Aragón

La Fiscalía no descarta que los Grapo intenten reconstruir su organización terrorista

La banda criminal no atenta desde 2006, cuando asesinó a tiros en Zaragoza a la empresaria Ana Isabel Herrero.

La Fiscalía no descarta que la banda terrorista Grapo intente su reconstrucción con la llegada de nuevos militantes, una posibilidad que se mantiene viva y que podría hacerse realidad a través de colectivos o grupos solidarios de apoyo a los presos u otros de ideología marxista-leninista. Así lo cree el fiscal general del Estado y lo plasma en la memoria de 2016 hecha pública ayer.

El grupo cometió su último atentado en 2006 y la víctima fue la zaragozana Ana Isabel Herrero, a quien los criminales intentaron secuestrar junto a su marido en la calle de Cervantes de la capital aragonesa. Ambos fueron tiroteados: la empresaria fue asesinada y su esposo resultó herido grave. La organización también mantiene una cuenta pendiente con la justicia por el secuestro de Publio Cordón, cometido en Zaragoza en 1995 y por el que serán juzgados este año los dos últimos detenidos por este caso.

La Fiscalía recoge en su informe anual que la posibilidad de reconstruir la organización existe, a pesar de que en 2016 el PCE(r)-Grapo se ha mantenido en un estado de "extrema debilidad" y ha limitado sus acciones al campo del proselitismo y la captación de nuevos militantes, principalmente dentro del entorno anarquista y de la izquierda radical u okupa. Esa labor de captación se ha incrementado en los últimos tiempos como consecuencia de la salida de prisión de algunos grapos presos.

El fiscal general expone que para captar adeptos, los terroristas que salen de la cárcel tras cumplir condena aprovechan la aparición de movimientos de protesta y desencanto social para recuperar sus "viejas teorías" anticapitalistas y revolucionarias.

Nunca han renunciado

"A pesar de que, por el momento, no se dispone de indicios que hagan prever la reactivación de la organización a corto plazo, no hay que olvidar que la estrategia de PCE(r)-Grapo se mantiene invariable y que, pese a su situación de debilidad, nunca ha renunciado públicamente a la lucha armada, permaneciendo fiel a sus principios revolucionarios e incompatibles con la legalidad vigente", señala el informe.

La memoria evalúa también la situación del terrorismo de corte anarquista "insurreccionalista" y afirma que su mayor amenaza –que se mantendrá de forma latente a medio plazo– la constituyen las "individualidades" y los Grupos Anarquistas Coordinados (GAC), filial de la Federación Anarquista Informal-Frente Revolucionario Internacional (FAI/FRI).

En 2016 se registraron seis acciones violentas vinculadas estos grupos, aunque ninguna de ella tuvo el grado de planificación ni consiguió el eco mediático como la perpetrada en 2013 por los terroristas Mónica Caballero y Francisco Javier Solar contra la basílica del Pilar en octubre. Ambos fueron condenados en 2016 a cuatro años y medio de cárcel y expulsados a Chile, su país.

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