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Adiós a un guerrero del agua

El portero de waterpolo del Gersan Helios Víctor Gil fallece a los 24 años tras ser intervenido de dos tumores
cerebrales.

El pasado 15 de junio fue la última vez que compareció públicamente. Lo hizo en la gala de los Premios Afición, suplemento deportivo de HERALDO, donde fue reconocido con el galardón Valores del Deporte. "Voy a seguir luchando para poder seguir jugando a waterpolo", aseguró entonces un emocionado Víctor Gil brindando el premio a un público que le dispensó la ovación más atronadora de la tarde.

Desde ayer, sin embargo, toda la familia del waterpolo aragonés llora la pérdida del guardameta zaragozano, que falleció en la capital aragonesa a los 24 años tras no poder superar los dos tumores cerebrales de los que había sido intervenido en poco más de un año. El corazón del valiente portero del Gersan Helios se detuvo para siempre, tras varios meses de continua pelea. Un periodo en el que Víctor no cesó de pelear, demostrando una inmensa fortaleza física y mental, hasta que ayer terminó el partido más importante de su vida.

"Estamos recibiendo multitud de muestras de apoyo desde muchísimos puntos de España. Muchas personas, no solo de Zaragoza, han querido acompañar a toda la sección de waterpolo de Helios. En estos momentos, esa es la mayor fuerza que recibimos. No solo nosotros, a quienes Víctor siempre nos consideró su familia deportiva, sino también sus padres Enrique y Rosa y su hermana Julia. Han pasado los últimos días con él y ellos son los que verdaderamente se merecen todo el reconocimiento, y los que más apoyo necesitan ahora", lamentaba el responsable de la sección de waterpolo del club zaragozano,José Luis López.

Durante todo el día, centenares de personas arroparon a la multitud de familiares y amigos que, rotos de dolor, velaron el cuerpo del joven guardameta, que el próximo mes de diciembre hubiese cumplido 25 años. La piscina Manuel Molinero de Helios despide al portero que, a las órdenes de Miguel Gil, ya se adueñó con 16 años de la portería de la primera plantilla heliófila.

Un ejemplo de entrega, compromiso y superación, que en todo momento afrontó de cara su enfermedad. Ni las dos veces que pasó por el quirófano mermaron su capacidad de esfuerzo. "Víctor era un ejemplo en todos los sentidos, pero especialmente de fuerza y de competitividad. Lo que siempre ha tenido, desde pequeño, es un carácter muy ganador, no le gustaba perder a nada. Lo conocí cuando tenía apenas 12 años y nunca pude llegar a imaginar que tuviera tanta fuerza interior. Ha sido un ejemplo para cualquiera y nos ha sorprendido a todos", relataba López.

Un 'déjà vu' para la entidad

El presidente del club, Javier Arjol, tampoco podía esconder su tristeza por este trágico desenlace. "Son momentos muy difíciles. Para nosotros es un 'déjà vu' porque ya nos pasó algo similar con Ramses Juravle en 2009. Este deporte era su vida. Nosotros le hicimos un reconocimiento en la gala del deporte de Helios. Entonces compartí algo de tiempo con él y tenía la esperanza de que todo mejorase. Siempre aprecié su espíritu de lucha y esas ganas de vivir que ha demostrado hasta el último momento", aseguró Arjol.

Volver a saltar al agua fue siempre la gran ilusión de Víctor. Así se lo hizo saber a unos compañeros a los que no abandonó ni en los peores momentos. Su compromiso, igual que sus ganas de vivir, no tenían límites. Hasta tal punto que en abril, coincidiendo con el último partido de su equipo, viajó junto al resto de la expedición hasta Canarias.

Entonces, aquel 25 de abril de 2017, Víctor Gil disputó los que para siempre serán sus dos últimos minutos bajo una portería de waterpolo. 120 segundos le fueron suficientes para demostrar al mundo el tipo de persona que fue. Un luchador ejemplar que los últimos meses se convirtió en algo más que un simple portero de waterpolo.

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