50 aniversario del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa
Juan Royo: "El implante coclear ha triunfado, es muy ilusionante»"
Confirma el jefe del Servicio de Otorrinolaringología que su Unidad de Implante Coclear es centro de referencia en Aragón y comparte el logro con las autoridades, el resto de compañeros y con el Colegio La Purísima de Zaragoza. "Sin todos ellos no hubiera sido posible", concluye.

En estos 50 años de historia del Clínico, cabe destacar el carácter pionero de la Unidad de Implantes Cocleares y la importancia que a día de hoy sigue teniendo en el mapa sanitario nacional. ¿Por qué decidió apostar por ello el Servicio de Otorrinolaringología?
Aragón fue una de las comunidades pioneras en España. En 1995 se hizo el primer implante en un adulto con el entonces jefe de servicio, el doctor Vallés. Entendimos que para atender mejor a nuestros pacientes, lo ideal era crear una unidad de diagnóstico y tratamiento de la sordera y una unidad de implantes. Se trataba de un servicio con una sensibilidad especial, nos atraía el mundo del oído, y que hubiera un dispositivo electrónico, el único que puede sustituir a uno de nuestros sentidos, que devolviera la audición, nos pareció de mucho interés. Significó un trabajo intenso pero muy ilusionante, que convertimos en un referente en la Comunidad.
¿Cómo describiría la acogida entre la sociedad aragonesa y española?
La acogida de las asociaciones de sordos aragonesas fue muy satisfactoria y, con los años, cada vez son más los pacientes implantados, pues ahora también está indicado en casos de sorderas menos graves, asimétricas, etc. El implante ha triunfado como técnica para hacer frente a la falta audición.
¿Podría ofrecernos datos que avalen la importancia de esta unidad en todo este tiempo?
Ya son 800 pacientes implantados, de los cuales más de 300 son niños, muchos de ellos practicamente recién nacidos. A estos se les coloca dos implantes bilaterales que les permiten conseguir la adquisición del lenguaje y una educación normalizada.
Tiene que ser muy gratificante.
La reacción de las familias de los pacientes es lo que nos da fuerzas para seguir trabajando todos los días.
¿Hay algo que envidiar con respecto a otras unidades de implante coclear de otras comunidades españolas?
En Medicina tenemos que estar aprendiendo continuamente, pero podemos estar satisfechos del funcionamiento de nuestra unidad. Las comunidades que nos hemos organizado, como Asturias, Navarra, Andalucía o Canarias, somos las que ofrecemos una servicio más eficiente. La Sociedad Española de Otorrinos señala que por cada millón y medio de habitantes debería hacer un centro implantador, así que en Aragón estamos en la norma. Además, hemos podido con tar con el apoyo de las autoridades, tanto de Sanidad como de Educación. Y es que nuestra unidad no solo involucra al médico, sino que necesitamos rehabilitadores, educadores, logopedas... es una labor de todos.
Si ponemos en una mano un implante coclear de hace 30 años y en la otra, uno de los actuales, ¿qué es lo primero que salta a la vista en la comparativa?, ¿dónde están las diferencias?
A simple vista, lo que llama la atención es el tamaño y el diseño. De lo que implantábamos hace 30 años a lo que implantamos ahora el cambio es brutal, pero en ambos casos existe una parte externa y otra interna que requiere cirugía. Pero lo más importante es que ahora la tecnología es más fiable y ayuda más al paciente, tiene más respeto por las estructuras internas del oído. Ahora se incluyen programas que cambian automáticamente según el entorno en el que estás, ya sea en el cine, en la calle, en clase, en un restaurante... también ha cambiado su conectividad, con un sistema inalámbrico, que sirve de manos libre para el móvil, con dispositivos para la cancelación de ruido, micrófonos...
¿Cuál será el siguiente paso en materia de implantes cocleares?
Hay dos retos importantes. El diseño de las nuevas guías de electrodos respeta la audición residual del paciente. También podrían instilar fármacos o células madre, etc. Ya se está realizando un ensayo en el que, mediante la instilación de una copia funcionante del gen de la otoferlina (Otof) se están consiguiendo resultados prometedores en niños con sordera genética por mutación de dicho gen.
Cuál sería el segundo reto?
Desde hace años, se está investigando para que el implante no tenga una parte externa y no implique llevar nada fuera. Hay que conseguir baterías que duren más tiempo y soporten más recargas, para que pasen muchos años antes de tener que operar a los pacientes para cambiar la batería interna.
Háblenos del Servicio de Otorrinolaringología, ¿cuántas unidades y profesionales sanitarios lo componen?
Somos ahora 14 facultativos y cuatro residentes. Estamos organizados en secciones centradas en las diferentes partes de la fisionomía: una, en la laringe, cuello y cabeza; otra, centrada en la nariz y la tercera, en la audiología y otología. A su vez, estas se dividen en más unidades.


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