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Andorra Sierra de Arcos, tierra surcada por senderos con los que descubrir un patrimonio sin aglomeraciones

La comarca turolense invita a que los viajeros se adentren en la naturaleza e historia de sus pueblos y montañas para una aventura sin precedentes y de forma segura.

Este verano se puede huir de las aglomeraciones y de las restricciones, para aventurarse en un destino cercano, donde la incidencia del coronavirus ha sido muy pequeña y existen grandes espacios de interés al aire libre. La comarca turolense Andorra Sierra de Arcos pone a la disposición de los turistas un patrimonio natural y cultural, atravesado de norte a sur y de este a oeste por multitud de senderos que esconden riquezas paisajísticas sin precedentes en Aragón.

El sector del turismo en Andorra Sierra de Arcos ha trabajado estos meses para aplicar todos los protocolos sanitarios recomendados por las autoridades. Con el objetivo de que cuando el visitante llegue a este destino desconocido se encuentre seguro y, lo más importante, se sienta como un vecino más. Además, es posible visitar andando la comarca entera gracias a la amplia red de senderos. 

Por esta tierra salvaje discurren tres de las etapas en las que se divide el GR 262 (Sendero de Gran Recorrido), un importante camino dentro de la red europea con casi 100 kilómetros. Su nacimiento tiene como origen varias arroyadas. También se define como Itinerario Cultural Europeo (CARP), pues el grueso de su recorrido lo realiza por el territorio del Parque Cultural del Río Martín, que aglutina un destacado catálogo de pinturas rupestres prehistóricas declaradas Patrimonio de la Humanidad. Pero una de las cosas más llamativas es que siguiendo parte de este sendero a su paso por la comarca Andorra Sierra de Arcos se puede alcanzar la ermita de San Pedro y tomar un desvío hacia la sima de San Pedro.

Asomarse a dicha sima se convertirá en la experiencia inolvidable y sin precedentes de este verano. En la más pura naturaleza y fuera de las aglomeraciones, entre Oliete y Ariño, es donde se abre este asombroso pozo troncocónico de origen Kárstico con una boca próxima a los 100 metros de diámetro y una profundidad de 108 metros hasta la superficie del lago que ocupa el fondo. Con la sima a sus pies, los turistas conseguirán olvidarse de la pandemia que azota al mundo entero y de la nueva normalidad.

Esta sima, además, constituye uno de los ecosistemas más singulares e importantes de la comarca. No solo por las más de 25 especies de animales vertebrados que alberga, entre anfibios, aves, reptiles o mamíferos, si no también por poseer su propio microclima y por la disponibilidad de agua en medio de un paraje árido con marcada continentalidad. Se trata de un paraíso para los ornitólogos y todo un mundo por descubrir para los visitantes.

Otro de los Senderos de Gran Recorrido que cruza la comarca Andorra Sierra de Arcos es el GR8.1, que surca la ribera del Guadalopillo y une la localidad de Ejulve con tierras del Alto Maestrazgo. Este camino pasa muy próximo a la Cueva del Recuenco, un sistema endokárstico muy poco conocido por el público en general, pero muy valorado por espeleólogos de toda España. Es la mayor de las grutas existentes en el término municipal de Ejulve, así como una de las más notables de la provincia. Eso sí, para poder adentrarte en ella es necesario un equipo homologado. Por último, el sendero GR8.1 da también acceso a la Caleja del Huergo, un desfiladero sorprendente estrecho por el que discurre emparedado un sendero. Como si de un auténtico cañón, en pleno corazón turolense, se tratara.

Riqueza patrimonial en el ámbito hidráulico

Por otra parte, Andorra Sierra de Arcos posee los dos pantanos más antiguos de Aragón. Junto a estas dos grandes obras hidráulicas existen otras construcciones más modestas como balsas, acequias, fuentes, molinos o azudes, que han dejado una honda huella en su historia y paisaje. La presa de Escuriza se terminó en 1896 y la de Cueva Foradada entró en servicio en 1926, siendo, por tanto, de las más antiguas de Aragón y de España en funcionamiento. 

Donde Tirso de Molina vivió y un importante patrimonio se esconde 

Andorra Sierra de Arcos también esconde un importante patrimonio religioso sin precedentes en la provincia, como el Monasterio del Olivar, el único habitado todavía en Teruel y donde en el siglo XVII vivió una temporada Tirso de Molina. El famoso dramaturgo escribió durante su estancia alguna de sus obras aprovechando historias cercanas como La Dama del Olivar o Los Amantes de Teruel. Este tesoro escondido a tan solo cuatro kilómetros de la localidad de Estercuel consta de dos partes bien diferenciadas: la Iglesia del siglo XVI, de estilo gótico aragonés y el convento de inicios del XVII. El ábside es la parte más antigua de la iglesia y en su construcción se utilizó el ladrillo que rinde homenaje al lenguaje mudéjar de la provincia. 

Por último, el Calvario de Alloza, uno de los más antiguos de Aragón. En lo alto del monte calvario se encuentra la ermita o iglesia del Santo Sepulcro que data de principios del siglo XVIII. Obra de sillería y ladrillo, de una sola nave de dos tramos con bóveda de medio cañón con lunetos. Pero, sin duda, lo que más impacta del paraje es el llamado ciprés Madre por sus considerables dimensiones y numerosas ramificaciones desde casi la base, curiosa característica que también se da en otros cipreses del conjunto. Un auténtico bosque de cipreses que rodean a la ermita. 

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