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Utebo 'on the rocks'

Los fabricantes de hielo en Aragón, desbordados por la demanda de cubitos a causa de las altas temperaturas registradas entre junio y julio, las máximas desde 1965.

Andrei Badea, en la embasadora de cubitos de Utebo.
Utebo 'on the rocks'
Asier Alcorta

Utebo y no Laponia, Alaska o Siberia tiene su propio templo del frío. Es la fábrica de cubitos de hielo Los Macizos en la que este verano también se suda la gota gorda. Sin compasión. La empresa, una gran nevera con naves donde se trabaja incluso a 20 grados bajo cero y que podría presumir de ser una de las principales productoras de hielo del valle del Ebro, se encuentra desbordada ante la avalancha de pedidos registrados desde mediados del pasado junio, con la llegada de las primeras olas de calor a la Península. Desde entonces casi no dan abasto para satisfacer la demanda de sus clientes. "Este verano estamos fabricando 40 toneladas de hielo frente a las 25 del año pasado, unos 978.000 cubitos diarios, casi el doble que en 2014 por estas fechas. Además, desde hace dos o tres semanas, hemos acabado con el ‘stock’ que teníamos almacenado", cuenta Agustín Albesa, químico y comercial de la empresa.

Aunque en agosto la demanda se ha estabilizado, con los calores de junio y julio -este último mes tuvo una media de 27,1 grados, la más alta desde 1965-, Los Macizos ha tenido que ampliar un turno de trabajo. Entre semana, el horario se alarga desde las 7.00 hasta las cuatro de la mañana.

Hasta Pachá de Salou

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Desde sus cámaras frigoríficas, salen cada día una decena de repartidores con 90 ó 100 direcciones en su agenda por todo Aragón, Soria, La Rioja, Lérida y Navarra, "y eso que ahora ya no estamos en temporada alta", dice Albesa. Excepcionalmente, los cubitos de hielo de Utebo han llegado este año hasta Tarragona, para suministrar, entre otros, a discotecas como Pachá, en Salou, o hasta algunos de los principales festivales musicales de España, como el Sonorama -Aranda de Duero-, el Sónar -de Barcelona- o el Low Cost Festival, de Benidorm. En los tres días de música, hasta la ciudad alicantina, Los Macizos suministraron 3.200 sacos de hielo de 10 kilos cada uno, unos 533.000 cubitos que dieron de sí para hacer alrededor de 133.000 combinados.

No solo en Aragón. El verano más caluroso que se recuerda ha acabado con la mayoría de las reservas de cubitos de hielo en España, donde solo en julio se han consumido más de 1.000 millones, con una cifra de 34 millones de unidades fabricadas al día. En el mercado nacional, donde las ventas de hielo crecieron el pasado julio entre un 40 y un 50% respecto a 2014, se exporta incluso a países de Europa como Francia, Alemania o Portugal, entre otros.De 45 a 60 gramos por unidad

Uno de cada tres cubitos que salen a la calle pesa 45 gramos, pero, según cuentan desde Los Macizos, "cada vez se pide más el de 60 gramos porque al tener más superficie aguanta más tiempo sin deshacerse". "El mejor cubito es incoloro e inodoro, y no contamina la bebida; el blanco no es bueno porque tiene restos de cal", afirma Albesa.

La clave para un buen producto es el proceso de destilación del agua que elimina las impurezas hasta el punto de que sirve también para la limpieza de material médico.

Servir el mejor whisky, tener la carta más amplia de ginebras o contar con las materias primas de mayor calidad para elaborar cócteles no sirve de nada si el hielo es de mala calidad.

Sin hielo, al menos en la hostelería, no hay paraíso. Ni frío ni caliente. Ni en Utebo ni en Sebastopol.

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