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Aragón

Gastronomía

Té y café, ¿salud o moda?

El consumo de té en Aragón crece un 28% en medio año, mientras que el de café baja un 5%.

Los consumidores de café también tenían un menor riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, respiratorias, diabetes, neumonía, gripe o suicidio, según este estudio.
Cada vez se hace más difícil encontrar, al menos en Atenas, cafeterías especializadas en este tradicional brebaje.

Terminamos de comer y llega la duda, ¿un café, un té o la clásica infusión? Durante años, el café ha sido el rey de la sobremesa, sin embargo, en los últimos tiempos el té y las infusiones han cobrado un protagonismo que hasta ahora era inexistente. No obstante, los aragoneses siguen prefiriendo el café por encima de cualquier otra bebida en estos momentos.

“Parece que es todo producto de la moda, puesto que en los últimos años ha crecido de manera considerable la oferta. Ejemplo de ello es que hasta hace cuatro años era muy complicado conseguir mate en España y ahora hay una gran diversidad de infusiones y tés”, señala Miguel Calvo, catedrático de Tecnología de los Alimentos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza. Esto ha provocado que durante este tiempo, poco a poco, haya ido aumentando el consumo tanto de tés como de infusiones.

De hecho, según los datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, de enero a junio de 2015 se consumieron casi 7.000 kilos más de té que en el mismo periodo del año anterior. Esto supone un incremento del 28%. Por su parte, las infusiones también están al alza y en estos seis meses se han bebido 9.670 litros más, o lo que es lo mismo, un 17,63% adicional.

Este consumo cada vez mayor de té e infusiones contrasta con la ligera caída que ha sufrido el café. En este medio año, los aragoneses han bebido un 5% menos, pero todavía sigue siendo muy utilizado, con casi un millón de kilos al semestre. “La razón de elegir uno u otro solo tiene que ver con costumbres o modas, puesto que ambos tienen características similares en cuanto a lo saludables que son para el organismo”, puntualiza Calvo.

Según su opinión, no existen razones contundentes para recomendar uno u otro, ya que tanto el café como el té son estimulantes, el primero por la cafeína y el segundo por la teína. Por ello, si a una persona se le recomienda que deje el café, “tampoco deberá consumir té”.

Una argumentación que es similar a la que realiza la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Según destaca un estudio reciente, mientras que un café contiene en torno a 80 miligramos de cafeína, un té negro tiene unos 50. “Realmente la diferencia es casi inexistente y no es determinante con un consumo de dos o tres tazas al día”, recalca Calvo.

La única diferencia radicaría en que los cafés son tostados, mientras que los tés están fermentados. “Existen algunos estudios que señalan que al tostarlo habría algún componente que podría ser cancerígeno, sin embargo, todavía no se ha encontrado una relación directa entre ambos”, sostiene. De hecho, lo compara con el caso de la carne roja, sobre la que sí que existen recomendaciones por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras que “en este caso, no”. La propia EFSA señala que beber cinco tazas de café al día “no conlleva riesgos para la salud”.

Respecto a sus efectos diuréticos, Calvo subraya que no son tales. “Cualquier vegetal contiene antioxidantes, por lo tanto, no es una característica propia del té, por mucho que en algunas campañas lo resalten”, recalca. Ni tampoco tomar tres o cuatros tés al día ayuda a adelgazar, “si seguimos manteniendo el resto de la dieta sin modificaciones”.

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