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Aragón

¿Cuántas cabinas telefónicas quedan en Aragón?

Al borde de su extinción en España, los teléfonos públicos cumplen cincuenta años en la Comunidad.

La retirada de las cabinas ha dejado postes de teléfonos así de tristes en las calles de pueblos y ciudades.
La retirada de las cabinas ha dejado postes de teléfonos así de tristes en las calles de pueblos y ciudades.
Juan Carlos Arcos/Heraldo

"Desde aquí se puede llamar a cualquier parte", explicaba sorprendido a Heraldo de Aragón uno de los usuarios de las 34 primeras cabinas telefónicas que se intalaron en Zaragoza y que se pusieron en funcionamiento el 31 de julio de 1967. Tan solo 50 años después, los últimos ejemplares de estos teléfonos públicos sobreviven en Aragón gracias al indulto provisional concedido el pasado diciembre por el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital.

En la actualidad, todavía se encuentran operativas 514 cabinas telefónicas en Aragón, 357 de ellas están ubicadas en la provincia de Zaragoza, 88 en Huesca y 69 en Teruel. Medio siglo después de su aterrizaje en la Comunidad Autónoma, y a punto de cumplir los 90 años en el territorio nacional, este servicio ha sido relegado en la última década a un uso marginal debido a la popularización de los teléfonos móviles.

En 1928, la sala de fiestas madrileña Florida Park, ubicada en el parque de El Retiro, estrenaba la primera cabina telefónica instalada en España, donde llegarían a existir hasta 55.000 en 1999, año de máximo esplendor de este servicio. A punto de cumplir un siglo, su número se ha reducido drásticamente, como también lo ha hecho la demanda. En 2016, la mitad de los 18.300 teléfonos públicos españoles existentes no realizó ninguna llamada.

Diecisiete días después de su llegada a Zaragoza en 1967, los habitantes de la capital aragonesa habían realizado 9.565 llamadas, 562 de media cada jornada. "La voz de Telefónica ha salido a las cuatro esquinas de la ciudad. La voz de los zaragozanos también puede estar allí, a poco que se lo propongan", presagiaba el periodista de HERALDO Alfonso Zapater hace medio siglo. Tras convertirse en un elemento indispensable del paisaje rural, urbano y cultural del siglo XX, su paulatina desaparición apenas ha sido percibida por la mayoría de los usuarios. Las más de 900 cabinas con las que contaba Aragón en 2012 se han reducido a casi a la mitad en el último lustro.

Los días contados

El pasado diciembre, el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, dirigido por Álvaro Nadal, obligó a la compañía Telefónica a hacerse cargo durante un año más de la gestión de las cabinas y de la elaboración y entrega de las guías telefónicas, después de que el concurso para ambas prestaciones quedara desierto.

La concesión de la prórroga se debía a que, aunque en declive por su bajo nivel de demanda, este servicio sigue estando calificado como "universal" por la normativa nacional aprobada en materia de comunicaciones electrónicas. Esta regulación establece que Telefónica deberá garantizar la existencia de una oferta suficiente de teléfonos públicos de pago en España. Actualmente, este negocio genera a la operadora pérdidas de 5 millones de euros anuales, ya que más de 12.000 de las 18.300 cabinas españolas no resultan rentables.

Francia, Bélgica y Dinamarca ya han eliminado los teléfonos públicos de sus calles. Hace un año, la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia aconsejó al Ministerio replantearse la conveniencia de seguir exigiendo la prestación de este servicio, que ya no será considerado como obligatorio en la nueva directiva de telecomunicaciones que prepara la Comisión Europea.

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