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#quédateenaragón

Un impresionante castillo rojo para disfrutar de una escapada estas vacaciones

La fortaleza medieval de Peracense es una de las mejor conservadas del sur de Aragón.

Llamativa por su impresionante color rojo, la fortaleza medieval de Peracense es, además, una de las mejor conservadas del sur de Aragón. Para disfrutar de una escapada estas vacaciones -en familia, pareja o con amigos-, este destino turolense es una opción perfecta, ya que permite viajar en el tiempo y gozar de una jornada en plena naturaleza. Además, debido a sus dimensiones y espacios al aire libre, cumple con todos los requisitos para hacerlo de la manera más segura posible. 

Ubicado en la parte meridional de Sierra Menera, el castillo de Peracense, en la localidad homónima, se sitúa en pleno paisaje del Rodeno, un potente afloramiento de areniscas rojizas, lo que le confiere a esta fortaleza su particular color. El indicio más antiguo de ocupación humana en este emplazamiento es de época prehistórica, de la Edad de Bronce (hace unos 3.000 años, aproximadamente),  en el que una pequeña comunidad se instaló al cobijo de los grandes tormos de roca, de la que se han conservado también numerosas cerámicas elaboradas a mano.

Durante los siglos IV a.C. y II d.C., esta zona experimentó un gran desarrollo socioeconómico relacionado con la expansión agropecuaria y la explotación del mineral de hierro. La riqueza que trajo esta actividad implicó un aumento demográfico y surgimiento de nuevos poblados situados en alto, algunos de los cuales se dotaron de potentes murallas.

A lo largo del siglo X, la llegada de nuevos moradores procedentes del norte de África y la consolidación del estado y sociedad islámica llevaron a un periodo de crecimiento económico y demográfico. Tras la conquista aragonesa de este territorio a mediados del siglo XII, se incrementó la importancia estratégica del emplazamiento. Después de pertenecer a varios caballeros, el alto valor de esta fortificación por sus condiciones defensivas hizo que fuera adquirida por el rey de Aragón en 1312. A partir de mediados de esa centuria, hace unos 750 años, es cuando comenzó a construirse la fortaleza del castillo de Peracense, que se fue ampliando y reparando durante los siglos XIV y XV hasta adquirir el aspecto actual.

A partir del siglo XVI, con la unión dinástica de las coronas de Aragón y Castilla, la mayoría de los castillos fronterizos perdieron utilidad, pasando a desempeñar cometidos menores. En el caso del de Peracense, su papel se limitó a cárcel de la ciudad de Daroca hasta 1834. Durante la I Guerra Carlista (1833-1840), la fortificación fue reutilizada y transformada por un contingente militar del ejército liberal, que tuvo que hacer frente a varios ataques carlistas en 1837 y 1839 cuando se llegó a tomar el pueblo de Peracense.

Desde el inicio del siglo XX, la vida de Peracense y sus poblaciones próximas estuvo muy vinculada a la compañía Minera de Sierra Menera y las minas de hierro situadas en la localidad de Ojos Negros. Sin embargo, esta situación cambió radicalmente tras el cierre de la siderúrgica situada en Sagunto y de la explotación minera. Esa decisión tuvo como consecuencia que, en 1987, se iniciara la restauración del monumento, que mostraba claros indicios de deterioro tras el hundimiento de un torreón, y que comenzó como un plan de recolocación laboral de los antiguos mineros. 

A día de hoy, el castillo posee tres recintos fortificados que ocupan una extensión de más de 4.000 metros cuadrados, con dos amplios espacios abiertos y varias estancias cerradas, como las cuadras, cocinas, salones, dormitorios, o la armería. Además, dispone de un museo con reproducciones de piezas arqueológicas y de una sala de exposiciones, ocupada actualmente con una exhibición de fotografías del comienzo de la restauración del edificio hace más de 30 años. Por otro lado, los visitantes que se acerquen hasta el castillo también podrán disfrutar de su exposición de armas de asedio, una de las más importantes de España. Esta muestra cuenta con 17 armas a tamaño real, que se corresponden con las que fueron utilizadas en los siglos XIII y XIV, momentos más importantes de la fortificación.

Hasta la actualidad, los trabajos de restauración y consolidación del castillo han continuado y, gracias al Plan Director, se está poniendo en valor no solo la fortaleza sino también todo su entorno, con el diseño de rutas y la excavación arqueológica de la antigua aldea medieval.

Un paseo por la naturaleza

En su viaje a Peracense, los amantes de la naturaleza también podrán disfrutar de las rutas que existen alrededor del castillo, como la que lleva al propio pueblo, de tan solo un kilómetro de distancia; la de la Carrasca de los Tocones, para visitar un espectacular ejemplar de 1.200 años y 16 metros de altura; la del Cerro de San Ginés, que cuenta con una increíble panorámica de la zona; la del Pueblo de Rodenas, que forma parte del Parque Cultural Sierra de Albarracín; la de las Minas de Sierra Menera y Ojos Negros, que también puede realizarse en bicicleta; la del Barranco Cardoso, Castillos de los Ares y de Alba; o la ruta hacia Villafranca del Campo.

Más información

  • Página web: www.castillodeperacense.es
  • Teléfono: 620 863 078
  • Correo electrónico: info@castillodeperacense.es
  • Redes sociales: @castillodeperacense (Instagram) y Castillo de Peracense (Facebook)

Horario

  • Desde el 17 de abril hasta el 30 de junio, de miércoles a domingo de 10.30 a 14.00 y de 16.00 a 20.30.
  • Del 1 de julio hasta el 15 de septiembre, de lunes a domingo de 10.30 a 14.00 y de 16.00 a 21.00.
  • Del 16 de septiembre hasta el 13 de octubre, de miércoles a domingo de 10.30 a 14.00 y de 15.30 a 19.00.
  • Del 14 de octubre hasta el 31 de diciembre, sábados y domingos de 10.30 a 14.00 y de 15.30 a 18.00.
  • Del 1 de enero hasta el 16 de abril, sábados y domingos de 10.30 a 14.00 y de 15.30 a 18.00.
  • Abierto todos los puentes y festivos excepto Navidad y Año Nuevo.

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