Aragón

Diez fiestas aragonesas que no te puedes perder

Desde la tradición al jolgorio, las fiestas de la Comunidad son parte de su riqueza cultural.

Cipotegato en Tarazona
Diez fiestas aragonesas que no te puedes perder
Maite Santonja

Las fiestas aragonesas son, además de un derroche de alegría y diversión, el reflejo de la cultura y la tradición de la Comunidad. Razón por la cual, más de diez festejos aragoneses están considerados Bien de Interés Cultural Inmaterial. Junto con las grandes fiestas del Pilar, San Lorenzo, la Vaquilla y los Amantes, estas son algunas de las fiestas que no te puedes perder:  

Graus y la Mojiganga

Del 12 al 15 de septiembre se celebra en la localidad oscense de Graus, en la comarca de la Ribagorza, las fiestas en honor al Santo Cristo y San Vicente Ferrer. Se trata de una de las festividades más destacadas de la Comunidad y la responsable es la Mojiganga. Además de contar con los elementos típicos de las fiestas como los cabezudos, los gaiteros, los dances y las misas, estos días en Graus se manifiesta el espíritu profano y el religioso, la oficialidad y la burla. Toda la localidad se convierte en una escenificación al más puro estilo de la divina comedia que tiene como colofón la comparsa de los vecinos de Graus en la que representan la vida de la población de forma satírica. 

Cipotegato

Bajo la bendición de San Atilano, miles de turiasonenses celebran el 27 de agosto una de las fiestas más conocidas de Aragón. El Cipotegato es una cita obligada para muchos amantes de la fiesta 'enguarradas'. Uno de los vecinos de la localidad, armado con el traje de Cipotegato, hace un recorrido por las calles de Tarazona bajo una lluvia de tomates y con la sola ayuda de su cuadrilla de amigos.  El blanco de las vestimentas de las peñas se tiñe de rojo y la fiesta comienza. Al parecer, surge de una antigua tradición medieval en la que se soltaba un preso de la cárcel el día grande de las fiestas que corría para conseguir salir del pueblo, mientras los vecinos lo apedreaban. Un puesto que con los años ha pasado a suponer todo un honor para los jóvenes del municipio. 

Los Sanantones y la Encamisada

En la localidad turolense de Estercuel se celebra en enero la fiesta de los Sanantones, en honor a San Antonio Abad, patrono de los animales domésticos. Se enciende la aliaga y se da paso a la Encamisada. Una bella procesión a caballo en la que a lo largo del recorrido se van encendiendo las velas situadas en las ventanas del pueblo. Se trata de una noche mágica en la que los vecinos danzan alrededor de las hogueras. Una interesante mezcla de devoción y agradecimiento a San Antón que representa a la perfección la unión entre el fuego y la fiesta en Aragón, y que el visitante puede apreciar en el centro de interpretación de la localidad situado en el Castillo. 

La Contradanza de Cetina

Las fiestas de la localidad zaragozana de Cetina son una de las más conocidas de la Comunidad gracias a uno de sus bienes inmateriales más importantes, la Contradanza. La tercera semana de mayo acoge esta celebración en la que se aúnan símbolos religiosos y profanos a través de una escenificación única. El tiempo ha pasado para la localidad pero no para sus tradiciones ya que se trata de una danza de la fertilidad que se llevaba a cabo en la edad antigua. También el fuego y la figura del diablo y del Santo tienen mucha importancia en este acto de obligada visita.

La Morisma

Aínsa vuelve a la época medieval en septiembre de los años pares con la fiesta profana de La Morisma.  Este municipio de la comarca de Sobrarbe recrea la victoria del rey García Ximénez frente a los musulmanes, en el siglo VIII  y la historia de la Cruz de Sobrarbe. Y lo hacen desde 1678 gracias a la herencia cultural que ha ido pasando de padres a hijos. Unos 300 actores y 50 figurantes trasladan al visitante a la época medieval en un entorno incomparable como es la plaza Mayor de Aínsa. 

El Compromiso

Otra de las grandes fiestas de la Comunidad es la que celebra la localidad de Caspe en conmemoración de uno de los pilares de la historia de la Corona de Aragón. La firma del Compromiso de Caspe en 1412. Estas fiestas no solo cuentan con una fascinante recreación sino que también gozan de un ambiente estupendo donde el pueblo entero viaja a la época medieval para descubrir la historia de Aragón y disfrutar de una de sus fiestas más importantes. Es una de las muestras de la importancia de las fiestas medievales en la Comunidad. 

Los Mayos

Una de las tradiciones más habituales de los mozos aragoneses es la del Mayo. En la localidad turolense de Albarracín la reviven cada noche del 30 de abril de una forma muy especial. Los jóvenes del municipio recorren las calles entonando cantos de amor bajo los balcones de las chicas que anteriormente han adornado con flores. De esa forma celebran la llegada de la primavera y los posibles amores que puedan surgir. La localidad se vuelca con esta celebración que inunda de alegría las calles del considerado pueblo más bonito de España.

El carnaval de Bielsa

Aunque el carnaval se celebra por todo el territorio aragonés, el de Bielsa es una de las muestras más representativas y valiosas de la forma de vida de los antiguos pobladores aragoneses. Por ello, su celebración no se interrumpió ni siquiera durante la Guerra Civil a pesar de las prohibiciones. De origen pagano, esta celebración suponía un periodo de excesos, previo a las penitencias de la Cuaresma, y de cambio en el orden jerárquico y social además de una oportunidad para criticar el sistema. El vestuario de los que participan en las recreaciones es todavía más significativo. 

San Roque

Para los amantes de la música, la diversión y la juerga están las fiestas de Calatayud. La cuarta ciudad de Aragón celebra en el mes de agosto sus fiestas grandes en honor a San Roque. Un claro ejemplo de unas fiestas organizadas por y para los peñistas, que son los que toman el protagonismo y elaboran decenas de actividades para todos los públicos. Destacan los conciertos y los festejos taurinos. Se desarrollan a mediados de agosto, normalmente del 13 al 16.

La Máscara

La localidad zaragozana de Ateca celebra el día de San Blas con uno de sus personajes más relevantes. La máscara viste con traje de rayas y  gorro de cascabeles que representa el bien y el mal. Los niños de Ateca se encargan de que el personaje no consiga alcanzar el cerro de San Blas para lo que le asaltan con piezas de fruta. No es la única fiesta relevante de Ateca. El municipio celebra en mayo la fiesta de la Ascensión en la que tras una habitual romería, los jóvenes realizan un castillo humano que recorre alguno de los puntos más significativos del pueblo para acabar en la plaza Mayor donde se ondea el estandarte de la localidad.

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