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Aragón

Goya e Híjar, sus principales nexos con Aragón

Cayetana Fitz-James Stuart guarda un estrecho pero poco conocido vínculo con determinados puntos del territorio aragonés.

Cayetana de Alba, pregonera de las Jornadas de la Ruta del Tambor.
Goya e Híjar, sus principales nexos con Aragón
Elena Pérez

Nacida en Madrid y asentada durante la mayor parte de su vida en Sevilla, Cayetana Fitz-James Stuart, más comúnmente conocida como la duquesa de Alba, guardaba un estrecho pero poco conocido vínculo con determinados puntos del territorio aragonés. 

A su especial gusto por las pinturas goyescas, hay que sumar la presencia, entre sus múltiples títulos nobiliarios, aquellos que fueron heredados del interior de las fronteras de la Comunidad y que derivaron en posesiones que en su mayoría fueron cedidas a los ayuntamientos de las localidades implicadas. 

Gusto por Goya?

Francisco Goya siempre estuvo muy presente entre los miembros de la Casa de Alba. Convertido en el pintor de moda de la época, retrató a María del Pilar Cayetana de Silva, la duquesa de Alba de entonces, por expreso deseo de una dama de la que se dice que quedó prendado nada más verla.

A partir de entonces, el aragonés guardó una estrecha relación con la dinastía, que evidenció un profundo gusto por el arte.

Cayetana, hasta su muerte, fue poseedora de muchas de las obras de Goya heredadas de sus antepasados y nunca escondió su gusto por estas pinturas.

Duquesa de Híjar

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Cayetana ostentó el título de duquesa de Híjar, creado por Fernando 'el Católico' a finales del siglo XV y que a ella le fue entregado de manos de su madre avanzado el siglo XX, después de que la dinastía de los Fernández de Híjar lo ostentase durante varios siglos. 

La denominación hace referencia al municipio de Híjar, en la provincia de Teruel, e históricamente perteneció a los mismos sujetos que han llevado los títulos de duque de la también turolense localidad de Aliaga y Lécera, en la provincia de Zaragoza. 

La aristócrata se mantuvo como duquesa de Híjar durante casi toda su vida, pero ya en 2013, cuando decidió proceder a la distribución de su patrimonio antes de su boda con Alfonso Díez, el título recayó en su segundo hijo, Alfonso Martínez de Irujo. 

Sin embargo, cabe mencionar que ya desde las desamortizaciones del siglo 

XVI, el ducado de Híjar dejó de residir en la localidad, renunciando a sus pertenencias y dejando las mismas en manos de distintos administradores. 

Entre dichas pertenencias, el castillo de Híjar, que actualmente se encuentra en ruinas, afectado por las guerras carlistas y la Guerra Civil y que en su día fue una bella fortaleza de origen islámico. Su reconstrucción requeriría una gran inversión. 

La única vez que Cayetana visitó Híjar

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?El 2 de Abril de 2006 fue la primera y última vez que la duquesa de Alba visitó Híjar, como pregonera de las Jornadas de Convivencia de los nueve pueblos de la Ruta del Tambor y del Bombo.

La plaza de España fue el lugar escogido para su recepción, y, como no podía ser de otra forma, el sonido de los tambores presidió su llegada.

Ya en el interior del Ayuntamiento, estampó su firma en el libro de honor de la villa, para después dirigirse al pabellón polideportivo y pronunciar, ante la expectación de los muchos curiosos que decidieron conocerla en persona, el Pregón de Honor de la Ruta.

El texto contuvo referencias al enorme significado que la Semana Santa tiene entre los bajoaragoneses y definió el resonar de los instrumentos de percusión como "una explosión de sonido que pone la piel de gallina".

Además, como buena amante de la Semana Santa de Sevilla, no dudó en valorar las similitudes y diferencias entre la devoción andaluza y la aragonesa.

Duquesa de Aliaga 

El ducado de Aliaga es un título nobiliario creado en 1487 por Fernando II 'el Católico' a favor de Juan Fernández de Híjar y Cabrera. 

Como el de Híjar, fue pasando por manos de distintos miembros de los Fernández de Híjar, hasta llegar a Cayetana en 1934.

Este título, sin embargo, solo estuvo en su posesión durante dos décadas, hasta que terminó por cedérselo a Alfonso Martínez de Irujo. 

El palacio del Conde de Aranda en Épila

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Cayetana de Alba, como heredera del palacio del Conde de Aranda de Épila, una casona construida a finales del siglo XIV por la familia Ximénez de Urrea, decidió en 1998 ceder la construcción al Ayuntamiento de la localidad. El detonante fue el expediente de ruina que desde allí se envió a la Casa de Alba.

La duquesa decidó ceder el palacio gratuitamente, aunque el municipio se tuvo que hacer cargo del coste de las escrituras y de la restauración de gran parte del interior y la fachada. 

Cierto es que, tal y como señalan desde el municipio, la dinastía ordenó que se llevaran buena parte de los motivos que lo adornaban el palacio, para trasladarlos al palacio de Dueñas en Sevilla. 

Trajes de la época medieval y valoradas piezas de cerámica se encuentran en la actualidad en tierras andaluzas. 

Baronesa de Quinto

La Baronía de Quinto es un Señorío aragonés que toma el nombre de Quinto de Ebro (Zaragoza) y que incluía además a Gelsa, Velilla de Ebro, Matamala y Alforque. 

El primer en poseer esté título fue Juan de Funes en 1431 y antes de llegar a Cayetana pasó por varias generaciones de los Funes Villalpando. 

En el siglo XX la recién fallecida aristócrata se convirtió en la decimonovena baronesa de Quinto. Título asociado al marquesado de Osera, título también ostentado por la mencionada dinastía de los Funes Villalpando durante varios siglos. 

XI marquesa de Osera

El marquesado de Osera es un título nobiliario creado por Felipe IV en 1626, a favor de Juan Funes de Villalpando y Ariño, señor de Osera, cuyo señorío provenía de los Ariño y Gurrea.

Dicho reconocimiento toma nombre de la villa de Osera de Ebro, en la provincia de Zaragoza. 

Desde hace varios siglos está vinculado a la Casa de Alba y Cayetana, hasta su muerte, bien pudo ser reconocida como la XI marquesa de Osera.

XII marquesa de Tarazona

Por su parte, el marquesado de Tarazona es un título nobiliario español creado por el rey Felipe IV de España en 1632 a favor de Isabel de Zúñiga y Clärhout, hija de Baltasar de Zúñiga y Velasco, en subrogación del marquesado de Monterroso. 

Cayetana fue desde inicios del siglo XX la duodécima marquesa de este municipio zaragozano, habiendo recibido el título de su padre, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó. 

Híjar y Épila la recuerdan

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Tras su muerte, Luis Carlos Marquesán, alcalde de Híjar, la recuerda como "una persona

sencilla que en su visita se mostró encantadora con todo aquel que quiso saludarla y hacerse fotos con ella".

Marquesán también ha trasladado su intención de "mandar una nota de condolencia" a la familia.

Por su parte, su homólogo en Épila, Martín Llanas ha ensalzado que Cayetana era una persona de trato "cordial y correcto trato", expresando además el agradecimiento por su contribución al Patrimonio Cultural de Aragón.

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