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El bebé, un fular y las manos libres

Quienes se dedican a asesorar e instruir sobre porteo ergonómico aseguran que el uso de estos portabebés en la ciudad ha crecido en los últimos años.

Alicia Orce, porteando a su hija
Alicia Orce, porteando a su hija
Estefanía Abad

“Tengo tres hijos y, desde 2012 hasta hoy, he porteado de forma ergonómica a dos de ellos”, cuenta Alicia Orce. Cinco días después de que naciese su segundo niño se compró un fular semielástico, pues necesitaba llevar al bebé pegada a ella para paliar sus lloros, tener el pecho cerca y las manos libres cuando empujaba, por ejemplo, un carro de paseo. Ella aprendió a portear informándose, estudiando, hablando con otras madres y a través de su propia experiencia. Desde hace un año, traslada sus conocimientos sobre este sistema de transporte de bebés en charlas que realiza mensualmente en diferentes centros de salud de Zaragoza y Calamocha, así como en distintos talleres prácticos.

Alicia es una de las pocas profesionales que se dedican a asesorar sobre porteo ergonómico en la ciudad. “Vi que existía una necesidad y una carencia de información y me decidí. Ahora, mi mundo y mi pasión es el porteo, estoy en contacto con muchísimas madres de aquí y de otros países”, revela esta psicóloga, responsable de ‘Yo porteo tú porteas en Zaragoza’.

Orce incide en la importancia de que los portabebés se adapten tanto a la posición del niño como a la del porteador, que puede llevar al pequeño delante o en la espalda, pero con seguridad y no de cualquier manera: “Es una extensión de la postura que el bebé tenía en el interior del útero materno. Puede ponerse en práctica desde que nacen hasta incluso los cuatro años, aunque lo habitual suele ser portear hasta los 15 meses”, relata, al tiempo que invita a los padres a perder el miedo a este método de transporte infantil en el que los niños siempre tienen que ir mirando al porteador.

Portear de forma ergonómica significa “llevar al bebé en una posición que respeta su desarrollo y su fisiología, a la vez que se protege la espalda del progenitor repartiendo el peso de una forma saludable”. Se basa en “mantener, a través de un buen soporte, la espalda del niño en forma de C, con las piernas abiertas y flexionadas y las rodillas más altas que su cadera, además de sujetar su cabeza”, mientras el peso se distribuye sobre el cuerpo del adulto de forma equilibrada entre los hombros, la espalda, la cintura y la cadera. Así define este sistema Laura Gracia, también psicóloga y, a su vez, instructora de porteo y responsable de la tienda ‘online’ Pajarito Pinzón, especializada en portabebés ergonómicos.

Desde hace más de tres años, Gracia, que posee formación específica en la materia, imparte talleres en varios puntos de la comunidad en los que da a conocer la información básica a las familias para que estas decidan si quieren o no portear. Igualmente, trabaja con grupos reducidos en los que enseña a usar este tipo de portabebés correctamente, a identificar las diferentes opciones existentes y a sacar partido a las que más se adaptan a cada necesidad. “Siempre me había llamado mucho la atención este tema. Llegaron a mis manos informaciones sobre los beneficios del porteo, comencé a investigar y vi que era un nicho de mercado por explotar en España”, cuenta esta emprendedora.

Aunque muchas personas asocian el porteo con el hecho de llevar al bebé en una mochila, no todas ellas son ergonómicas. Como ejemplo, la creadora de ‘Yo porteo tú porteas en Zaragoza’ explica que las mochilas “colgonas” son las más utilizadas pero “fuerzan la posición del bebé, que se tiene que adaptar a ellas, y causan dolor de espalda en el adulto”. Mientras, dentro del amplio mercado de los productos ergonómicos, existen distintas tipologías de portabebés, como los fulares –elásticos, semielásticos o de tejidos rígidos-, las bandoleras de anillas, los ‘mei tai’ o las mochilas.Más información y mayor interés

Ambas profesionales coinciden al señalar que, poco a poco, el interés por esta práctica crece y los portabebés ergonómicos se pueden advertir de forma más habitual en las calles de la ciudad. Según Alicia, desde el año 2012 se está experimentando un auge: “Hay muchas más personas que optan por ello. Cada vez más gente empieza a portear con fulares semielásticos y luego se pasan a las mochilas ergonómicas, por ejemplo”.

Orce, que ha llegado a utilizar hasta 14 fulares y 3 bandoleras diferentes, destaca la implicación creciente, no solo de las madres, sino también de los padres que quieren participar en este tipo de talleres formativos.

En la práctica, portear a los bebés tiene una trascendencia funcional muy valorada por quienes lo hacen. “Permite tener las manos libres y poder acceder a lugares a los que no se podría con el carrito de paseo”, argumenta Laura Gracia. Asimismo, es una forma diferente de estar en contacto con el pequeño “que ayuda a desarrollar un vínculo de apego seguro y que además es muy beneficioso para ambas partes”.

Entre tales beneficios, Alicia Orce enumera algunos como el fortalecimiento de la espalda, la disminución del llanto o los cólicos, la mayor estimulación o la facilitación de la lactancia materna.

El pediatra José Galbe añade otras ventajas inherentes a esta actividad como el mantener un contacto piel con piel del bebé con la madre, que “encaja dentro de la filosofía de los cuidados madre canguro” y la mejora del confort del niño, sin olvidar la mayor movilidad y actividad de los padres. Si bien, la seguridad es fundamental: “Es necesario realizar un aprendizaje correcto para saber cómo colocar bien al bebé, además de mantener siempre despejadas las vías aéreas pues, aunque parezca increíble, se han descrito casos de asfixia por no hacerlo”, concluye el facultativo.

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