en colaboración con fundación "la caixa"
Talleres para unir a generaciones frente a la lacra del edadismo
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Hoy, 15 de junio, se celebra el Día del Buen Trato a las Personas Mayores. El edadismo es una forma de discriminación por cuestión de edad que afecta, especialmente, a las personas mayores. Este fenómeno se manifiesta de distintas maneras, perpetuando estereotipos negativos. En muchas ocasiones, se utilizan términos despectivos y se les trata de forma inadecuada, cayendo en la infantilización, la despersonalización o la deshumanización. "Alrededor del 50 % de la población española percibe que hay discriminación por edad hacia las personas de 55 años o más", explica la experta en envejecimiento saludable Vânia de la Fuente-Núñez.
Para hacer frente a esta realidad, la Fundación ”la Caixa” ha puesto en marcha unos innovadores talleres en todo el país para generar un espacio de reflexión sobre esta lacra social, proporcionar herramientas para hacer frente a situaciones marcadas por el edadismo y empoderar a las personas mayores para promover acciones de sensibilización comunitarias.
Bajo el nombre ‘Taller sobre edadismo: cómo detectarlo y prevenirlo’, la Fundación ”la Caixa” ha organizado acciones comunitarias intergeneracionales en toda España. Hasta ahora, se han llevado a cabo unos 60 talleres, en los que han participado más de 900 personas. En Aragón han sido 15 las actividades realizadas, con una asistencia de más de 200 mayores. En ellos, se han abordado temas como el uso del lenguaje, los derechos de las personas mayores o la importancia de la concienciación.
"Hay personas mayores que viven situaciones edadistas y no son conscientes. Otras sí lo saben, pero no saben cómo actuar. Nuestra voluntad es escucharlas y propiciar la participación activa y comunitaria", resalta David Velasco, director del Programa de Personas Mayores de la Fundación ”la Caixa”. "El empoderamiento es imprescindible; te da confianza y fe para llevar a cabo propósitos que lleguen a buen fin", añade Germán Menéndez, un participante de 74 años.
"El empoderamiento es imprescindible; te da confianza y fe para llevar a cabo propósitos que lleguen a buen fin"
En las acciones llevadas a cabo, una de las claves que se ha puesto de manifiesto es que para combatir el edadismo hace falta la ayuda de todos. Durante los talleres, jóvenes y mayores han compartido experiencias vitales, recuerdos y referentes para darse cuenta no solo de las diferencias culturales y sociales que existen entre generaciones, sino también de todo lo que les une y de que la vitalidad nada tiene que ver con la edad. "La vida no termina al llegar a los 60. Yo quedo con mis amigas para dar paseos, hacer excursiones, visitar museos y compartir actividades. Lo estoy viviendo como una segunda juventud", afirma Loli.
La idea del aprendizaje mutuo ha aparecido también una y otra vez durante las jornadas. Rubén, de 70 años, confiesa que una de las cosas más valiosas del taller en el que ha participado ha sido descubrir que todavía puede seguir aprendiendo: "Salgo de mi propia barrera edadista al relacionarme con este grupo de jóvenes con una mirada limpia sobre el tema. Hemos compartido una reflexión optimista", concluye.

