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El pequeño comercio adelanta sus rebajas tras encadenar 36 meses de caída de ventas

El mal tiempo tampoco ayuda a que repunte una facturación que ha descendido un 30% respecto al año pasado.

Paz Falcón, a las puertas de la tienda Sunshine
El pequeño comercio adelanta sus rebajas tras encadenar 36 meses de caída de ventas
JOSÉ MIGUEL MARCO

Zaragoza. Otro año más –y van tres consecutivos–, las rebajas de verano se presentan con un récord de ‘stock’ y con sugerentes precios, sobre todo, en lo que a ropa, calzado y complementos se refiere. El pequeño comercio ya ha empezado a colgar carteles en sus escaparates, en los que anuncian descuentos de hasta el 50% para tratar de hacer frente a los 36 meses de caída continuada del consumo. «Hay poca renta disponible, mucho miedo a nuevas subidas de impuestos y, para colmo de males, el mal tiempo tampoco acompaña», explica José Antonio Pueyo, presidente de la Federación de Empresarios de Comercio de Zaragoza (Ecos).

Desde el verano pasado, cuando el Gobierno de Rajoy modificó la ley de ordenación de comercio de 1996, se liberalizó el periodo de rebajas y, en realidad, ya no existe una regulación por fechas. No obstante, los periodos de descuentos especiales en invierno y en verano son una tradición consolidada en el comercio aragonés y este 2013 no va a ser una excepción. «Existen tantas fórmulas de promociones, ‘outlet’, gangas, chollos que, en realidad, el concepto de rebajas solo sigue vigente para las compras de grandes marcas o de consumo de lujo», sostiene José Ángel Oliván, presidente de la Unión de Consumidores de Aragón.

Aunque las grandes superficies anuncian que sus rebajas comenzarán el próximo lunes 1 de julio (el domingo 7 permanecerán abiertas al público), también hay cadenas y franquicias (véase H&M, Benetton o Blanco –en pleno concurso de acreedores–) que han aprovechado la actual ‘desregularización’ para lanzar sus promociones veraniegas.Ni tirantes ni sandalias

«Lo malo es que el tiempo no está acompañando y casi acabado junio apenas hemos vendido prendas de tirantes ni vestidos de algodón. Tampoco sandalias, no se despachan zapatos que no sean cerrados», se quejan los comerciantes del sector Don Jaime I, que cifran en torno a un 30% menos respecto al año anterior lo que se ha facturado en primavera. Óscar Sanz, comerciante del distrito, confía en que las ventas puedan repuntar los próximos días, aunque también admite que «el periodo de rebajas ya tiene poca repercusión».

Pero, ¿cuándo tocará fondo la persistente crisis de consumo? Desde Ecos creen que «el verano puede ser bueno en lo relativo al turismo», aunque desconfían de los tan traídos y llevados (y mentados por cierto ministros) brotes verdes. «No hay síntomas inmediatos de que las ventas vayan a repuntar, pero tampoco creemos que puedan continuar cayendo. Esta situación tiene que tocar fondo pronto», apunta José Antonio Pueyo.

«El consumo es lo primero que cae y lo último que se recupera», dicen los comerciantes del sector Centro, que lamentan que la apuesta municipal por las grandes superficies de la periferia vaya en detrimento de sus intereses. Desde la Federación de Barrios de Zaragoza también piden que se proteja al pequeño comercio, dado que calculan que la proliferación de las grandes superficies ha hecho perder a las tiendas de proximidad un 45% de cuota de mercado en los últimos años.

No en vano, entre los carteles de ‘descuentos especiales’ se confunden lo de las rebajas de verano con los de ‘liquidación por cierre’ y los sufridos comerciantes supervivientes explican que sus márgenes de beneficio se han apurado al máximo y que no son pocos los que arriesgan su propio patrimonio para no echar el cierre. «Hay meses que nos las vemos y nos las deseamos para pagar las facturas. Al menos, este junio ventoso nos ahorramos parte de la cuenta del aire acondicionado», dicen con sorna los comerciantes.Unos 60 euros de gasto

El sector lleva 36 meses consecutivos con descenso de ventas, desde que en julio de 2010 el gobierno de Zapatero anunció la subida del IVA y, en consecuencia, los consumidores decidieron anticipar las compras. «Estamos haciendo callo. Tanto apretarse el cinturón y tanto ajuste sirve para poco porque la perspectiva de la economía familiar no es buena», apuntan desde la Unión de Consumidores. A diferencia de los años previos a la crisis, el consumidor consulta primero el precio y, después, comprueba la calidad del producto. De este modo, la previsión de gasto por consumidor se mantendrá en los mismos parámetros que los años anteriores (en Aragón, en torno a unos 60 euros), que se destinarán –esencialmente– a ropa y calzado, dejando a un lado los caprichos tecnológicos. 

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