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Las rutas del vino aragonesas multiplican por tres sus visitantes en un año y ya reciben a 391.000 turistas

Los buenos datos se deben, sobre todo, a la certificación de la ruta de Calatayud, que es la quinta de España más visitada.

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El vino está de moda. Las catas, maridajes y, sobre todo, las visitas a las bodegas se han consagrado ya como opciones de ocio y cultura para un público cada vez más numeroso y heterogéneo. Las denominaciones de origen aragonesas (Calatayud, Campo de Borja, Cariñena y Somontano) participan de este momento dulce del sector en España. Así lo pone de manifiesto el último informe publicado por la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin), documento en el que se detallan las visitas que recibieron el año pasado las rutas del vino españolas que están certificadas.

Las cuatro rutas del vino aragonesas, una por cada denominación de origen, recibieron en 2016 a 390.958 visitantes, una cifra que triplicó los datos registrados en 2015 (este ejercicio cerró con 125.990, de acuerdo con Acevin) y que situó a los productores de vino aragoneses en el olimpo del enoturismo. El tremendo crecimiento de visitas a las bodegas de Aragón en tan solo un año está justificado por la certificación oficial, en junio del año pasado, de la ruta del vino de Calatayud.

Este recorrido ya se podía visitar antes de la citada fecha, pero la Asociación Española de Ciudades del Vino no contabilizaba sus datos y por eso no aparecía en sus informes. Su irrupción en los documentos de Acevin ha sido estelar. Solo el circuito enoturístico de la comarca bilbilitana acumuló el año pasado 251.395 visitas, un hecho que además de subir como la espuma el contador de visitas de las rutas aragonesas, convirtió a la ruta de la D.O. Calatayud en la quinta ruta más visitada de todo el país solo por detrás de regiones consagradas desde hace años al vino como la ribera del Duero, La Rioja o el Penedés.

"El principal atractivo que tenemos es que el Museo del Vino de la D.O. Calatayud, que es propiedad del consejo regulador, está situado en el monasterio de Piedra. Este es uno de los motivos por los que el número de visitas se incrementa tanto en nuestra ruta", explica Michel Arenas, coordinador de la Ruta del Vino de Calatayud. Pero este no es el único espacio museístico que de la ruta, existen otros tres: el museo de Calatayud, el de la Colegiata de Santa María (también en la capital bilbilitana) y el museo de la Dolores, "que también tiene mucho tráfico de personas que acuden a interesarse por la historia de la Dolores", aclara Arenas.

Además, los visitantes de esta ruta pueden conocer las instalaciones de algunas. "La D.O. Calatayud la componen 16 bodegas pero de momento solo se pueden visitar seis", indica Michel Arenas, que explica que próximamente más productores de la comarca abrirán las puertas de sus instalaciones. "Es el caso de Augusta Bílbilis. Hacen uno de los vinos más apreciados de Aragón, de hecho están ganando muchas medallas, pero hoy por hoy sus instalaciones son bodega para hacer el vino, pero van a hacer inversiones para arreglarlas a nivel de enoturismo", agrega el coordinador de la ruta bilbilitana, que se confiesa "muy contento e ilusionado" por los datos cosechados en 2016.

Conciertos, vuelos en globo... la oferta es amplísima

Pero no solo de la comarca de Calatayud beben los buenos datos de visitas del año pasado. La ruta del Campo de Cariñena y la del Somontano registraron sus mejores datos históricos en 2016. La ruta de la comarca zaragozana registró el año pasado 18.825 personas a los cuatro museos y a las 16 bodegas que admiten visitas, más de 1.300 que un año antes. Mientras, los 15 establecimientos bodegueros del Somontano que se pueden visitar registraron 70.621 visitas, casi 15.000 más que en 2015.

En la comarca oscense no hay ningún museo certificado por Acevin que pertenezca a la ruta, pero iniciativas como el Bus del Vino o el Festival del Vino, que desde que se organiza ha llevado hasta esta tierra a artistas de la talla de Julio Iglesias, Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat, bien suplen esta ausencia y animan el turismo hasta los establecimientos bodegueros de la provincia.

La única ruta que el año pasado perdió visitantes fue Borja, más conocida como la Ruta de la Garnacha. En 2016 recibió a 50.117 personas, mientras que en 2015 ese contador había ascendido a 52.804.

Desde 2013, todas las denominaciones aragonesas reman juntas bajo la marca Enoturismo Aragón. Con el apoyo del Gobierno autonómico, la aragonesa se convirtió entonces en la primera Comunidad autónoma en consolidar el turismo del vino bajo una única marca.

Conocedoras del potencial de los productos que comercializan, las denominaciones han puesto todo su ingenio al servicio del turismo. En Aragón se puede hacer enoturismo a caballo, en globo o en bicicleta (son estas diferentes modalidades de visitar los viñedos, una de las actividades más demandadas). También se puede cuidar la piel a base de cremas cuyo ingrediente principal es el vino, disfrutar de una buena comida en una bodega típica o hasta elaborar un vino único, a gusto del consumidor.

Incluso los más pequeños pueden disfrutar con esta actividad. Bodegas Care ha puesto en marcha el Mini Club Care en sus instalaciones de Cariñena, una actividad en la que los niños pueden disfrutar de una ludoteca y aprenderlo todo sobre el cultivo de la vid, la fabricación del vino y la vida en una bodega. En definitiva, hay mil y una formas de disfrutar del vino, una actividad de ocio y cultura que llegó para quedarse.

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