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​El incendio de Luna, el peor en 21 años, ya ha arrasado 13.500 hectáreas y continúa ardiendo

La mitad de la superficie quemada es forestal y los vecinos de Orés y Asín siguen desalojados. Las condiciones han mejorado y los técnicos esperan estabilizar el fuego durante el día de hoy.

Tres agentes de protección de la naturaleza (APN) del Gobierno de Aragón comentan el avance del fuego en una zona situada entre Luna y Orés.
Tres agentes de protección de la naturaleza (APN) del Gobierno de Aragón comentan el avance del fuego en una zona situada entre Luna y Orés.
maite santonja

El devastador incendio declarado el sábado por la tarde en el término municipal de Luna, en las Cinco Villas, ha arrasado ya 13.500 hectáreas, lo que lo convierte en el mayor fuego forestal que ha sufrido Aragón en las dos últimas décadas –desde que en 1994 ardieron más de 18.000 hectáreas en el Maestrazgo turolense–. La catástrofe es incluso mayor que la que se desató aquel mismo año en Sos del Rey Católico, y además la extensión afectada todavía puede crecer. Al cierre de esta edición, el monte se seguía quemando.

No obstante, los técnicos responsables del operativo de extinción eran más optimistas que el día anterior y confiaban en poder estabilizar el fuego –detener su avance– a lo largo de la jornada de hoy. Si se alcanza ese objetivo, continuará habiendo focos activos, pero no se extenderán a zonas que hasta ahora se han salvado de las llamas. Según las primeras estimaciones del Gobierno de Aragón, en torno a la mitad de la superficie que ha ardido son bosques y el resto, campos agrícolas.

En cuanto a las cinco poblaciones evacuadas, los vecinos de Biota, Malpica de Arba y Farasdués pudieron volver a sus casas a lo largo de la mañana de ayer. En cambio, los habitantes de Asín y Orés siguen desalojados a la espera de que pueda descartarse cualquier peligro.

El incendio comenzó hacia las 16.30 del sábado en el paraje conocido como El Gallizo de Luna, y todo apunta a que fue provocado por una chispa de una cosechadora. Una vez desatado, el fuerte viento –que se calcula que localmente superó los 50 km/h–, el calor extremo, la baja humedad relativa y la sequedad del combustible vegetal provocaron que las llamas se propagaran a una enorme velocidad en la dirección del bochorno –hacia el noroeste–. A última hora del día, los técnicos temían que ya se hubiesen quemado cerca de 3.000 hectáreas, y parece que incluso se quedaron cortos.

La clave: el viento amainó

Durante la noche del sábado al domingo los medios terrestres no pudieron trabajar por la virulencia del fuego. Además, se esperaba que con el amanecer las condiciones meteorológicas siguieran siendo tan adversas como las del día anterior. Sin embargo, finalmente ayer el viento sopló con bastante menos fuerza de la prevista, lo que además de ralentizar el avance de las llamas facilitó el trabajo de los medios aéreos –desde primera hora hubo 26 aeronaves luchando contra el fuego–. A esta circunstancia se añadió que el frente y el flanco izquierdo del fuego fueron debilitándose al llegar a zonas agrícolas con escasa masa forestal, lo que permitió concentrar los esfuerzos en el flanco derecho.

El incendio pudo ser frenado al norte de Malpica de Arba. No obstante, y como suele ser habitual en este tipo de catástrofes, la presencia de un gran frente fue sustituida por una multitud de focos que, aunque eran de menor magnitud que los del sábado, complicaron mucho las tareas de extinción: fueron surgiendo de manera imprevista y dispersa conforme el calor fue reavivando las zonas que se habían apagado por la noche.

A última hora de la tarde, los técnicos del Departamento de Agricultura y Medio Ambiente reconocían que las perspectivas sobre la evolución del incendio eran "buenas", ya que además de no haber focos especialmente activos se esperaba un cambio en la dirección del viento que empujase las llamas hacia las zonas que ya se han quemado. En cualquier caso, se iba a seguir trabajando a destajo –esta vez los medios terrestres sí podían intervenir durante la noche– y se iban a extremar las precauciones, ya que, al sustituir al bochorno, el cierzo podía generar complicaciones en algunas zonas.

Por ahora, el fuego ha afectado a seis términos municipales:los de Luna, Orés, Asín, Luesia, Ejea, Biota y Uncastillo.

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