
¿Cómo se debe actuar en caso de fuertes tormentas?
En los últimos años los episodios de tormentas han ido en aumento, tanto en frecuencia como en virulencia. Detrás de cada uno de ellos existe un complejo sistema de vigilancia, alerta y actuación.
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"En hora y media han caído 114 litros y granizo del tamaño de cubitos de hielo. No había visto nunca nada igual", aseguraba el alcalde de Loarre, Roberto Orós, el pasado 21 de septiembre tras las tormentas que azotaron entonces la comarca de la Hoya de Huesca. Un fenómeno que inundó las plantas bajas de algunas viviendas durante la noche y afectó a los cultivos, dejando los árboles de la plaza sin hojas y echando a perder las cosechas de olivas.
No en vano, las tormentas, al igual que las lluvias, son fenómenos meteorológicos frecuentes en Aragón. A menudo se confunden entre sí y, aunque ambos implican la presencia de precipitaciones, no son lo mismo. Mientras que la lluvia es la precipitación de gotas de agua y su peligrosidad suele depender de la cantidad acumulada en un periodo de tiempo, la Aemet define a las tormentas como un fenómeno meteorológico caracterizado por la actividad eléctrica y generalmente acompañado de viento fuerte, lluvia, nieve o granizo.
La Aemet divide Aragón en nueve zonas meteorológicas, tres por provincia, en base a las cuales se emiten los avisos por fenómenos meteorológicos adversos. Además, el Plan Especial de Protección Civil ante fenómenos meteorológicos adversos de Aragón (PROCIFEMAR) establece un cálculo del riesgo de los diferentes municipios de Aragón
Las tormentas se caracterizan por la actividad eléctrica y generalmente van acompañadas de viento fuerte, lluvia, nieve o granizo
Desde el 112 Aragón explican que para calcular el riesgo se tienen en cuenta dos factores importantes. La peligrosidad, que se determina teniendo en cuenta los avisos emitidos por la Aemet durante un periodo de 10 años; y la vulnerabilidad, que viene definida por la suma de elementos como el número de habitantes, la tasa de dependencia, el año de los edificios, las residencias, los centros de día y educativos, el aislamiento municipal o la altitud a la que se encuentra cada municipio. Cruzando los datos de ambos indicadores se obtiene el riesgo, que permite al Servicio de Seguridad y Protección Civil planificar actuaciones concretas.
Los siguientes mapas muestran la peligrosidad, la vulnerabilidad y el riesgo asociado al fenómeno meteorológico adverso de las tormentas en Aragón.

¿Cómo actúa Protección Civil ante las tormentas?
En los últimos años los episodios de tormentas han ido en aumento, tanto en frecuencia como en virulencia. Detrás de cada uno de ellos existe un complejo sistema de vigilancia, alerta y actuación que siempre arranca con un aviso de la Aemet, que los clasifica en tres niveles: amarillo, naranja o rojo, en función de la intensidad y la probabilidad del fenómeno, y cada uno de estos avisos activa todo el engranaje de emergencias.
Siempre es importante tener en cuenta el nivel de los avisos de la Aemet. Uno amarillo indica que el peligro es bajo, aunque se pueden producir daños moderados a personas y bienes, por lo que se recomienda estar atento y prestar atención a las actualizaciones de las informaciones meteorológicas. Si el aviso es naranja, hablamos ya de un peligro importante y se podrían producir daños graves a personas y bienes, por lo que se añade la recomendación de estar preparado y tomar precauciones. Por último, en caso de aviso rojo, hablamos ya de un peligro extraordinario y de la posibilidad de daños muy graves o catastróficos a personas y bienes, por lo que se pide a la población que actúe según las indicaciones de las autoridades.

En cuanto recibe uno de estos avisos, el 112 Aragón evalúa la situación y se tienen en cuenta otros factores como la vulnerabilidad de la zona por su orografía, la existencia de infraestructuras críticas en riesgo, la instalación de campamentos (en verano) o la previsión de eventos multitudinarios en las zonas afectadas, entre otros. Con toda esta información, se valora la necesidad de activar el PROCIFEMAR, que establece diferentes fases: alerta o emergencia.
Ante tormentas y vientos fuertes, hay que evitar coger el coche si no es imprescindible. Y, si no se puede evitar el viaje, debemos moderar la velocidad y extremar las precauciones
En fase de alerta, desde el Centro de Emergencias 112 Aragón se notifican estos avisos a las comarcas afectadas para que tanto los responsables de protección civil como los servicios operativos puedan adoptar las medidas de anticipación, prevención y preparación necesarias para evitar posibles impactos adversos o reducirlos en la medida de lo posible. Con el fin de evitar daños entre la población, a través de las redes sociales del 112 Aragón y del Gobierno de Aragón se difunden también las previsiones meteorológicas como consejos de autoprotección.
En fase de emergencia, además, ya es necesario habilitar medidas de protección civil para la población y bienes para hacer frente a una situación extraordinaria de riesgo ya producida.
¿Cómo podemos protegernos ante las tormentas?
Al igual que sucede con otro tipo de emergencias, ante la previsión de tormentas es fundamental que la ciudadanía adopte medidas de autoprotección para minimizar riesgos. La principal recomendación es mantenerse informado a través de fuentes oficiales como el 112 Aragón, evitando la difusión de bulos o rumores.
Además de los consejos generales, es necesario tener en cuenta que debemos evitar permanecer al aire libre y alejarnos de alambradas, verjas y objetos metálicos. Y si estamos en el campo, buscar cobijo en un coche o un edificio. Si esto no es posible, mantenerse alejado de masas de agua y de zonas bajas y nunca debajo de árboles.
En la ciudad, y sobre todo en tormentas que vienen acompañadas de fuertes vientos, el 112 Aragón aconseja no transitar debajo de anuncios publicitarios ni andamios ni protegerse cerca de muros, tapias o árboles. También evitar circular por las inmediaciones de techumbres o cornisas si se ven escombros en las aceras, pues pueden deberse a que estas estén en mal estado y se estén desprendiendo.


Por último, si la tormenta, viento o granizo nos sorprende en el coche siempre hay que procurar circular por carreteras principales y autopistas y aminorar la velocidad. Y, si se tienen problemas de visibilidad, hay que detenerse en el arcén y señalizar la situación.
También hay que extremar las precauciones en los adelantamientos y, en las zonas batidas por vientos fuertes, asegurar las manos sobre el volante y reducir la velocidad, especialmente en el cruce con vehículos voluminosos que circulen en sentido contrario. Además, durante la conducción de turismos con caravana, hay que tener en cuenta su escasa estabilidad en condiciones de viento fuerte.
Finalmente, una vez recobrada la normalidad, al volver a una zona gravemente afectada por una tormenta es conveniente:
- Efectuar una revisión de la vivienda u otras propiedades y posesiones para ver si han sufrido daños.
- Comprobar que se dispone de suministro eléctrico, energético, de agua y saneamiento, de telecomunicaciones y de movilidad vial.
- Seguir las normas sanitarias y de higiene en la limpieza que indiquen las autoridades competentes.
- Tener consideración hacia las demás personas y actuar solidariamente en las tareas de limpieza y vuelta a la normalidad.
¿Cómo podemos informarnos correctamente sobre el riesgo de tormentas?
La información a la población es una medida de vital importancia. No basta con que los servicios de emergencia estén preparados: los ciudadanos deben estar informados y saber cómo actuar.
Para ello, Protección Civil utiliza canales oficiales como las redes sociales del 112 Aragón, notas de prensa, la página web Aragonhoy del Gobierno de Aragón y, en los casos más graves, el sistema ES-Alert, que envía un mensaje directo a todos los teléfonos móviles que se encuentran en la zona afectada. Este sistema de alertas y respuesta, aunque muchas veces invisible para la mayoría de la población, es una pieza clave en la gestión de la seguridad y la protección de las personas.
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