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Aragón

SERPA, drones que conviven en el espacio aéreo

Aragón persigue situarse a la cabeza de la industria del sector de las aeronaves civiles no tripuladas. A través del proyecto Serpa, un consorcio liderado por el clúster Aera, con participación de Itainnova, el Aero-puerto de Teruel y la empresa Inda, está contribuyendo a la integración de estos drones en el sistema de aviación europeo.

Un dron con cámara semianecoica del Instituto Tecnológico de Aragón.
SERPA, drones que conviven en el espacio aéreo
Itainnova

Hoy en día, las aplicaciones que más demanda el mercado a una empresa del sector de las aeronaves no tripuladas o drones, como la aragonesa Innovaciones y Desarrollos Aeronáuticos (INDA), son "seguridad y vigilancia, topografía de alta resolución, mantenimiento predictivo y, en general, aplicaciones que simplifiquen, reduzcan costes y aumenten la seguridad de las operaciones aéreas", indica Pascual Gracia, gerente de Inda. Desde su punto de vista, el futuro es sin duda "prometedor y de expansión a nivel global, siempre y cuando se armonicen las normativas y permitan que se pueda explotar el potencial del sector, teniendo siempre como primera premisa la seguridad en la operación, pero sin coartar el desarrollo de su potencial".

Entre los principales desafíos de las aeronaves no tripuladas se cuentan, señala José Antonio Carrey, jefe de Operaciones y piloto de RPA (Remote Pilote Aircrafts) de Inda, "las autonomías de vuelo, tanto en tiempo como en radio de alcance, sobre todo en las de menor tamaño y propulsadas por energía eléctrica".

Pero, en cuanto a operación, "el principal reto es la convivencia de estas aeronaves y sistemas pilotados remotamente, en espacio aéreo no segregado, con las aeronaves convencionales". En ello se trabaja en la Unión Europea y en Estados unidos, y también desde Aragón.

Se encuentra en su recta final el proyecto Serpa, que lidera la Asociación Aeronáutica Aragonesa (AERA) y en el que participan Inda, Plataforma Aeroportuaria de Teruel e Instituto Tecnológico de Aragón (Itainnova). Su objetivo es integrar los RPA civiles en el sistema de aviación europeo. Se ha realizado ya "la identificación de los requerimientos para que operen de manera segura y se han definido y realizado los ensayos de compatibilidad electromagnética en la nueva cámara semianecoica de Itainnova", asegura Fernando Dolader, de la División de Sistemas Industriales de Itainnova. En breve "darán comienzo las pruebas en vuelo en el Aeropuerto de Teruel y, finalmente, el análisis de los resultados y su aplicabilidad en el marco actual de necesidades de los operadores de RPA".

Compatibilidad electromagnética

La compatibilidad electromagnética es clave para lograr una integración segura de los RPA en el sistema europeo de aviación "debido a que la gran complejidad electrónica y la precisión con que tienen que realizar su trabajo", indica Dolader. De no tenerse en cuenta, podrían darse situaciones "en las que el RPA interfiriera en sistemas eléctricos/electrónicos del entorno o viceversa, provocando situaciones de peligro: desde un simple apagón de alumbrado público o una interferencia en las comunicaciones hasta la pérdida total del control del RPA", señala.

En el Aeropuerto de Teruel "se desarrollarán los ensayos en vuelo de RPA previa petición de la autorización correspondiente a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea", indica Alejandro Ibrahim Perera, director del Aeropuerto de Teruel. Gracias a estos ensayos y los ya realizados en tierra en Itainnova, "se comprobará la capacidad de respuesta y las posibles mejoras aplicables a los sistemas de pilotos remotos y se presentará un plan de continuidad que permita la exportación del modelo generado a otras plataformas", agrega.

En el marco de Serpa, Clemente Sánchez-Garnica, director de Proyectos en el Clúster Aragonés de Aeronáutica (Aera), "hemos localizado y resumido en seis puntos los ‘gaps’ (lagunas) normativos actuales. Establecimiento de: un marco claro de certificaciones propio para los pilotos por control remoto; los espectros y rangos correctos de radiocomunicación; operaciones estándar para estas aeronaves; y un estándar mínimo de aeronavegabilidad para los pequeños RPA". Aspectos que hoy, dice, "se encuentran en un limbo jurídico".

Aragón persigue situarse a la cabeza del sector de las aeronaves civiles no tripuladas. A través del proyecto Serpa muestra que, "gracias a la cámara semianecoica de Itainnova, las instalaciones del Aeropuerto de Teruel y los drones de la empresa Inda, se puede desarrollar un estándar de seguridad operacional de estos aparatos", señala Sánchez-Garnica. Y competencia no falta, pues en Jaén existe Atlas, un aeródromo destinado exclusivamente a vuelos experimentales de RPA civiles. Está claro que, "esta fase embrionaria, queda un largo camino por recorrer para que sea un sector fuerte".

Qué puede y qué no puede hacer un dron

Actualmente, "la normativa que regula los RPA es escasa en España, insuficiente en según qué aspectos e inexistente en otros", afirma Clemente Sánchez-Garnica, director de proyectos de Aera, entidad coordinadora y gestora de Serpa. Por eso "es necesario completar la información que los reguladores tienen de estas novedosas construcciones; los ensayos en tierra y vuelo que se está realizando son para establecer un estándar de aeronavegabilidad mínimo de los aparatos cuyo peso máximo al despegue sea inferior a 25 kg". Por un lado, "para garantizar la seguridad de sus operaciones" y, por otro, "para demostrar que la normativa marca unos rangos de actividad muy pequeños si comparamos lo que la tecnología, a día de hoy, puede alcanzar".

En su opinión, uno de los grandes retos de los llamados drones es "que la sociedad los acepte y que su uso no pueda poner en entredicho la seguridad de las personas, porque un RPA puede ser utilizado para muchas cosas, incluso para delinquir". Por ello, "es fundamental garantizar que estos aparatos nunca vayan a suponer un arma o una amenaza y es por lo que el legislador siempre va a delimitar mucho sus usos".

Hoy en día, en España se está a la espera de la norma definitiva. "Existe únicamente un texto legal que recoja la regulación de estos aparatos y, de hecho, únicamente trata el tema el artículo 50 de la Ley 18/2014", detalla. Y el propio artículo "reconoce que está incompleto". La actual norma regula "todos los aparatos por control remoto de peso máximo al despegue de hasta 150 kg". El artículo establece que, "a ‘grosso modo’, estas aeronaves únicamente podrán operar en espacios libres, fuera de aglomeraciones de edificios o reuniones de personas, y en espacio aéreo segregado, es decir, allí donde no puedan aparecer aviones convencionales, por lo que limita la actividad y las opciones que dan ahora estas novedosas construcciones. Sí se permite una serie de operaciones más amplias con objeto de la investigación y el desarrollo tecnológico de los aparatos, pero el nivel de burocracia es altísimo", señala.

En todo el mundo "hay un gran ‘agujero’ normativo". La hoja de ruta para la integración segura de los RPA civiles en el sistema europeo de aviación publicada por la Comisión Europea en 2013 ha inspirado el proyecto Serpa.

El mercado de las aeronaves civiles no tripuladas es "el sector de mayor crecimiento en la industria aeroespacial mundial", dice Sánchez-Garnica. Se estima que "el gasto actual en este tipo de industria se doblará hasta alcanzar los 11.400 millones de dólares anuales dentro de una década, lo que supone un gasto total de 89.000 millones de dólares en los próximos diez años".

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