre ambos sexos supera los diez puntos porcentuales. “Aparte de la genética, también puede afectar la educación que se ha dado hasta hace escasos años: las hijas empezaban a tener responsabilidades a una edad más temprana (ayudando en las tareas domésticas y en el cuidado de sus hermanos); mientras que los chicos, no. Esto ha podido influir en que, además de una cuestión genética, se trate de una educativa”, subraya Zafra.

Esto explicaría que estas disparidades cada vez sean menores en los ámbitos más superiores. “Quizás con la educación en igualdad que reciben ahora los menores, estas diferencias disminuyan, quedando simplemente la cuestión genética y la personalidad de cada uno”, sostiene. Durante los siguientes años de Secundaria, las situación respecto al porcentaje de aprobados de ambos sexos se mantiene. Solo en 4º de ESO comienzan a disminuir: el 74,63% de ellas aprueban el curso; mientras que el 65,92% de ellos lo consiguen.

Carlos Gómez, catedrático en Sociología de la Universidad de Zaragoza, también atribuye estas disparidades a la responsabilidad y la constancia: “Las mujeres suelen ser, en general, mucho más constantes en sus estudios y tienen más fuerza de voluntad e interés por conseguir mejores calificaciones. En general, podríamos decir que suelen ser más responsables y tenaces en los objetivos que se proponen, y esto se empieza a manifestar desde el inicio de la etapa educativa. Una prueba de ello es que el fracaso escolar es superior en los varones”.

El cambio más importante se produce en 2º de Bachillerato, cuando el interés por entrar en la Universidad provoca que ambos sexos intenten aprobar todas las asignaturas: el 84,11% de las mujeres y el 78,94% de los hombres lo consiguen. Cabe destacar que en todas las etapas de la Formación Profesional existen estas variaciones y que rondan entre los 9 y los 10 puntos porcentuales. “Los datos también demuestran que en las zonas marginales, ellas son las que más superan este tipo de dificultades, llegando a cursar el Bachillerato y una carrera universitaria. Por el contrario, los chicos suelen dejarse llevar por la situación y muchos de ellos terminan abandonando sus estudios”, recuerda Zarfra.

En la Universidad, menos diferencias

Con la llegada de la Universidad, estas diferencias se van diluyendo, hasta que en los estudios de máster no existen. Según los datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, las aragonesas matriculadas en un grado aprueban el 90,20% de los créditos en los que están matriculadas. Esta cifra desciende al 84,4% en el caso de los estudiantes. Sin embargo, existen consideraciones importantes si analizamos las diferentes ramas del conocimiento. Aunque en el global de titulaciones, las chicas aprueban más créditos; hay en algunas como Matemáticas, Estadística, Física e Informática en las que los hombres son los que obtienen mejores resultados académicos. Con la llegada de la siguiente etapa educativa (el máster), el porcentaje de aprobados se iguala.

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