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La creación de un joven timador

El Pequeño Nicolás construyó su círculo de confianza en el PP del barrio madrileño de Chamartín. En su grupo estaba el jefe de la Policía Local de Madrid.

García Grande y el Pequeño Nicolás comparten mesa en un desayuno informativo en Madrid.
La creación de un joven timador
Colpisa

Toda historia tiene un origen. Y el de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, el ‘Pequeño Nicolás’, se fraguó en los bajos del edificio de la calle de Colombia 61 de Madrid. Ahí estaba la sede del PP del madrileño barrio de Chamartín. Alguno de sus afiliados recuerda que a principios de 2009 irrumpió "un torbellino" de 14 años, hijo de dos simpatizantes. "Era dispuesto y resolutivo. En un distrito de gente tan mayor, él era un imán para rejuvenecer el partido y los jefes lo agradecían", cuenta un afiliado.

Mientras los niños de 14 años juegan a los videojuegos, Francisco Nicolás comenzó a forjar su meteórica carrera gracias al trampolín de la política de barrio. Un granero de primeros contactos e influencias. Frani, como le llamaban, sabía arrimarse al árbol que mejor cobija, con esa sonrisa traviesa y esos mofletes sonrosados que le caracterizan. Quién sabe si alimentando ya esa "florida ideación delirante de tipo megalomaníaco" que le atribuyó la forense tras su detención en octubre pasado.

El joven pasaba algunas tardes entre el local y en el café Bariloche, donde se reúne la "gente importante" del partido. Entre charlas políticas y cocacolas comenzó a construir su círculo de confianza. El mismo grupo de personas que le ha acompañado hasta la causa judicial abierta contra él por delitos de usurpación de identidad, falsedad documental y estafa. Unas acusaciones provisionales, ya que la causa tiene visos de ampliarse tanto por los nuevos indicios como por la ampliación del número de sospechosos.

En esa lista aparecen tres nombres fundamentales para conocer al joven. "Personas que escriben buena parte de su relato", atestiguan documentos del sumario.

Luis Miguel Boto es el secretario general del PP de Chamartín y concejal presidente de la Junta Municipal del distrito, que cuenta con 142.000 habitantes. Es, además, representante local del PP en Seguridad, Economía y Hacienda y consejero del selecto Club de Campo Villa de Madrid, una entidad semipública que frecuentaba Frani y otros altos cargos del PP local, entre ellos el delegado de Seguridad y Emergencias Enrique Núñez, mano derecha de la alcaldesa Ana Botella.

La posición política de Boto no se entiende sin el apoyo de su antecesor en Chamartín, Emilio García Grande, actual coordinador de Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid. Es decir, el jefe de la Policía Local, donde recaló en enero de 2013 después de pasar por la Concejalía de Hacienda de la localidad madrileña de Coslada. Fue un fichaje de su amigo Enrique Núñez después de la tragedia del Madrid Arena.

"Inseparables"

La carrera de García Grande comienza en 1991 como presidente de Nuevas Generaciones de Chamartín. En 1996 fue nombrado vocal de distrito con sueldo asignado. En 2000 asciende a portavoz adjunto y en 2004 se convierte en portavoz oficial hasta 2011. En este último periodo hace amistad con el Pequeño Nicolás. Estos dos, Boto y la mujer de García Grande, Lidia Curto, vocal de Chamartín desde 2008, se convierten en "inseparables".

Tras el levantamiento parcial del secreto del sumario, la sospecha es que la amistad del grupo no solo consistía en salir a cenar o tomar copas. Detrás se podrían esconder otros intereses más lucrativos que ahora tratan de establecer los investigadores. Entre otros asuntos, por qué cuando García Grande llega a la jefatura de la Policía Local en enero de 2013, el joven timador da un salto de nivel significativo. Comienza a moverse con coches de seguridad del Consistorio para llevar a cabo sus negocios, las reuniones con empresarios, sus escapadas a la oficina de El Viso, en Chamartín, alquilada por una constructora señalada, o su publicitado viaje a Galicia como emisario, según vendía, del Gobierno.

El escolta de García Grande se llama Felipe G. S. y pertenece al Grupo Especial de Protección. Este policía era el conductor del Nissan X Trail que utilizaba Frani para moverse por Madrid, según desvela el sumario. Por su parte, su compañero Jorge G. H. fue el cabo del mismo grupo que trasladó a la localidad gallega de Ribadeo al acusado. Fue cesado de su puesto y está de baja laboral.

Estos dos escoltas y el Pequeño Nicolás compartían un chat de Whatsapp llamado "Dpto. Seguridad Nacional". Y sus conversaciones demuestran, según la Policía, cómo se organizaban, el ánimo de lucro y las ilegalidades. "Estoy agotado psicológicamente. Mi último aviso: quiero lo que tienes para mí, en mi casa y antes de las 16.00", le dice el cabo a Nicolás. "Yo me retiro y paso de mediar por nadie. Hablo con Emilio (García Grande) y le cuento lo que debe de saber", añade en otro. También hay mensajes cruzados entre Nicolás y el jefe policial. "Mi mujer me ha dicho que tienes tres fechas. Cuando puedas me dices y vacío la agenda. Espero noticias". Y ante el silencio del joven, el 7 de octubre, García Grande reiteró: "¡Fran, llámame!", "dame un telefonazo".

Ahora, las acusaciones populares personadas han pedido al juez diligencias para conocer el papel de Boto y García Grande en los negocios del imputado. En el caso del jefe policial, quieren supervisar sus cuentas desde 2013 por si recibió gratificaciones que acrediten "si tiene un alto nivel de vida". Según el registro de la propiedad, tiene inmuebles inscritos en el registro 55 de Madrid y en el número dos de San Sebastián de los Reyes. En el caso de Boto, cuenta con propiedades en dos registros de Madrid.

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