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Fauna

Aragón recibe tres nuevas especies invasoras cada año

Diversas organizaciones ecologistas denuncian la escasa trascendencia que se le da a un asunto que "puede cambiar la fauna aragonesa en 10 años".

El visón europeo

El visón europeo ha sido el último afectado. La proliferación del visón americano en el valle del Ebro ha puesto en jaque a una especie que podría desaparecer en cuestión de años. Junto a él, numerosas especies de la fauna aragonesa han venido sufriendo en la última década lo que desde el colectivo ecologista se valora como una "explosión de las especies invasoras".

Especímenes como el cangrejo americano o el mejillón cebra han reducido casi hasta la extinción a varias especies similares autóctonas que formaban parte de la fauna aragonesa. Unos enemigos a los que en el último año se han sumado la almeja asiática, el mosquito tigre -que ya ha avanzado hasta la zona de Teruel- o el ya citado visón americano.

"La actual ley es muy laxa en cuanto al tratamiento y sanción de las imprudencias que provocan la entrada de estos animales", denuncia Paco Iturbe, de Ecologistas en Acción, que además critica que la última actualización de la lista de especies invasoras ha sacado del catálogo a animales como la trucha arcoiris, otro pez que perjudica la vida natural del Ebro.

Según las previsiones del colectivo -que dice que debido a la gran dejadez de las administraciones no se puede contar con un censo aproximado de las especies invasoras- cada año entran en Aragón una media 3 o 4 especímenes perjudiciales.

Estos animales, más resistentes que los naturales de la zona debido a su uso comercial o a su distinta procedencia, transportan enfermedades a las que son inmunes, pero que resultan mortales para la fauna original.

Prevenir las imprudencias

La entrada de especies invasoras en un hábitat se reduce a tres factores. La introducción interesada para actividades como la pesca, las imprudencias de particulares que liberan especies exóticas, o el descuido en las actividades comerciales transnacionales, como el que hizo que el mejillón cebra o la almeja asiática llegara en alguna red de un barco extranjero.

"Actualmente el mejillón cebra se ha convertido en una plaga irreversible", comenta Iturbe, que explica que el molusco se adhiere al lecho del río actuando como si fuera una capa de cemento, privando de su sustrato a gran cantidad de fauna y atorando el paso de muchos pasos de agua, "provocando un gran gasto económico".

Pero si hay un factor a mejorar, según recalca Iturbe, es la concienciación de los particulares que cada año liberan animales domésticos de procedencia exótica que ya no pueden acoger en casa. Acciones como estas han hecho que especies como el galápago de Florida -la tortuga más comercializada y más habitual en los hogares españoles- o la cotorra argentina, hayan salido del ámbito doméstico para convertirse en "auténticas plagas".

En Zaragoza, estos animales con gran capacidad para procrear han creado colonias con gran facilidad, siendo habitual encontrar multitud de nidos de cotorras argentinas en varias arboledas de la ciudad. "La gente suelta animales pensando que están haciendo un bien, sin saber que pueden provocar una auténtica catástrofe", explica el ecologista, que reclama una mayor concienciación por parte de las autoridades.

Del siluro al visón americano

El siluro es quizá la especie invasora que más años lleva en Aragón, convirtiéndose ya en prácticamente el principal protagonista en la vida acuática del Ebro. Ingresado en los años 60 en la zona de Mequinenza, la especie ha procreado por todo el cauce del Ebro, llegando a formar colonia en Zaragoza a raíz de la construcción del azud de Vadorrey.

"El siluro necesita aguas relativamente profundas, algo que no encontraba en el río a su paso por Zaragoza hasta la construcción del azud", explican desde Ecologistas en Acción, que denuncian que construcciones como estas muestran el escaso cuidado con el que trabajan las administraciones.

Por su parte, la organización Amigos de la Tierra, denunció la semana pasada el grave peligro en el que se encuentra el visón europeo, presente en las zonas del Moncayo que según cuenta Juan Donaire, representante del colectivo en Zaragoza "está a punto de superar en el índice de peligro al lince ibérico".

La causa de esta situación lo origina su hermano americano, un visón más resistente y portador de la aleutiana, enfermedad que resulta mortal en el especímen europeo. "El Gobierno no tiene ningún plan específico para esta especie", denuncia Donaire, cuya organización ha elaborado un informe para el Departamento de Medio Ambiente en el que se estima que el visón autóctono podría extinguirse en apenas 10 años de no tomar cartas en el asunto.

En la actualidad, la DGA no cuenta con ningún plan específico para recuperar a este animal, que según se afirma desde Amigos de la Tierra, cuenta con menos protección debido a que no está tan mitificado como otros animales.

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