Aragón

Aragón va camino de batir el récord de turistas aunque la estancia media baja a mínimos históricos

Hasta noviembre la Comunidad recibió a casi 2,4 millones de visitantes.

Un nutrido grupo de turistas asiáticos, junto a la oficina de Turismo de la plaza del Pilar.
oliver duch

El turismo fue uno de los sectores que menos notaron la crisis económica y todo parece indicar que seguirá dando alegrías en el futuro... aunque este buen ritmo también cuente con sus claroscuros.

Aragón va camino de superar en este 2015 el número de turistas que recibió el año pasado, curso en el que la cifra de visitantes que se acercaron y hospedaron en la Comunidad ya volvió a igualar a los que se daban en los años anteriores a la llegada del parón económico.

En total, durante los diez primeros meses del año se han hospedado en los alojamientos turísticos aragoneses 2.398.384 personas, entre los que siguen destacando como en los últimos años por su crecimiento el número de viajeros extranjeros (que ya suponen el 21% del total), aunque en los meses más recientes también ha repuntado con fuerza el turismo nacional y el de los propios aragoneses que deciden pasar unos días en otras zonas del territorio.

Cifras "muy positivas" según explican los empresarios del sector que, sin embargo, también reconocen que el crecimiento en visitantes no ha logrado que el turismo aragonés supere uno de sus principales 'handicaps': la gente cada vez viene más, pero también cada vez lo hace por estancias más cortas.

Los hoteles de la ciudad y la provincia de Zaragoza son las que más acusan esta tendencia, en gran parte ya establecida desde que la llegada del Ave y la mejora de las comunicaciones pusiera mucho más fácil llegar a los turistas, pero también marcharse pronto de la ciudad. Durante lo que va de año la estancia media en los establecimientos de la capital ha vuelto a firmar mínimos históricos hasta quedarse en 1,9 noches de estancia media por visitante.

"Ahí tenemos nuestro talón de Aquiles", comenta Marcos Martínez, vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Hoteles y Restaurantes (Horeca) de Zaragoza. "La ocupación se concentra principalmente en fines de semana porque otras estancias como desplazamientos de empresa o con motivo de congresos han bajado bastante, y urge crear una estrategia común para que Zaragoza sea más atractiva a nivel de eventos y citas empresariales”, explica, recordando también que los escasos destinos con los que tiene conexión el aeropuerto de Zaragoza también forman parte de esta ecuación negativa.

Como resultado, la ocupación media de los hoteles en la Comunidad rara vez pasa durante un mes completo del 40%, lo que significa que seis de cada diez camas de las que dispone un hotel permanecen vacías. “Obviamente, hay establecimientos que siguen teniendo que hacer malabares para cuadrar las cuentas. Ocupaciones tan bajas pueden acarrear muchos problemas porque hay muchos gastos fijos independientemente de si se usan o no unas habitaciones”, explica el vicepresidente de la asociación.

Según explican desde el sector, en parte el motivo de esta baja demanda está condicionado por el gran aumento en el número de plazas ocurrido durante los últimos años. No en vano, desde el inicio de la crisis -y a pesar de ella- los hoteles, casas rurales y apartamentos de Aragón han creado 15.000 plazas nuevas, y a día de hoy, a pesar de los cierres, la Comunidad alberga más hoteles que antes de comenzar la recesión debido a que muchos de los proyectos se idearon antes del pinchazo del ladrillo.

Pese a esto, los hosteleros afirman sentirse “satisfechos” con la evolución del año, y a la luz de los datos tienen motivos para estarlo. El pasado mes de octubre, sin ir más lejos, las Fiestas del Pilar y la coincidencia del operativo de la OTAN que trajo a Zaragoza a miles de militares consiguieron que el mes se cerrara con 14.000 clientes más en los hoteles de la provincia que el año pasado. Y las previsiones para el puente de la Constitución y lo que queda de 2015 son mejores que el año pasado, especialmente en el Pirineo oscense, donde da arranque la temporada de esquí.

Con todo ello, los hoteles aragoneses han conseguido atraer a un 8% más de viajeros, subida a la que también se han apuntado otras opciones del mapa turístico, como los apartamentos, los campings (que en octubre ya habían conseguido superar sus visitantes de todo el 2014) o las casas rurales, opción que tras varios años de vaivenes ha repuntado también este 2015 atrayendo a un 25% más de turistas.

“Está siendo un año definitivamente bueno”, valora Jesús Marco, presidente de Faratur, la asociación de turismo rural aragonesa. “El turista nacional ha vuelto a plantearse pequeñas escapadas que durante los últimos años se habían reducido a la mínima expresión y de ahí viene buena parte de la subida”, señala el represente de un sector que en los diez primeros meses del año ha acogido a 125.000 turistas, pero también sigue arrastrando la sobreoferta de establecimientos.La DGA avanza en la regularización de las Viviendas de Uso Turístico

Y en este marco, la DGA sigue avanzando en la regularización de las Viviendas de Uso Turístico que empezó a tomar forma el pasado mes de agosto con la apertura del registro para los primeros interesados que quieran legalizar viviendas en las que hasta ahora se ofrecía alojamiento turístico de forma alegal.

Un reglamento que nació con el fin de controlar el “aumento cada vez más significativo del uso del alojamiento privado en el turismo y que podría estar dando cobertura a situaciones de intrusismo y competencia desleal”, así como controlar de forma fehaciente la cantidad de turistas que mueve esta opción, según señala el texto aprobado definitivamente en el mes de mayo por el Gobierno de Aragón tras casi dos años de tramitación.

A ciencia cierta, nadie sabe cuántos alojamientos hasta ahora alegales podrán salir a la luz con la nueva norma, que regula también las condiciones de habitabilidad y las sanciones por no estar dado de alta según la Ley de Turismo, pero por el momento casi 320 propietarios han presentado ya la documentación para regularizar sus alojamientos, la mayoría de ellos en el Pirineo.

De esta forma se pone en marcha una medida que ha sido reclamada desde hace años por el sector turístico, que ha denunciado insistentemente el intrusismo y la competencia desleal que sufrían por la falta de control, especialmente en las zonas de mayor afluencia de visitantes.

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