en colaboración con ilumináfrica

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Descubre a los ganadores del XI concurso de microrrelatos y dibujos de Ilumináfrica

El salón de actos del Colegio de Médicos de Zaragoza acogió este martes la gala de entrega de premios.

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Finalistas, organizadores y patrocinadores en la gala del concurso.
Finalistas, organizadores y patrocinadores en la gala del concurso.Víctor Mateo

El pasado martes, el salón de actos del Colegio de Médicos de Zaragoza se convirtió en el escenario principal de la entrega de premios del XI Concurso de Microrrelatos Solidarios de Ilumináfrica, al que este año se le suma la primera edición del Concurso de Dibujos.  Esta fundación, que lleva casi dos décadas luchando contra la ceguera evitable a través de expediciones a algunos de los países más desfavorecidos de África, se sirve de esta iniciativa para poner en valor el trabajo que muchos voluntarios llevan años realizando en el continente.

Durante la gala, presentada por Loretta García, se repasaron los últimos hitos logrados por la organización, que sigue trabajando para ayudar a miles de personas a recibir la asistencia sanitaria que necesitan. Desde su fundación en 2007, se han realizado 89 expediciones y se han desplazado 289 personas entre oftalmólogos, ópticos y enfermeros. Además, se han atendido un total de 39.114 consultas de oftalmología y optometría, se han proporcionado 22.924 gafas y se han efectuado 8.869 intervenciones quirúrgicas, mayoritariamente de cataratas.

A la cita acudieron organizadores, patrocinadores, autoridades, voluntarios de la fundación y, por supuesto, los finalistas y sus familias, que se mostraron felices de formar parte de un proyecto que hace del mundo un lugar mejor. Entre los asistentes se encontraban María Victoria Alquezar, directora general de Igualdad de Oportunidades del Gobierno de Aragón; la jefa de sección de Cooperación al desarrollo del Ayuntamiento de Zaragoza; Francisco Javier García, presidente del Colegio de Médicos; Enrique Mínguez, Enrique González y José Antonio Pérez, presidente, vicepresidente y secretario de Fundación Iluminafrica, respectivamente; Ana Belén Moreno, de Grupo Chocolates Lacasa; Paloma Nonay, de Heraldo de Aragón; y Charo Zarazaga, de Ringo Válvulas.

Tras las intervenciones oficiales, se procedió a la entrega de premios a los ganadores de las tres categorías de relatos breve y a la vencedora del concurso de dibujo. A continuación, os exponemos las piezas finalistas:

CATEGORÍA ÁFRICA

La ganadora de esta categoría fue Elisa Mateo, que recibió un lote de la marca Chocolates Lacasa, patrocinadora del premio. Los finalistas fueron Pascual Aranda y Raúl Clavero.

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Ganador: 'Haciendo el camino' (Elisa Mateo)

Cada mañana caminan, caminan, caminan. Cruzan el río, corretean por el sendero, levantan el polvo a su paso. Con sus manitas se cubren la frente, procurando que el rigor del sol no las deslumbre. Cada mañana caminan, caminan, caminan. Sus mochilas casi pesan más que ellas, pero Zahra y Amina van ligeras, con el aire de liviandad que traen los sueños, la esperanza de crecer, de deshacer viejas cadenas. La escuela está lejos, pero la llave que puede abrir tantas puertas, tan cerca… Por eso caminan, caminan, caminan.

Finalista: 'Maina' (Pascual Aranda)

Diez euros. Eso pagan por mí. Mi madre dice que es lo que valgo. Que es buena venta, porque así mis tres hermanos y ella vivirán un par de meses. Se marchan a Nairobi a buscar trabajo. Me gustaría ir con ellos, nunca he salido del poblado.

Desde que ha muerto papá, todo ha cambiado. Todo es peor. Mis tíos dicen que nuestra casa ahora es de ellos, porque en esta aldea una viuda no tiene ningún derecho sobre los bienes de su marido. Tampoco sobre nuestras tierras ni los animales. Amenazan con derruirla si no nos vamos en tres días. No tenemos adónde. La familia de mi madre no quiere cargas: cinco bocas más que alimentar. Ha llovido poco y no hay cosecha.

- Maina, pórtate bien y sé trabajadora. El señor que te ha comprado te va a cuidar. Pronto tendrás niños y me entenderás-, me ha dicho mi madre al despedirse.

Ya no puedo volver a la escuela, me lo han prohibido. El señor que me ha comprado dice que no sirve para atender la casa. A mí me gustaba mucho leer y escribir. En casa sólo sabía mi padre. Ahora ya no tengo ni casa ni padre. Tampoco libros. Me han quitado los dos que constituían mi único tesoro.

Espero que a mi familia le vaya bien. Que mi madre no tenga que desprenderse de ninguno de mis hermanos para subsistir. Los chicos pueden ganarse la comida. Ojalá no acaben como la mayoría de los que llegan a la cuidad: alcohólicos o drogadictos. Rezaré para que mamá no termine vendiendo su cuerpo por pescado.

Vienen a por mí. A ti, ¿por cuánto te han vendido?

Finalista: 'Tesoro' (Raúl Clavero)

El viejo profesor me dio un ejemplar de 'La isla del tesoro'.

-Ya estás preparado – dijo con una sonrisa.

Tomé el libro entre mis manos como quien respira por primera vez y corrí a sentarme sobre las raíces de un baobab.

En cuanto comencé a leer sentí que la tierra palpitaba de nuevo, pero esa vez no tuve ningún temor. Me parecía increíble comprender al fin todas las palabras cuando sólo unos meses antes, en aquella aldea de Angola, apenas habían terminado de construir la escuela.

Yo acababa de cumplir ocho años y, en compañía de aquellos piratas, mi pierna amputada, de pronto, ya no me dolía tanto.

CATEGORÍA CEGUERA Y OTRAS DISCAPACIDADES

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El premio en esta categoría, patrocinado por Ringo Válvulas, fue para Jennfier Urquiz, que recibió en un fin de semana para dos personas en el Monasterio de Boltaña. Los finalistas fueron Francisco José Sánchez y Arianne García.

Ganador: 'Ceguera y otras discapacidades' (Jennfier Urquiz)

Era una calurosa mañana de verano cuando un chico de dieciséis años se dirigía a su academia de inglés. Sus padres lo habían inscrito porque sus notas del año pasado no habían sido las mejores y querían que comenzara el nuevo curso con un nivel más alto. Al principio, no le hacía mucha ilusión, pero pronto comenzó a disfrutarlo, especialmente porque había hecho nuevos amigos y cada día se volvía más divertido.

Una tarde, al salir de clase, se preparó para cruzar un paso de cebra. De repente, un coche apareció y no logró frenar a tiempo. Todo se volvió negro. Despertó en el hospital, y una enfermera le dio una mala noticia: había perdido la vista.

Solo faltaban dos días para comenzar el instituto y sentía un miedo enorme a que todos lo juzgaran por ello.

El primer día, con el corazón a mil por hora, entró al aula. De repente, un grupo de compañeros se acercó sonriendo para preguntarle cómo había pasado su verano. Dudó un momento, pero luego, con una pequeña sonrisa, respondió: fue diferente, aprendí a ver las cosas de otra manera. Y, por primera vez, sintió que todo iba a estar bien.

Finalista: 'Nublado' (Francisco José Sánchez)

Cada mañana amanece nublado y borroso. Hace varios años que mis ojos no disfrutan de un amanecer de púrpuras tiñendo el cielo del norte de Chad, el lugar en el que nací y vivo en el corazón de África. Soy Moussa y tengo 14 años.

La ventana de mi cara está siempre empañada por la arena fiera que azota mis pupilas, por el frío de las noches que enturbia mi retina, por el sol abrasador que seca mis lágrimas. Por esas malditas cataratas, inmensas como las Victoria, que no me dejan ver bien el rostro de mi madre, ni de mi hermana.

En mi poblado no hay médicos. Un hermano de mi madre conoce las plantas y cura a los enfermos. Otras no puede y sufre. A mí me riega los ojos con agua fresca y coloca sobre mis párpados ungüentos que pican y escuecen, pero que sirven de poco, porque el nublado sigue ahí cuando los quita. Dicen que algún día ya no veré borroso. Lo veré todo oscuro. Como una noche infinita, pero sin estrellas. Como el fondo de un pozo, pero sin agua.

Me encantaría aprender a leer. E ir a la escuela. Pero mis ojos no distinguen bien esas letras que se mezclan y difuminan.

Aunque pronto vamos a emprender un viaje. Una lucha contra la ceguera. Una marcha en la que atravesaremos desiertos, ríos y poblados hasta llegar a Yamena, donde las casas son más altas que los árboles y la arena es asfalto. Dice mi padre que allí nos esperan unas mujeres y hombres blancos que vienen desde el norte para curarnos. Son como mi tío, pero tienen aparatos mágicos que sanan.

Ellos quitarán el velo que cubre mis ojos. Y veré por la noche como un felino. Y por el día como un águila. Los atardeceres serán de un rojo intenso y la arena del desierto tendrá mil tonos según la luz del sol. El mundo volverá a tener color. Y tendré un libro en el que las letras ya no bailarán sino que formarán palabras que aprenderé a distinguir, a leer.

Finalista: 'El motor de los sensible' (Arianne García)

Quisiera entender lo bonita que es la vida con sus luces y sombras, colores y ruinas. Deslumbrarme por sonrisas y enamorarme con la mirada. Contemplar borroso el horizonte de la ciudad al llorar en la azotea de madrugada; disfrutar de abrir la boca, tratando de atrapar la comida que lanzo al aire.

Sin embargo, subo a la montaña, respiro y escucho el cantar de los pájaros imaginando mi propio mundo. Trenzo el pelo de mi hija y acaricio la barba de mi marido, permitiéndome sentir la suerte de estar vivo. Los sabores de las bebidas en la noche parecen más intensos y la lluvia me sorprende con sus destellos, truenos y gotas, despidiéndose con el inconfundible olor a petricor.

A veces quisiera entender lo que me rodea bajo las reglas impuestas de un motor que pretende ser universal y termino por comprender que la sensibilidad mueve las montañas que otros sólo pueden ver.

CATEGORÍA COOPERACIÓN

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Heraldo de Aragón, patrocinador de este galardón, entregó el premio a José María Remartinez, que se hizo con una suscripción anual al diario. Los finalistas fueron Álvaro Navarro y María del Carmen Canga.

Ganador: '¿Y ese ruido?' (José María Remartinez)

-¿Y ese ruido?

-Despegamos chico.

-Nunca he ido en avión.

-Como yo chaval, toda mi vida en un despacho.

-Qué raro, tan elegante y distinguido.

-Acertó la dama, todo el día frente al ordenador.

-Qué monotonía, lo mío es la fiesta, playas, discos y afters…

-Vaya, la joven no corrige nada pero tú y yo tenemos una misión.

-No se crea, tras estos cristales se esconden la ternura, el deseo y el desamor; oculto miradas celosas y lágrimas amargas.

-Yo lo paso muy bien con Dani, todo el día jugando en el cole; me he llevado miles de balonazos pero como soy elástico recupero casi la forma inicial.

-Qué suerte ser tan querido.

-No se crea, cuando vienen sus primos acabo perdiéndome entre juguetes, me odian.

-¿Por eso llevas cuerda?

-Sí, para no despistarme tanto, no sirve de mucho.

-Qué gracioso, cuantos colorines.

-Yo soy un triste: filtro azul, antirreflejante, monofocales… "caballo ganador” dijo el optometrista pero a Don Ramón le picaban los ojos y me echaba la culpa, nunca aceptó su edad.

-Patilla ancha, detalle dorado, montura negro brillo, gran formato ¡estética pura!…en septiembre el glamour se apagó.

-Ojo que a mí me sustituyó una insolente progresiva, Don Ramón no paró hasta que le dijeron que el diseño italiano le rejuvenecía.

-“Al cajón” dijo el oculista “el ojo vago está curado, Daniel” y ahí me quedé hasta que me rescataron hace unos días para iluminar África.

- Seguro que está lleno oficinas con miles de Donramones.

- Arena, música y un sol extraordinario.

- Y también habrá muchos niños…

Finalista: 'El ritmo verdadero' (Álvaro Navarro)

Clara guardó el estetoscopio en su maletín, sintiendo el peso del polvo y la inmensidad. Había cruzado océanos para traer respuestas, pero en la sabana cada diagnóstico se le antojaba insuficiente, una palabra vana frente al silencio de la tierra.

Fue la anciana de la aldea, la que tejía cestos con una paciencia milenaria, quien sin una palabra le tendió una vasija con agua. “Para las manos”, dijo el intérprete. Clara, agradecida, sumergió los dedos, sintiendo el alivio fugaz. Al sacarlas, notó que la mujer, ciega, movía la cabeza con una leve sonrisa. “Ella dice que el agua no está para lavarse”, tradujo el joven. “Está para sentir su peso, su frescura. Para recordar que lo que cura no es solo lo que se lleva dentro del maletín”.

Y fue entonces, mirando sus propias manos húmedas, el rostro sereno de la anciana y la llanura infinita teñida de oro por el ocaso, cuando Clara comprendió. Ella había venido a examinar corazones, midiendo latidos ajenos con instrumentos de metal. Pero fue la sabana, silenciosa y vasta, la que auscultó el suyo y le devolvió, por fin, su ritmo verdadero.

Finalista: 'Rue de Canga' (María del Carmen Canga)

Con el título en la mano de veterinario Pepín salió corriendo en busca de su primer trabajo. Contratado por Francia para irse al Chad a erradicar la peste bovina. Era joven y el sueldo era más que apetecible, y sin pensárselo dos veces allí se dirigió. Iba solo, pero esa situación pronto cambió. El primer verano que tuvo vacaciones conoció a su esposa, Pitu, quién le acompañaría a lo largo de toda su vida. En un pueblo que no tenía carreteras, que aún hoy, las calles siguen sin asfaltar, dónde no existía ningún tipo de comodidad, Pepín desarrolla su labor de una forma tan personal que al pasar de los tiempos los que aún viven allí, le reconocen su labor, poniendo su nombre a una de esas calles llenas de barro. Ya no está entre nosotros, pero su nombre persiste, tanto por su labor, como por su persona. Estaba integrado en la comunidad, su primera hija nació allí. Su mujer decía que había tenido la mejor ayuda , la de un veterinario, no había médicos, nadie alrededor, y que mejor que su marido para ayudarla en esos momentos. Pitu, muy simpática, se comparaba con las vacas, y decía: "da igual que dé a luz la vaca o yo, es lo mismo”, y así abrió los ojos María.

Pitu y Pepín no pudieron disfrutar del momento de ver su nombre en el rótulo de la calle, desde el cielo lo estarán viendo, pero los que estamos aquí, lo disfrutamos y nos sentimos orgullosos de ellos, sentimos su presencia, aquella sonrisa que nunca se quitaba de sus caras, y la disponibilidad para todos.

I Concurso de dibujo 

Este es el primer año que se celebra el concurso de dibujo, que ha tenido como ganadora Gianina Denisa. La afortunada recibió un lote de 24 comics de varias editoriales y de Juan Royo Abenia, donado por CulturaRSC. Las finalistas fueron Hiba Lemkhayer y Yaiza Ayesa. 

Dibujo ganador del concurso de Ilumináfrica.
Dibujo ganador (Gianina Denisa)Ilumináfrica
A la izquierda, el dibujo de Yaiza Ayesa. A la derecha, el de Hiba Lemkhayer.
Dibujos finalistas. A la izquierda, el de Yaiza Ayesa. A la derecha, el de Hiba Lemkhayer.Ilumináfrica
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