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Pape Diamanka "Mi siguiente reto es subir a Primera"

La vida del futbolista senegalés ha dado un giro total en dos temporadas. Del Sestao, en Segunda B, pasó al Leganés. Ahora quiere alcanzar la élite con el Real Zaragoza.

Diamanka, en una sala del Hotel Monasterio de Boltaña.
Diamanka, en una sala del Hotel Monasterio de Boltaña.
javier broto

¿Recuerda su primer balón?

Más o menos. Yo empecé a jugar en la calle, con los amigos.

¿En Dakar?

No. Se dice en varios sitios que soy de Dakar, pero yo soy de Kolda, al sur de Senegal.

¿Cómo era su familia?

Tengo un montón de hermanos. Mi padre está casado con dos mujeres. De mi madre, somos seis: tres chicos y tres chicas.

Deduzco que son musulmanes. ¿Le ha afectado el Ramadán en el fútbol?

Somos musulmanes, sí. Pero no me ha afectado el Ramadán al rendimiento nunca. Al principio es un poco más de fastidio, pero ya estoy acostumbrado.

¿También en Senegal la sociedad se divide en diferentes grupos étnicos?

Sí. Mi pueblo se llama Fula. Somos algo más altos y delgados.

¿Su padre era futbolero?

Él me llevó a una escuela de fútbol donde podía seguir estudiando. Allí estuve hasta los 16 años. Y entonces me fue a Dakar, a un club de allí de Primera, el Goree.

La isla de Gorea es un enclave célebre de Dakar…

Sí, es muy turística. Es una especie de barrio-isla. Mi club estaba allí.

¿Cómo acaba en España?

Un senegalés que vive en Madrid, Mammadou, tenía contactos en clubes españoles y venía a Dakar a ver futbolistas. Me descubrió, le gusté y me ofreció la posibilidad de probarme en el Rayo Vallecano. Me eligieron en una semana.Tenía 18 años.

¿Cómo es la vida para un joven en Senegal? ¿El fútbol es su gran oportunidad?

No es sencilla. Por eso, como dice, el fútbol es una gran oportunidad. Mi sueño era ser futbolista profesional y venir a Europa. Me vi obligado a tomar decisiones importantes desde muy joven. Decidí marcharme de mi ciudad porque allí era imposible que me vieran los ojeadores. Todo está muy concentrado en la capital. Por eso dejé a mi familia. Así, acabé solo en Dakar. Comencé a destacar, a jugar y a ir a las categorías inferiores de la selección senegalesa.

¿Es duro crecer solo?

Sí, pero a mí me ha ayudado a madurar más rápido. Yo siempre tuve muy claro mi objetivo. Quería salir de Senegal y ganarme la vida con el fútbol. He tenido que sacrificarme mucho, pero, ahora, lo miro todo y creo que ha valido la pena.

¿Suele viajar a Senegal?

Sí. Ahora he estado allí tres semanas. Es la única forma que tengo de ver a mi familia.

¿Nunca la ha traído a España?

No. Me encantaría que vinieran a verme alguna vez, pero, de momento, ellos ven mis partidos por internet.

Dentro de lo que cabe, usted es afortunado. Son muchos los jóvenes futbolistas africanos que saltan a Europa y no se asientan…

Es que no es nada fácil. Todo el mundo juega al fútbol y quiere llegar lejos. Pero no solo vale con la calidad. Hay que tener buena cabeza. También el idioma es un problema para muchos. No es sencillo adaptarse.

Hace dos veranos estaba sin equipo. Acaba en el Sestao, en Segunda B. ¿En qué ha mejorado para que ahora el Zaragoza le haya captado?

Nada concreto. El trabajo me ha ayudado. También la suerte. En el Rayo, no tuve mucha con las lesiones. Pasé seis meses fuera porque me rompí el abductor y eso influyó bastante para que tuviera que dejar el club. Tuve que empezar de cero. Nadie me quería hace dos años. Al final, fui al Sestao. No sabía ni dónde estaba la ciudad. Pero me salió muy bien.

¿Le llamaban Patxi en Sestao?

Así es. Había que tener un nombre vasco y a mí me pusieron Patxi.

Es corriente etiquetar al mediocentro africano como un futbolista exclusivamente defensivo. ¿Qué juego le gusta?

Es cierto. El físico influye en eso bastante, pero a mi me gusta ir de área a área y entrar en contacto con la pelota. En Senegal era un centrocampista más ofensivo, pero en España me han ido convirtiendo más al pivote. Me gusta defender y ayudar en la presión, pero también atacar y tratar bien el balón.

¿Qué visión tenía del Zaragoza antes de venir?

Sabía que era un gran club. Siempre de Primera, con una gran ciudad. Es algo distinto a lo que he estado acostumbrado.

Aquí la exigencia es diferente…

El objetivo es el ascenso. Pero he venido al Zaragoza por eso. Yo siempre aspiro a más. Ojalá al año que viene estemos todos en Primera.

Popovic está muy encima de usted estos días. ¿Qué le pide?

Me ha acogido muy bien. Poco a poco nos iremos entendiendo y me irá transmitiendo lo que quiere de mí en el juego.

Sandoval, su entrenador en el Rayo Vallecano, también fue un entrenador muy cercano con usted. ¿Qué le enseñó?

Soy futbolista profesional gracias a él en gran medida. Le debo todo. Me trató como un hijo.

¿Qué sueño le queda por cumplir en el fútbol?

Siempre aspiro a subir escalones. Mi siguiente reto es jugar en Primera. También regresar y asentarme en la selección de Senegal. Y, algún día, ganar un título.

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