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Castillo Balduz: "Nos inculcaron que por encima de los intereses familiares está la marca"

Michel Castillo, presidente del Grupo Castillo Balduz representa, junto con sus cuatro hermanos, la tercera generación de una empresa veterana, sólida y en crecimiento. 

Michel Castillo, en la sede de la empresa.
Michel Castillo, en la sede de la empresa.
ARANZAZU NAVARRO

Aunque a los diez años ya le decía su padre que debía ser él el que se encargara de la empresa familiar, Michel Castillo afirma con rotundidad que Castillo Balduz es fruto del esfuerzo personal y profesional de los cinco hermanos.

Una empresa familiar ahora y en sus orígenes, hace ya 40 años, ¿no es así?

Quizá con anterioridad podríamos decir. La primera generación fue mi abuelo, que era albañil y que empezó en 1955 con una pequeña constructora en Pamplona. Después mi padre empezó con una subcontrata en Tauste y a promover viviendas en Zaragoza. En 1964, cuando ya tenía un nombre en la capital aragonesa, construyó El Cahirulo, un edificio emblemático para la ciudad. Posteriormente, en 1974, fue cuando mi padre constituyó la sociedad Construcciones Castillo Balduz, fecha oficial de la fundación de la empresa.

¿Recuerdas algo de aquellos comienzos?

Siempre nos han inculcado el hecho de trabajar en la empresa familiar. De hecho, yo llevo 33 años en ella, mis tres hermanas trabajan conmigo con distintos cargos de responsabilidad y mi hermano, que es arquitecto, también trabaja para la empresa. Mi padre nos llevaba a ver a las obras de críos, en vez de ir al parque. De alguna manera, lo llevas en el ADN.

Al mismo tiempo que mi padre fue muy importante para la creación de la empresa, mi madre lo ha sido como nexo de unión fundamental en la familia.

¿Hay cuarta generación?

Ya la está habiendo. Hemos hecho un protocolo porque ya no es lo mismo ser cinco hermanos que ser varios primos, esto último es más complicado.

Hemos regulado la forma de acceder a la empresa y la formación que se requiere. Por eso tenemos un consejo empresarial, que presido yo, y un consejo familiar, que preside una de mis hermanas.

¿Prevalece uno sobre el otro?

Hemos vendido más de 10.000 viviendas en Zaragoza, nuestra marca es lo más importante que tenemos y lo que más cuidamos. A nosotros nos inculcaron que por encima de los intereses personales y familiares estaban los de la empresa. Eso significa que, por ejemplo, en la última crisis del sector, sacrificamos nuestro esfuerzo personal y económico, en mayor o menor medida, por la empresa.

¿Esa sería la clave del éxito de la empresa familiar?

La confianza es la primera clave para que funcione la empresa y la segunda, la generosidad. Hay que tener en cuenta que no todo el mundo vale para todo, y que hay que hacer encajar las piezas del puzzle. Todos tenemos los mismos porcentajes en la sociedad, eso mi padre lo hizo muy bien. La empresa, desde el punto de vista familiar, nos ha unido muchísimo... nos llevamos muy bien.

¿También ha existido esa armonía en los momentos de crisis?

La crisis nos unió todavía más. Fueron tiempos en los que la empresa pasó de valer mucho a no valer nada. Somos muy diferentes, pero nos equilibramos unos con otros. Además, la empresa es nuestra vida y nos apasiona lo que hacemos.

"Soy optimista, la actitud es lo que más suma de todos los talentos"

¿Es difícil tomar decisiones de forma coral?

Para que haya una empresa es preciso que haya un empresario, además de una sucesión. Mis hermanos delegan las decisiones en mí, aunque se debaten y discuten entre todos. Además, se aprueban por unanimidad, no es suficiente la mayoría.

¿Cómo funciona el consejo familiar de la empresa?

Regula nuestro funcionamiento, hablamos de la familia y de nuestro protocolo, que establece que para acceder a la empresa hay que estar tres años en empresas externas y entrar con el mismo rango, siempre y cuando la empresa lo necesite. Somos los cinco hermanos los que decidimos el sueldo de las incorporaciones y cómo intervenir ante cualquier situación que nos afecte. Los mayores de 12 años en la familia ya conocen cómo funciona el protocolo y lo difícil que les resultaría, por ejemplo, vender sus acciones de la empresa. El negocio es muy diferente si entra una persona de fuera.

¿Cómo es la relación con el resto de trabajadores?

Casi toda la plantilla de Castillo Balduz empezó al mismo tiempo que yo, la rotación se produce con los que se van jubilando. Los empleados son otra familia y se les hace partícipes de todo.

¿Hay más ‘corazón’ en una empresa familiar?

Aquí es todo corazón, no solo números o resultados como ocurre en otras empresas puramente profesionales. Le ponemos mucha pasión a lo que hacemos y valoramos el lado humano. En Aragón hay un gran potencial de empresas familiares, la mayoría de las grandes de la Comunidad.

¿Cómo ve el futuro de Castillo Balduz?

Soy optimista y creo que esta pandemia va a pasar. En cuanto al sector, creo que puede ser el motor del cambio. Las empresas tenemos que estar preparadas para, cuando demos un paso adelante, poner el motor a 120%. La actitud es lo que más suma de todos los talentos.

 Estas son los proyectos inmobiliarios de Castillo Balduz en la actualidad en Zaragoza:
  • Gardea Residencial en Miralbueno.
  • El Seminario(última fase) en Condes de Aragón.
  • Edificio Palatino en Parque Venecia.
  • ADN Residencial en avenida de Soria.
  • Edificio Caesar en avenida de César Augusto.
  • El Seminario Live en vía Hispanidad.
  • Edificio Vía 30 en vía Hispanidad.
  • Edificio Murano 3 en Parque Venecia.

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